Avilés se echa a la calle para frenar el cierre de Alcoa solo tres días antes de que expire el plazo

Los trabajadores de Alcoa, acompañados por parte de la plantilla de La Coruña, familiares y sindicalistas, ayer en El Muelle. / OMAR ANTUÑA
Los trabajadores de Alcoa, acompañados por parte de la plantilla de La Coruña, familiares y sindicalistas, ayer en El Muelle. / OMAR ANTUÑA

La alcaldesa anuncia que exigirá que el Estado intervenga las plantas, a pesar de la negativa del Gobierno

J. F. GALÁNEVA FANJUL AVILÉS.

Con el reloj al límite y las fuerzas mermadas después de más de dos meses de lucha, los trabajadores de Alcoa en Avilés y La Coruña volvieron a echarse ayer a la calle respaldados por sus familiares, amigos y cientos de avilesinos que los recibieron en la plaza de España tras su caminata desde la fábrica. Allí les esperaba también la alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín, con el anuncio de que exigirá al Gobierno de España que intervenga las dos plantas de Alcoa si la multinacional no ofrece el martes, fecha en la que tiene previsto iniciar el despido de los 686 trabajadores, una respuesta acorde con las exigencias, prorrogar durante un tiempo la actividad con la esperanza de que otra compañía se haga cargo de las dos factorías amenazadas de cierre.

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«Alcoa ha sido desleal. No ha cumplido ninguno de sus compromisos y no puede dejar tirada a esta comarca. Nos chantajea y no lo vamos a permitir. Le exigimos que conceda un plazo de seis meses para encontrar una solución, y si la respuesta no es positiva pediremos al Gobierno que se haga cargo de las fábricas de manera temporal para desarrollar un proyecto industrial», manifestó ayer minutos después de que una nueva marcha a pie en defensa de la continuidad de las dos fábricas desembocase en la plaza de España.

Había partido hora y media antes desde la planta de San Balandrán, unas quinientas personas a las que se irían sumando más según se acercaba a la meta. Al grito de «Alcoa no se cierra», recorrieron los cinco kilómetros que la separan de la referida plaza y una vez allí fueron recibidos con aplausos por centenares de vecinos. En total, unos dos mil manifestantes, todos con una voz común.

Ataviada con la camiseta que simboliza el rechazo a la decisión de cierre adoptada por la aluminera estadounidense, Monteserín se mostró contundente. Además de la intervención, extremo que ya ha sido descartado por el Gobierno de España al entender que contraviene la normativa europea, reclamó que «se estudien las sanciones e indemnizaciones que corresponden por no haber cumplido ninguna de las cláusulas contenidas en el contrato de venta. Estamos ante un sector que tiene futuro, que tiene capacidad para mantener el empleo e incluso aumentarlo», añadió. En este sentido, Alcoa España argumenta que pese a las ayudas recibidas cerrará 2018 con unas pérdidas de unos cien millones de euros, de los cuales 74 se habrían acumulado en las dos factorías que pretende cerrar.

El presidente del comité de fábrica de la planta de Avilés agradeció «el apoyo que una vez más nos brinda la comarca de Avilés. Vamos a luchar y vamos a ganar. El martes no se acaba nada. No aceptamos un cierre a trozos», dijo en alusión la oferta que ha puesto sobre la mesa la empresa. Consiste en mantener temporalmente a doscientos trabajadores en las áreas de fundición de Avilés y Coruña y despedir al resto mediante planes de prejubilación e indemnización, posibilidad que los sindicatos rechazan de plano.

«Es una oferta inaceptable. Lo único que busca es romper el consenso entre los trabajadores y enmascarar sus verdaderas intenciones, cerrar las dos fábricas», manifestó ayer Daniel Cuartas, delegado sindical de UGT en el comité de empresa, al inicio de la marcha, en la que también participaron más de un centenar de trabajadores de la factoría coruñesa.

