Los taxistas asturianos temen que las licencias VTC aumenten con la venta por internet

Manolo Arnaldo, presidente de Asotaxi. / MARIO ROJAS
Manolo Arnaldo, presidente de Asotaxi. / MARIO ROJAS

Instan al Principado a gestionarlas y denuncian que «están ya campando a sus anchas» y exceden el cupo, con una por cada trece taxis

LAURA CASTRO GIJÓN.

Se venden desde los 15.000 euros cada una o se intercambian directamente lotes para operar en Asturias. La compraventa de licencias VTC -vehículo con conductor- en páginas 'online' de anuncios por palabras no es nueva, pero sí ha aumentado en los últimos meses en Asturias desatando así la alerta en el sector del taxi. Colectivos como Asotaxi y el sindicato Élite Taxi temen que multinacionales como Uber y Cabify busquen nuevos horizontes en el mercado del norte ante la saturación que experimentan ya en ciudades como Madrid, Barcelona y Málaga, entre otras.

De hecho, «los VTC ya están campando a sus anchas» en Asturias. Así lo asegura el presidente de Asotaxi, Manolo Arnaldo, y los últimos datos que dio a conocer la Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente a raíz de la huelga del sector en el ámbito nacional parecen confirmarlo. En la actualidad, existen en Asturias 104 VTC frente a 1.396 licencias de taxi, lo que arroja una proporción de 1 por cada 13. Por tanto, el ratio, como sucede en la mayoría de las comunidades autónomas, no se cumple. Según la la normativa vigente, la diferencia debería ascender al doble: 1 VTC por cada 30 licencias de taxi.

Estas cifras, alerta el sector asturiano, podrían aumentar «sin control» con la llegada de las grandes plataformas -Uber y Cabify-, que ya tienen presencia en el norte en ciudades como Coruña y Bilbao. «Han venido para quedarse y ahora que se está saturando el mercado en el sur, Barcelona y Madrid es cuestión de tiempo que busquen alternativas. Por eso debemos mantenernos a alerta», apunta Arnaldo.

Critica, además, los privilegios de los que gozan quienes utilizan estas licencias para «realizar servicios urbanos como si fueran taxistas, pues lo hacen sin estar sujetos a las mismas restricciones y con unos costes iniciales y de explotación mucho menores».

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Para Santiago Muñoz, representante en Asturias del sindicato Élite Taxi, el problema comenzó a gestarse hace varios años. «Ya en 2009 se puso sobre la mesa este conflicto y el Ministerio de Fomento se limitó a emitir una nota de prensa para calmar los ánimos prometiendo muchas cosas, pero dejando las puertas abiertas a los VTC», relata Muñoz, quien añade: «tenemos ahora la misma indefensión que antes, pues continúan concediendo estas licencias por orden de un juez». De hecho, de las 104 VTC autorizadas en Asturias, 47 obedecen al cumplimiento de sentencias judiciales.

El representante de Élite Taxi señala que «no se están cumpliendo las leyes existentes» y los VTC «se cuelan en el ámbito exclusivo del taxi». Explica que estas licencias están concebidas para dar un servicio más exclusivo al cliente con coches de alta gama y conductores profesionales, algo que Uber y Cabify «incumplen». Además, infringen otro de los cupos que tienen marcados por ley, incide Muñoz, pues «deberían mantener una proporción del 80% de servicios dentro de la comunidad autónoma donde les expidieron la licencia y un 20% fuera, pero operan donde les da la gana».

La gestión autonómica

Una de las condiciones que exigía el sector al Ministerio de Fomento en la huelga era el traspaso de las competencias sobre la gestión de los VTC a las comunidades autónomas. El reclamo no fue bien recibido por algunas de ellas que se mostraron en contra del cambio y el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, optó entonces por una solución a medias: dejar a decisión de las comunidades si asumían o no la gestión de este tipo de licencias.

Desde los colectivos del sector asturiano instan al Principado a aceptar el traspaso de esta competencia. «Era uno de los requisitos que formulamos desde el principio. Lo mejor es que sean las comunidades autónomas las que controlen la concesión de las VTC», aboga Muñoz. Para el presidente de Asotaxi, todo se resumen en «hacer las cosas bien» con independencia de en quien recaiga la autoridad. «Creo que es más un problema entre los signos políticos de algunas comunidades respecto al Ejecutivo central. Parece que en Asturias no habría problema, pero la idea es que se regule bien, quien lo haga y cómo es lo de menos», sentencia Manolo Arnaldo.

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