La caída de pedidos lleva a Arcelor a hacer paros en la línea de hojalata por tercera vez este año

La caída de pedidos lleva a Arcelor a hacer paros en la línea de hojalata por tercera vez este año
Bobinas de hojalata producidas en la factoría de Arcelor en Avilés, que volverá a sufrir paros por tercera vez este año. / E. C.

Los sindicatos critican la medida, que afecta desde hoy a unos 70 operarios, y advierten a la empresa: «Se nos agota la paciencia»

LAURA CASTRO

Las consecuencias de la caída de pedidos en Arcelor no cesan. La multinacional ejecutará desde hoy nuevas paradas, las terceras en lo que va de año, en la línea de hojalata de Avilés que afectarán a los operarios de producción del turno 3T5, lo que supone unos 70 trabajadores. Así, se suspenderá la actividad en recocido continuo y témper desde hoy hasta el jueves, ambos inclusive, y en limpieza electrolítica desde mañana y hasta el viernes.

Como es habitual, la empresa intentará que los afectados por la medida cojan sus descansos pendientes, días de vacaciones, licencias y aprovechen para realizar reconocimientos médicos. El último recurso será aplicar el expediente de regulación de empleo que tiene activo.

A pesar de que las paradas se llevarán a cabo en instalaciones aguas abajo de las principales de la línea de hojalata, desde los sindicatos se muestran preocupados por la tendencia de reducción de costes que Arcelor ha puesto en marcha en estos últimos meses. La medida más importante hasta el momento llegó a finales de diciembre, cuando la multinacional decidió regular durante siete días del primer trimestre de 2018 a 1.624 empleados, el personal de jornada normal de Avilés y Gijón. Aún les quedan tres días -1, 15 y 29 de marzo- para completar el parón cuyo objetivo es reducir los costes fijos de la empresa ante una coyuntura del negocio menos favorable.

La multinacional elude la exigencia de inspección de trabajo al no facilitar la información de ventas

No obstante, las justificaciones de la empresa no convencen a los sindicatos que llevan demasiado tiempo exigiendo información. «Hoy (por ayer) tenían que haber entregado, como les requirió Inspección de Trabajo, la información relacionada con producción y venta, que debería ser trimestral, y la económica, que deberían facilitar cada seis meses. Pero no lo han hecho», criticó José Manuel Castro, secretario general de CC OO en ArcelorMittal, quien asegura que los últimos datos recibidos en este sentido datan de junio del año pasado. «Esto es casi como ir a misa, hay que hacer un acto de fe. Nos piden que confiemos en ellos, pero datos ninguno y su actitud les deja en evidencia», agregó.

Aunque reconoció que estos nuevos paros no «preocupan tanto» como si se produjeran en las instalaciones de cabecera, teme que estas medidas no finalicen aquí y vuelvan a repetirse en los próximos meses. «Sabemos que en Gijón sigue sin aplicarse el ERE, lo cual es bueno, y en las instalaciones de aguas arriba tampoco. El grueso se lo está llevando la planta de acabados de Avilés», indicó. De hecho, tal y como confirmó José Manuel García, de UGT-FICA en Arcelor, «la producción en Gijón es estable ahora mismo». No en vano, añadió que «esto no quiere decir que no pueda llegar a afectarnos todo esto».

Los trabajadores comienzan a estar molestos con esta actitud por parte de la empresa y desde los sindicatos advierten de que «acabará reventando por algún lado». Y es que a los parones llevados a cabo por Arcelor se suman otros deberes pendientes como avanzar en el Acuerdo Marco, el documento que rige las relaciones laborales de la mayoría de factorías de la multinacional. Volverán a reunirse mañana y esperan conocer los datos sobre la prima de resultados y ajustar el calendario vacacional. Hasta ahora, aseguró Castro, «ni nos han dado información ni tampoco negociación».

El representante de CC OO se mostró muy crítico con la postura de la multinacional y afirmó no ser el único que empieza a «hartarse». Señaló que los trabajadores empiezan a estar cansados de no tener una «respuesta argumentada» a las paradas y «la paciencia se está empezando a agotar». Advierte de que esta situación acabará «generando un conflicto que ya veremos cómo se solventa. Algunos creen que pueden hacer y deshacer a su antojo, pero no».

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