Arcelor regulará a 1.400 empleados de Ilva por la situación «crítica» del sector

La planta siderúrgica de Tarento, en el sur de Italia, es la mayor de Europa. / E. C.
La planta siderúrgica de Tarento, en el sur de Italia, es la mayor de Europa. / E. C.

Como en el caso de Asturias, habla de un ajuste «temporal» y reconoce el carácter cíclico de la siderurgia, pero reclama medidas a la UE

N. A. E. / L. C.GIJÓN.

Cuando Arcelor se hizo con el control de la compañía siderúrgica italiana Ilva hace poco más de medio año, los augurios para sus plantas eran del todo positivos, sobre todo tras años de desmanes de los anteriores propietarios. Las inversiones previstas se contaban por miles de millones -unos 2.400- y el objetivo era convertir su factoría de Tarento, la mayor de Europa, en la mejor del viejo continente. Las cosas se empezaron a torcer el pasado 6 de mayo, cuando este emplazamiento fue uno de los tres afectados por el recorte de 3,2 millones anunciado por el grupo: 1,5 en Cracovia (Polonia), 700.000 en Asturias y un millón en Ilva, un ajuste que no significaba en este último caso una caída de la producción, sino que no se aumentaría lo que estaba previsto -el objetivo era llegar a seis millones de toneladas en 2020-. El hecho de que no fuera una reducción en toda regla parecía que podría librar a la planta italiana de efectos sobre el empleo, pero no ha sido así. La multinacional anunció ayer que regulará hasta un máximo de 1.400 trabajadores al día durante trece semanas, para lo que recurrirá a un fondo de garantía salarial.

Habrá ajustes en los hornos altos, que bajarán la producción; en la acería, donde parará una colada continua; el tren de bandas en caliente y en la línea de laminación en frío, aunque la compañía ofrecerá hoy más detalles.

«Es una decisión difícil, pero las condiciones del mercado son realmente críticas en toda Europa. Quiero reiterar que son medidas temporales, el acero es un mercado cíclico», aseguró ayer el director ejecutivo de ArcelorMittal Italia, Matthieu Jehl.

El Principado urge a la Unión Europea para que imponga un arancel ambiental

La multinacional asumió Ilva con 10.700 empleados, de los que 8.200 se encuentran en las instalaciones de Tarento, donde ahora se producirá el recorte. No obstante, durante las negociaciones, Arcelor ya había manifestado su intención de quedarse con menos personal, aunque la presión de Gobierno y sindicatos hizo que tuviera que asumir una plantilla superior a la que preveía.

El grupo siderúrgico insiste en que «las débiles garantías para las importaciones de acero adoptadas por la Comisión Europea nos hacen vulnerables en un momento en el que los precios del acero son bajos y los costes de la energía y de las materias primas son altos». Además, subraya la coincidencia de una caída de la demanda de acero en Italia con el incremento de las importaciones de países extracomunitarios, en el caso de bobinas y productos laminados habla de un aumento de un 51% en los primeros cuatro meses del año en comparación con el mismo período de 2018, que ya fue un ejercicio de récord. No obstante, a pesar de este escenario tan negro, ArcelorMittal Italia confirma, al igual que hizo en Asturias, su compromiso con todas las inversiones planteadas para cumplir con el plan industrial y ambiental y recuerda que su objetivo es convertir las instalaciones de Tarento «en el centro integrado de acero más avanzado y sostenible de Europa».

Por otro lado, el consejero de Empleo, Industria y Turismo del Principado, Isaac Pola, coincidió ayer en que la crisis del acero responde a «una situación coyuntural» por lo que reclamó a la Unión Europea que adopte un arancel ambiental que permita realizar ajustes contra las importaciones excesivas que llegan países extracomunitarios. Además, destacó que, a pesar de la reducción de la producción anunciada en Asturias, no se toca «la capacidad productiva».

Más información