Alcoa ofrece seis meses de mantenimiento mínimo de las plantas a la espera de un inversor

Alcoa ofrece seis meses de mantenimiento mínimo de las plantas a la espera de un inversor
Un trabajador de Alcoa sostiene una bengala y una bandera de Asturias durante la movilización del martes en Madrid. / CAROLINA SANTOS

Los trabajadores aseguran que la empresa trata de «engañar» al Gobierno para conseguir un «cierre aplazado» de las factorías de Avilés y La Coruña

LAURA CASTRO GIJÓN.

Las líneas de futuro que dibuja Alcoa para las plantas de Avilés y La Coruña no pueden ser más contrarias a lo que le piden los trabajadores. La multinacional tuvo el pasado martes una reunión maratoniana de más de siete horas con el Ministerio de Industria, las autonomías y los agentes sociales que se saldó sin llegar a ningún acuerdo, pero con varias propuestas sobre la mesa.

El Ejecutivo se concentró en pedirle a la empresa tiempo, seis meses más de actividad y empleo en las plantas para buscar alternativas a los cierres y desarrollar el estatuto de las electrointensivas, y también el aplazamiento del ERE de extinción que expirará el próximo 15 de enero. La respuesta de Alcoa llegó en la mañana de ayer, cuando planteó mantener operativa solo una parte del proceso productivo del aluminio.

Tal y como adelantó este periódico, la empresa propone quedarse exclusivamente con el horno de reciclado de la factoría de Avilés. Concretamente, se trataría de paralizar progresivamente las cubas de electrólisis, donde el metal se conserva en estado líquido antes de alearse, un proceso delicado en el que se corre el riesgo de que el aluminio se solidifique en el fondo lo que impediría que las máquinas se volvieran a arrancar. Según explicaron fuentes de la multinacional, con esta fórmula las instalaciones se conservarían en un estado «óptimo» para darle tiempo al Gobierno a encontrar un nuevo inversor. Únicamente quedaría a pleno funcionamiento, por tanto, el horno de reciclado de la factoría de Avilés, que emplea a medio centenar de trabajadores de los 317 que integran las plantas.

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No obstante, tal y como indicó la empresa, para llevar a cabo esta parada de las series de electrólisis es necesaria «la cooperación de los trabajadores», aunque no implicaría a toda la plantilla. Según ha podido saber este diario, la propuesta de Alcoa daría trabajo durante varias semanas a unas 300 personas entre las dos plantas y los casi 400 trabajadores restantes pasarían a estar regulados temporalmente (ERTE) hasta que apareciera un posible comprador que tomara las riendas de las factorías de Avilés y La Coruña.

La medida planteada ha caído como un jarro de agua fría entre los emplados, que advierten de que solo servirá para transformar la producción de aluminio de las plantas en mero reciclado de chatarra. Temen que el Gobierno acepte la propuesta y alertan de que «Alcoa solo quiere engañarles para conseguir un cierre aplazado de las plantas». Así lo aseguró el presidente del comité de empresa de Avilés, José Manuel Gómez de la Uz, quien insistió en que «paralizar las series de electrólisis es apagar el corazón de las fábricas y no podrá volver a arrancarse».

Los trabajadores, que se habían enterado por los medios de comunicación de la propuesta de Alcoa, son tajantes a la hora de rechazar el planteamiento de la multinacional. «Otra cosa sería que nos mandaran seis meses al paro para modernizar las instalaciones y favorecer, de verdad, la venta de las plantas», indicó Gómez de la Uz. Pero la propuesta de Alcoa «está muy lejos» de esta idea.

Por otra parte, la empresa no quiso hacer referencia a la otra petición del Gobierno, la de aplazar el ERE de extinción que están negociando actualmente con las plantillas y cuyo plazo expirará el próximo martes. En relación a todo este proceso, el Ministerio de Trabajo convocó a Alcoa a una reunión en la tarde de ayer. Tanto el departamento que dirige Magdalena Valerio como la propia empresa calificaron el encuentro de «privado».

Desde el Gobierno volvieron a insistir a Alcoa de la necesidad de «desbloquear» el conflicto. Así lo repitió ayer la ministra de Industria, Reyes Maroto, en la presentación de los acuerdos de reindustralización de la zona de Lloseta tras el cierre de la multinacional Cemex. «Si Alcoa no quiere avanzar, es difícil encontrar soluciones», recriminó. La ministra pidió a la empresa que «valore» las propuestas planteadas por el Gobierno porque también «es responsabilidad» suya «dar solución a las familias afectadas».

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