Más de 3.800 asturianos mayores de treinta años buscan su primer empleo

Dos mujeres pasan ante la Oficina de Empleo de Langreo. / JUAN CARLOS ROMÁN
Dos mujeres pasan ante la Oficina de Empleo de Langreo. / JUAN CARLOS ROMÁN

El número de mujeres por encima de la treintena y sin trabajo anterior triplica al de hombres, con 2.939 frente a 943 varones

LAURA CASTRO GIJÓN.

Hay más de 7.200 asturianos en paro que se encuentran actualmente buscando su primer empleo. Cabría esperar que la mayoría de ellos fueran jóvenes que finalizaron recientemente sus estudios y tratan de incorporarse al mercado laboral. Pero no. Los datos del Servicio Público de Empleo Estatal (Sepe) apuntan a que la mayoría de asturianos que conforman este grupo supera la treintena. Son, concretamente, 3.882 personas. De ellas, 1.597 tienen entre 30 y 44 años y otros 2.285 superan esta edad.

Además, estas cifras apenas han sufrido cambios en los últimos años, incrementándose y reduciéndose solo por decenas de personas. De hecho, en abril de 2018 eran 3.896 los asturianos que sobrepasaban la treintena y figuraban en los registros del Sepe dentro del grupo que busca su primer empleo, por lo que en el último año solo se redujo en 14 personas. Hay que retroceder hasta abril de 2009 para encontrar una bajada significante en las cifras. Entonces, el número de asturianos mayores de 30 años que no tenía empleo anterior eran 3.229, 1.492 tenían entre 30 y 44 y 1.737, 44 o más.

En la actualidad, este colectivo representa más del 5% del número total de desempleados de la región, que se sitúan en 72.356. Además, se aprecia una clara diferencia por géneros. El número de mujeres que superan la treintena y buscan su primer empleo triplica al de los hombres: 2.939 frente a 943.

Desde USO están convencidos de que este colectivo «enmascara las cifras de los parados de larga duración». Así lo afirma Laura Estévez, secretaria de Comunicación y Estadísticas Sindicales, quien remarca que «el problema es que cuando llevas más de un año al paro te quitan la categoría». Es decir, si eres camarero dejas de estar incluido entre los parados del sector hostelero para pasar al de sin empleo anterior. Esto implica, además, que «pierden la especialización y por tanto a las empresas de su sector les resulta más difícil encontrarlos entre los candidatos a un puesto de trabajo y la formación que reciben mientras están desempleados tampoco es propia de su categoría». Asimismo, Estévez señala que quienes superan la treintena tienen, a menudo, cargas familiares y el hecho de ser parados de larga duración les deja en una situación más vulnerable. Especialmente en el caso de las mujeres, que según Estévez, «resulta sangrante».

Este sindicato reclama al Sepe que modifique la manera de hacer las estadísticas para que «no enmascaren a los parados de larga duración en los informes del paro y no quiten la especialización a los desempleados». Por su parte, el coordinador de la gestora de USO-Asturias, Juanjo Estrada, pide una mejora en la formación para las personas en paro, especialmente para los mayores que están en riesgo de exclusión social al quedarse atrás con la digitalización. «Queremos que no se externalice. Si tiene fondos públicos debe llevarla a cabo la Administración y no las patronales, los sindicatos o centros privados», critica. «El Sepe es el que mejor debe conocer a los desempleados y sus necesidades. No puede haber una financiación encubierta hacia otras estructuras», añade.

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«Pocas garantías»

Para CC OO el problema es claro: «En los últimos años muchas personas se han visto obligadas a cambiar de empleo hacia otros sectores en los que no tienen experiencia previa, con menos estabilidad, menos salario y pocas garantías de permanencia». Es la denuncia que hace Úrsula Szalata, responsable de Empleo del sindicato, quien apunta, asimismo, que «tenemos un grave problema de escasez de puestos de trabajo desde hace años». Algo de lo que culpa, principalmente, a la falta de inversión.

Además, subraya que «muchas mujeres han trabajado siempre en la economía irregular sin contrato y sin cotizar», por lo que reclama que se persiga este «fraude» y se aplique el convenio para regularizar y «dignificar» el trabajo de las empleadas del hogar.

Por su parte, la secretaria de Política Sindical de UGT, Mar Celemín, señala que «el período de juventud cada vez se alarga más», pero también que «hay cada vez más parados de larga duración». Es más, advierte de que este colectivo ya abarca a más de la mitad de los desempleados en la región, lo que tiene relación directa con las bajas tasas de cobertura, porque aquellos que nunca han trabajado «no tienen derecho a prestaciones y los de larga duración las acaban agotando».