Casadeley

Trabajar para una administración

Trabajar para una administración
Existe en nuestro país la extendida idea de que trabajar para una Administración, cualquiera que sea, es una gran ventaja, de ahí el alto índice de personas que aspiran a opositar o a entrar en las bolsas de trabajo
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La Administración, para ellos, es sinónimo de estabilidad y sueldo asegurado.

Lo cierto es que no todos los trabajadores de las administraciones son iguales. No es lo mismo ser funcionario, al haber superado una oposición, que ser funcionario interino, trabajador laboral o colaborador social.

Me gustaría centrarme en los llamados «laborales»; aquellas personas que trabajando para una Administración lo hacen a través de un contrato de trabajo sometidos a un convenio colectivo. En estos casos se da la paradoja que la Administración tiene que respetar principios del Derecho Administrativo y normas laborales y no siempre son compatibles o su compatibilidad resulta muy difícil.

Esta situación que he descrito lleva a que muchos trabajadores tengan contrataciones irregulares, sueldos no ajustados o condiciones no adecuadas a sus labores, pero al estar en una Administración o bien creen que es lo correcto o no se atreven a reclamar por miedo a ver rescindido su contrato y parecerle que cualquier lucha judicial contra ella va a ser titánica.

Hemos de poner de relieve que las múltiples irregularidades que se dan en las relaciones laborales de las administraciones públicas hacen de las mismas unas grandes incumplidoras de la normativa laboral, pero la Inspección de Trabajo no podrá actuar con la contundencia que lo hace en el sector privado ni podrá imponer sanciones. Eso no impide que todo trabajador pueda reclamar sus derechos, poner de manifiesto que la situación que vive es irregular y no temer una lucha cual David contra Goliat ya que para eso estamos los abogados laboralistas y las interpretaciones pro operario de la legislación.

Las irregularidades que cometan las administraciones empleadoras podrán suponer la fijeza del trabajador, el abono de atraso o el reconocimiento de vulneración de derechos, y el hecho de que nuestro jefe sea una administración no lo va a impedir, al contrario, en la mayoría de los casos es una mayor garantía de ver ejecutada en su términos la sentencia y que no se podrá alegar insolvencia ni desaparición de la empresa, de forma que incluso, aun estando ante situaciones injustas, en este caso, si es más recomendable sufrirlas de parte de una administración que de una empresa.

Dicho todo lo anterior insistimos en lo que hemos dicho siempre: ante la duda de la legalidad o regularidad de nuestra situación, como cuando esta enfermo, vaya a un profesional, en esta caso a un abogado laboralista.

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