Alcoa no garantiza su continuidad en Avilés

Alcoa no garantiza su continuidad en Avilés

Los sindicatos acusan a la compañía de respaldar «premeditadamente» a la fábrica de San Ciprián en detrimento de las plantas de Asturias y La Coruña

ANA MORIYÓN AVILÉS.

Alcoa reconoció ayer que obtuvo menos ayudas para los costes energéticos de la fábrica de Avilés que en la primera convocatoria de subasta eléctrica y, a continuación, eludió garantizar la continuidad de esta planta con vistas al próximo año. «La subasta ha aportado resultados más bajos que los obtenidos para el ejercicio de 2015, lo que nos coloca en una situación peor. Ahora hay que analizarlos a fondo y comprobar el impacto que tendrán en las fábricas», se limitó a informar la dirección de la compañía a sus trabajadores, al tiempo que resaltó que a este resultado, que supone un nuevo mazazo para la factoría asturiana, se suma también la situación «complicada» que atraviesa el sector, como consecuencia de la crisis de China y otros factores internacionales, que han reducido el precio del aluminio en el mercado un 25% desde que comenzó el año.

El mensaje de Alcoa fue bastante desolador para los 400 trabajadores de Avilés (más otros 100 de empresas auxiliares), que ya sufrieron el año pasado la amenaza de la compañía de cerrar su centro de trabajo, pero demasiado «opaco» y sin «ninguna concreción» respecto al futuro de la fábrica, por lo que los representantes sindicales creen que la empresa persigue «instaurar el temor entre los trabajadores».

Alcoa consiguió 23 paquetes de cinco megawatios para la fábrica de Avilés en la subasta celebrada la semana pasada para las ayudas por interrumpibilidad de 2016. Se trata de un bloque más que los logrados para el presente año, lo que supone que la factoría avilesina tendrá en 2016 ayudas por 115 megawatios, frente a los 110 de este año. Sin embargo, la compañía aclaró ayer que la compensación económica vía interrumpibilidad por megawatio ha sido menor que la conseguida en la anterior convocatoria, sin entrar a concretar en qué medida.

Para su fábrica de La Coruña, el gigante del aluminio logró 24 paquetes de cinco megawatios, los mismos que en la anterior subasta; mientras que para la planta de San Ciprián obtuvo 21 paquetes de cinco megawatios, frente a los 22 que consiguió en la anterior convocatoria. Además, Alcoa asignó a esta planta tres bloques más de 90 megawatios, los más beneficiosos, que recibió por asignación directa y rehusó repartir entre sus tres factorías.

Este respaldo decidido a la planta de Lugo en detrimento de las otras dos ha generado malestar entre la plantilla de Avilés. «Alcoa está frustrando el futuro de Avilés porque no pujó igual por nuestra fábrica que por la de San Ciprián. Podía haber repartido los tres paquetes de 90 megawatios en lugar de cederlos a un mismo centro», se quejó el presidente del comité de empresa, José Manuel Gómez de la Uz, quien asegura que si la multinacional hubiera actuado de una forma más equitativa «Avilés estaría, al menos, en números negros». El representante de los trabajadores reprochó a la dirección de la empresa que esté tratando de dejar a las fábricas de Avilés y La Coruña «en mala posición premeditadamente» para justificar futuras decisiones. En este sentido, desde la sección sindical de CC OO en Alcoa se reclamó a la multinacional del aluminio «una apuesta firme que dote de estabilidad a las diferentes factorías que tiene la empresa en el país» ya que, insisten, «resultaría lamentable que, aprovechando las circunstancias y el supuesto resultado de la subasta eléctrica, Alcoa optase por respaldar una fábrica en detrimento del resto».

También Daniel Cuartas, representante de UGT en la empresa, se quejó de que la compañía esté «beneficiando a otras fábricas en detrimento de la de Avilés» y que siga alimentando la «incertidumbre» con respecto al futuro de la planta asturiana. «La empresa tiene que ser clara y decir lo que quiere. No podemos seguir en esta situación, sin inversiones, con un paulatino deterioro de las instalaciones», reprochó Cuartas, quien se mostró especialmente indignado por la «falta de respeto» hacia los empleados que, en su opinión, ha demostrado tener la empresa tras mantener en vilo durante todo el fin de semana a sus trabajadores, sin informarles hasta ayer del resultado de la subasta, pese a que estos datos fueron validados el viernes por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.

USO culpó de la situación que atraviesa la planta avilesina tanto al Gobierno y su sistema de subasta eléctrica, que «es totalmente inútil para favorecer la estabilidad y crecimiento de la gran industria», como a Alcoa, que lleva «desde 2008 con la política del miedo hacia sus trabajadores y hacia la comarca de Avilés». El sindicato advierte también de que los trabajadores se sienten «desamparados» no sólo por los resultados de la subasta sino por la falta de inversión de la compañía en Asturias, «pese a la gran cantidad de beneficios que consiguió durante años».