Solo uno de cada cinco asturianos de menos de 25 años tiene un empleo

Solo uno de cada cinco asturianos de menos de 25 años tiene un empleoGráfico

Cobran de media 6.177 euros brutos al año y más de la mitad de ellos tiene un contrato temporal

LAURA CASTROGIJÓN.

El diagnóstico lleva tiempo encima de la mesa sin una terapia que frene el vertiginoso avance de la crisis demográfica que padece Asturias y que golpea de una forma muy dura a los jóvenes. Cada vez hay menos -en la última década la población menor de 30 años se redujo en más de 49.000 personas debido a la baja natalidad y a la fuerte emigración-, y los que permanecen en la comunidad se las ven y se las desean para encontrar un empleo que cubra sus necesidades y les permita soñar con independizarse.

Solo uno de cada cinco menores de 25 años tiene empleo en Asturias, o lo que es lo mismo, más de 49.200 jóvenes permanecen al margen del mercado laboral, ni trabajan ni buscan empleo de manera activa. La mayoría están cursando estudios y los prolongan hasta edades relativamente elevadas con el objetivo de incrementar sus opciones de encontrar un puesto de calidad.

Estas conclusiones se extraen de la última Encuesta de Población Activa (EPA) que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), que incluso amortigua el impacto real de la situación puesto que basta con haber trabajado una hora en la semana anterior a la de realizarse el sondeo para ser considerado ocupado. Obliga, por tanto, a mirar más allá de la última fotografía, la del primer trimestre del presente año, y al hacerlo, los datos son demoledores.

En la última década la cifra de jóvenes de entre 16 y 24 años que trabaja o busca empleo de forma activa se ha desplomado. Son, concretamente, 21.200 personas menos. Y la tasa de actividad -proporción de personas que trabajan o buscan un empleo respecto a la población que está en edad de hacerlo- se redujo entre los jóvenes prácticamente a la mitad en los últimos diez años, al pasar del 46,71% en el primer trimestre de 2009 a 28,44% en el mismo periodo de 2019. Por otro lado, la tasa de paro juvenil es más de siete puntos superior a la de hace once años y se sitúa en el 14,37%. Es, sin embargo, inferior a la media estatal (34,97%), algo que bien se podría explicar por el hecho de que Asturias es una de las comunidades con más titulados superiores del país. Los jóvenes, ante la desazón que les producen las condiciones del mercado laboral, optan por ampliar su formación y postergan su entrada en las estadísticas de empleo. De hecho, según los últimos datos del Servicio Público de Empleo (Sepe) correspondientes al mes de junio, solo hay 4.365 menores de 25 años inscritos en el paro.

Sin embargo, el mercado laboral asturiano es incapaz de asumir a tantos titulados superiores y se crea un nuevo problema: la sobrecualificación. Más de la mitad (51,1%) de los jóvenes asturianos que tienen estudios superiores desempeñan un trabajo para el que están excesivamente formados. La región tiene la cuarta tasa más alta por comunidades autónomas de sobrecualificación entre los menores de 30. Es más, la mayor contratación se da entre quienes tienen Educación Secundaria sin y con titulación y Bachillerato o equivalentes, según el último estudio del Observatorio del Sepe.

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Por otra parte, los trabajos a los que acceden son «abrumadoramente precarios». Es la conclusión a la que llega CC OO en su último informe 'La situación de la población joven en el mercado laboral asturiano'. En él explican que más de la mitad de los jóvenes asalariados asturianos (53,22%) tiene un contrato temporal, el doble que en el caso de la población mayor de 25. De hecho, de los 55.057 contratos que firmaron solo 3.402 fueron indefinidos. Asimismo, uno de cada cuatro trabaja a tiempo parcial, una proporción que supera de nuevo a la del resto de edades (13,6%). A estos dos fenómenos se suman los reducidos ingresos salariales que tienen al cabo del año.

De media, cobran 6.177 euros, menos de la mitad de lo que ingresan quienes tienen entre 26 y 35 años y la cuarta parte de lo que ganan quienes tienen más de 46, según los últimos datos de la Agencia Tributaria. La situación es aún peor para los que están en el paro, pues la mayoría (87%) de los que están inscritos en el Servicio Público de Empleo asturiano carecen de prestaciones y solo el 5% percibe alguna ayuda asistencial, que ronda los 430 euros mensuales.

Parece incomprensible que, teniendo en cuenta esta radiografía, prácticamente todos los sectores económicos de la región necesiten mano de obra y no la encuentran. Es «paradójico», decía esta semana Belarmino Feito, presidente de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade). Y es que uno de los problemas es precisamente que la oferta y la demanda de empleo no van de la mano. De hecho, según el Sepe, solo la mitad de las ocupaciones más demandadas figuran entre las que más contratan. Hay, por tanto, que eliminar este desajuste, sostiene Fade, y debe hacerse acercando los centros de formación y la Universidad al tejido empresarial.

Importantes consecuencias

Los sindicatos, por su parte, exigen al futuro Gobierno del Principado que tome medidas para poner fin a la situación de los jóvenes y evitar así que se vean obligados a emigrar. «La juventud es como un ente en peligro de extinción, al margen de Asturias, en riesgo de sufrir la exclusión», afirma Ana María Rodríguez, secretaria de Juventud de CC OO. Considera que el desempleo, la precariedad laboral y la escasa emancipación son cuestiones que «frustran» los proyectos de los jóvenes asturianos y eso acarrea «importantes consecuencias» sobre el desarrollo económico de la región. «La falta de empleo estable, de ayudas a la emancipación, la inexistencia de políticas de juventud, vivienda y familiares hace imposible que puedan aspirar a desarrollarse tanto personal como profesionalmente en Asturias», subraya Rodríguez.

Por eso, aprovechando que aún no se ha formado el gobierno de la región ni tampoco el nacional, la responsable de Juventud de CC OO reclama una respuesta política inmediata para solventar el problema: «Que los partidos se olviden de sus propios intereses y pongan en marcha como primer y gran reto, un verdadero y real pacto de Estado por la demografía, porque Asturias lo necesita». Y también anima a los asturianos a movilizarse y salir a la calle, pues «la falta de oportunidades, la discriminación y la precariedad se combate».

La situación ha alcanzado un punto que «no se puede ocultar y hay que ponerse las pilas», dice Carmen Escandón, secretaria de Igualdad de UGT. «Las políticas que hay no están dando el resultado esperado», reconoce y plantea combinarlas con otras de carácter formativo, por ejemplo, un nuevo programa de FP Dual. «Tenemos una asignatura pendiente y es de todos. Las políticas que se lleven a cabo deben ser transversales, desde los gobiernos hasta la Universidad y las empresas», apunta Escandón. Y también hay que buscar la forma, añade, de hacer del problema una fortaleza y tratar de encontrar un nicho de mercado relacionado con el envejecimiento de la población.

Desde USO destacan que «mientras en España la mayor tasa de desempleo está entre la gente de baja cualificación, en Asturias pasa lo contrario. Hay una falta clara de oportunidades para los perfiles más formados». Así lo asegura Pablo Trapero, responsable de Juventud del sindicato, quien urge a tomar medidas. «Pero no para hacerse una foto y quedar bien, sino para financiar esas políticas y actuar en serio», incide. Y propone que al igual que Asturias fue pionera en turismo rural, lo sea en economía verde y dé salidas por medio de renovables y tecnologías de la información y la comunicación (TIC), por ejemplo, a sus jóvenes. «La facultad de ingenieros de la región nutre al resto de España. Algo se está haciendo muy mal para que Asturias no pueda absorber a la gente que forma», lamenta.