«Los sindicatos deben poner pie en pared y recuperar todo lo perdido»

Nicolás Sartorius, anoche, en Gijón./
Nicolás Sartorius, anoche, en Gijón.

«No hay que regodearse en el túnel del tiempo y pensar que todo pasado fue mejor, sino ver qué lecciones nos pueden servir ahora»

SUSANA BAQUEDANOGIJÓN.

Pese a unos apellidos y antecedentes familiares ligados a la aristocracia, Nicolás Sartorius Álvarez de las Asturias Bohorques (San Sebastián, 1938) se siente comunista y sindicalista desde la Universidad y continúa defendiendo esas ideas desde la vicepresidencia de la Fundación Alternativas. Su pertenencia primero a CC OO -de la que fue cofundador- y luego al PCE le llevaron a la cárcel y a ser uno de los encausados en el conocido como 'proceso 1.001', nombre con el que se conoce al juicio a la cúpula de la central. Este polifacético luchador, que ha ejercido de abogado, sindicalista, político, escritor y periodista, participa hoy, en Gijón, en el doble acto de homenaje a los 60 años de la creación la primera Comisiones Obreras en Mina La Camocha y el 40 aniversario del fallecimiento de Juan Muñiz Zapico.

-¿Podría dar una pista sobre cuál va a ser su mensaje?

-Hay que recuperar la solidez. Vivimos en una sociedad evanescente, fugaz, incierta, confusa, donde nada dura. Deberíamos recuperar la solidez moral, personal y de las instituciones, las cosas profundas. Y 'Juanín' reflejaba todo eso. Era una persona honesta, inteligente, un hombre de una pieza.

-Será un acto para desempolvar muchos recuerdos. ¿Echa de menos aquella época?

-Echo de menos que tenía 35 años (risas). La memoria es importante, pero como impulso hacia el futuro. No hay que regodearse en el túnel del tiempo y pensar que todo tiempo pasado fue mejor, sino ver qué lecciones nos pueden servir ahora.

-Si volviera a tener 35 años, ¿volvería a dar los mismos pasos?.

-En esas circunstancias, sí. No soy un arrepentido para nada. Hice lo mejor que pude hacer en mi vida: contribuir a crear Comisiones Obreras y a acabar con la dictadura. Pero no tengo nostalgia de aquellas circunstancias.

Ofensiva de desprestigio

-¿Cuál cree que es el papel que deben jugar los sindicatos hoy en día?

-Para saber qué hacer con cierto detalle hay que estar en la sala de máquinas. Los sindicatos han vivido momentos muy difíciles, con una crisis durísima. Es difícil hacer sindicalismo con un 25% de paro. Además, ha habido una ofensiva tremenda para desprestigiar a los sindicatos. Se cometieron errores, sí, pero ahora es el momento de recuperar, de dar paso a la ofensiva, de retomar el impulso. Al igual que la economía se va recuperando, hay que recuperar derechos, gastos, salarios sociales. Hay que poner pie en pared y recuperar todo lo perdido.

-En el mes de abril, usted impulsó un manifiesto pidiendo a PSOE, Podemos y Ciudadanos que acordaran la formación de un gobierno. ¿Frustrado?

-Fue frustrante, claro. Hubo posibilidades de crear un gobierno ligeramente progresista, pero se dio todo lo contrario. Ahora tenemos un Gobierno de mayoría relativa y podemos tener un margen de negociación. Ya se ha visto con el salario mínimo interprofesional y ahora con la posibilidad de aumentar el personal de la función pública, cosa que estaba congelada.

-Con el Gobierno de España fallaron las encuestas, con el 'Brexit' y Trump tampoco se acertó. ¿Por qué cree que está sucediendo lo que no se espera?

-Sí, estamos en esa fase. Aunque cada asunto tiene unas circunstancias específicas, hay en general una insuficiencia de análisis. Uno puede ver lo obvio, pero no funcionan los códigos anteriores. Además, es muy fácil desinformar con las redes sociales.

-Abogado, sindicalista, político, periodista... ¿Le queda algo por hacer?

-Me faltan miles de cosas. Me hubiera gustado ser músico y tocar algún instrumento.

-¿Era más fácil ser rebelde cuando se fundó Comisiones Obreras que ahora?

-Antes era más fácil porque la dictadura era una humillación permanente.

-Hoy no hay dictadura, pero hay paro, desahucios, pobreza energética...

-Pero antes había todo eso y no había libertad. Antes no es que no hubiera desahucios, es que no había viviendas.