Durante el camino corearon proclamas a favor de un marco energético competitivo y estable y solicitaron la dimisión de la ministra de Industria, Reyes Maroto, «si no hay solución». También dirigieron su ira contra la multinacional y contra el presidente de Alcoa España, Rubén Bartolomé, con la quema en la plaza de España de un muñeco con su rostro, y a favor de la nacionalización de la empresa.

De la Uz dirigió un mensaje claro al Gobierno. «Su actitud es distante. Tiene que involucrarse para garantizar no solo el futuro de Alcoa, sino de todo el sector industrial. Si dejamos que Alcoa pilote este proceso, el martes estamos cerrados. ¿Dónde está Pedro Sánchez?, se preguntó. El presidente del comité de empresa de Avilés mostró su determinación «de seguir en la lucha. El martes no se termina nada. Después llegará un miércoles, y si no hay arreglo seguiremos en la fábrica. A ver quién se atreve a cerrarla». Su homólogo en La Coruña, Juan Carlos López Corbacho, señaló que la solución «ahora mismo pasa por el Gobierno porque la empresa ya ha dicho su última palabra. No hace falta que intervenga nada, simplemente que gestione. El Gobierno debe gestionar», recalcó

Políticos y sindicalistas

Numerosos políticos y sindicalistas apoyaron la postura del comité de empresa y de la alcaldesa. Entre ellos se encontraba Javier Fernández Lanero, secretario general de UGT Asturias, que además de reclamar «tiempo para encontrar un nuevo inversor que se haga cargo de las fábricas», advirtió de que «podemos estar ante el inicio de una nueva reconversión industrial en Asturias. Necesitamos una solución para toda la industria electrointensiva y un período de transición para el carbón. Su cierre podría incrementar la factura energética hasta un 12%».

El secretario general de CC OO de Industria, Damián Manzano, exigió al Gobierno que eche toda la carne en el asador porque «Alcoa se está riendo absolutamente de todo el mundo y todas las herramientas están encima de la mesa para parar los despidos». Juanjo Estrada, su homólogo en USO, reclamó que los políticos de Asturias y de España «se levanten del asiento y hagan una propuesta sólida de soluciones. Ya estamos en el descuento final de los penaltis, pero que tengan en cuenta que el día 15 acaba un partido y empieza otro».

Ignacio Prendes, diputado de Ciudadanos y vicepresidente primero del Congreso, esperaba en la plaza de España la llegada de la marcha. También se posicionó en contra de la oferta de la empresa. «Trocear la actividad supondría tanto como decretar su cierre a medio plazo, hay que prolongar el proceso de negociación hasta que aparezca un proyecto industrial alternativo», dijo al respecto. Prendes exigió al Gobierno de España, «hasta ahora desparecido», que se implique «al máximo nivel» y que impulse «un sistema que permita establecer unos precios de la energía competitivos».

Gaspar Llamazares, diputado regional de IU, solicitó al Gobierno «que deje de lamentarse y se comprometa a garantizar la continuidad de las fábricas, bien con este empresario o con otro», mientras que Segundo González, diputado nacional de Podemos, también presente ayer en la concentración, apoyó sin tapujos la intervención de las dos factorías «a través de la SEPI. La Constitución lo permite, y en otros países ya se han hecho», palabras que fueron refrendadas por Tania González, eurodiputada de la formación.

El portavoz municipal del PP , Carlos Rodríguez de la Torre, lamentó que «no se está haciendo nada en materia de política energética para las empresas electrointensivas», y Alfonso Araujo, concejal no adscrito, exigió al Ayuntamiento «mayor firmeza a la hora de pedir que el Gobierno actúe».

Las movilizaciones continuarán hoy domingo con una marcha por las calles de La Coruña. Las negociaciones sobre el expediente de extinción de empleo se retomarán mañana lunes, a veinticuatro horas vistas de la fecha marcada por Alcoa para iniciar los despidos.