Ribera anuncia un plan «urgente» para abordar la descarbonización en las cuencas mineras

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, durante su intervención, entre el presidente de Viesgo y del Club Español de la Energía, Miguel Antoñanzas, y la consejera delegada de Iberdrola España, Ángeles Santamaría. / EFE
La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, durante su intervención, entre el presidente de Viesgo y del Club Español de la Energía, Miguel Antoñanzas, y la consejera delegada de Iberdrola España, Ángeles Santamaría. / EFE

Se basará en contratos de transición que serán «pactados» y reclama la colaboración de las autonomías

NOELIA A. ERAUSQUIN / AGENCIAS GIJÓN.

Los planes del Gobierno de Pedro Sánchez para abordar el proceso de descarbonización llegan a cuentagotas y con escasa concreción, más allá de su intención de que la transición sea «justa» y «ordenada». Ayer, fue la ministra de Transición Ecológica la que hizo un anuncio más, aunque también sin ofrecer detalles. Durante su intervención en la clausura de la jornada 'La Transición Energética y el Empleo', organizada por el Club Español de la Energía y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Teresa Ribera anunció que el Gobierno elaborará un plan «urgente» dirigido a las cuencas mineras y a las zonas en las que se ubican centrales nucleares con riesgo de cierre, y donde no se anticiparon estrategias de diversificación con tiempo «suficiente».

Ribera, sin embargo, no detalló en qué consistirá ese plan o qué cuantía prevé destinar a él el Estado, más allá de que se articulará en torno a contratos de transición negociados y pactados con las administraciones locales y los agentes económicos y sociales de las áreas afectadas, un sistema similar a los que ya se aplican en Francia, Alemania y Reino Unido, que el Ejecutivo de Sánchez ya había anunciado que utilizaría como modelo en España tras aprender de experiencias «previas»

Ribera insistió en que la OIT prevé que por cada empleo destruido con la descarbonización se generen otros cuatro, aunque reconoció que no todos se producirán en los mismos lugares, principal preocupación para Asturias, que ve cómo su economía, basada en la gran industria y en un importantísimo polo de generación eléctrica con carbón, se tambalea. También advirtió de que, además de no generarse esos nuevos puestos de trabajo en las mismas zonas en las que desaparecen los afectados por la descarbonización, tampoco se crearán en los mismos sectores.

Por ello, para territorios como el Principado, apuntó la posibilidad de redirigir los recursos que ahora se destinan a la importación de combustibles fósiles a crear nuevos empleos y defendió la necesidad de realizar una labor de anticipación.

Precisamente, esta línea de adelantarse a las consecuencias de la descarbonización y optimizar los resultados en el empleo serán dos de las prioridades del Gobierno, pero para las que también reclamó la colaboración de las administraciones autonómicas, como puede ser el Principado.

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«Tenemos muchísimo que ganar si apostamos por la transformación de la economía y una transición bien diseñada», defendió Ribera, que considera que la «inacción» es lo que ha ocasionado que no se hayan creado ya empleos relacionados con la eficiencia energética o el autoconsumo que hubieran permitido salir antes de la crisis. «No tener estrategia es la peor de las opciones», recalcó la titular del ministerio que tiene las competencias de energía. También argumentó que los impactos negativos que ha sufrido el empleo en sectores como el carbón no se han debido únicamente a razones ambientales, sino a la competitividad del mineral de otros países, la retirada de ayudas de Estado y la aparición de tecnologías energéticas más baratas. Por ello, defendió un desarrollo territorial que garantice el empleo a medio y largo plazo y facilite un sistema productivo «sólido» sobre la base de los límites ambientales.

«Zonas aún más deprimidas»

No obstante, el presidente del Foro de la Industria Nuclear, Ignacio Araluce, que también intervino en el acto, reconoció que este proceso «va a tener oportunidades gigantescas, pero va a exigir también sacrificios» y advirtió de que «hay zonas que van a quedar todavía más deprimidas».

Otra ministra, en este caso la de Trabajo, Magdalena Valerio, abogó en el mismo foro por mejorar la formación de los ciudadanos para paliar el impacto sobre el empleo que tendrá la transición energética y, además, mejorar la protección social. Aseguró que España trabaja en medidas dirigidas a reforzar el empleo en los sectores emergentes, como el de las energías renovables, la eficiencia energética y la protección de la biodiversidad y de los espacios naturales, y defendió el aprendizaje permanente para estar más preparados y con una «coordinación total entre educación y empleo, entre oferta y demanda».

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