La caída de pedidos lleva a Arcelor a realizar nuevas paradas en su planta de Avilés

Arcelor es líder de producción de hojalata en España desde su planta de Avilés. / E. C.
Arcelor es líder de producción de hojalata en España desde su planta de Avilés. / E. C.

Aplicará la próxima semana esta medida, que afecta sobre todo a la línea de hojalata, e iniciará las jornadas de regulación de 1.624 empleados

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

La próxima semana será más que atípica en las plantas asturianas de Arcelor. El viernes está previsto que la multinacional inicie la aplicación del expediente de regulación de empleo a los 1.624 trabajadores de jornada normal de la región, pero antes otros empleados ya se verán afectados por nuevas medidas de recorte. La multinacional realizará a partir del lunes más paradas en su factoría de Avilés, principalmente en aquellas instalaciones relacionadas con la línea de hojalata.

Los directivos anunciaron ayer a los representantes de los trabajadores que la caída de pedidos les lleva a detener de nuevo la producción durante varias jornadas. Así parará decapado el lunes 14 de enero, tándem 2 del 13 al 15 de enero, limpieza electrolítica y recocido continuo del 15 al 18 de enero, témper los días 16 y 17, la línea de hojalata número 2 del 16 al 20 y el departamento de calidad del 15 al 17. Esta medida afectará a todos los trabajadores de estas instalaciones, tanto al personal de producción como al de mantenimiento, de todos los tipos de jornada y turnos, así como a los empleados de auxiliares, alrededor de 300 según los sindicatos.

La multinacional, como es habitual en estos casos, pretende que, antes de recurrir a la aplicación del ERTE, los trabajadores cojan descansos pendientes, días de vacaciones, licencias y aprovechen para realizar reconocimientos médicos.

Tanto en diciembre como en enero las instalaciones relacionadas con la línea de hojalata ya han sufrido paradas, que la empresa justifica en una caída de pedidos cuyas causas está analizando. La producción de hojalata de Avilés se destina principalmente al mercado interno, en el que Arcelor es líder, y se emplea sobre todo en la fabricación de latas de conservas y refrescos. Al menos en estas últimas la multinacional se ha encontrado con más competencia en estos meses -el aluminio va ganando peso-, e incluso habría perdido algún contrato. En Asturias se produce la hojalata que se emplea para esos botes, mientras que el material de las tapas sale de Echévarri y el de las anillas de Lesaca.

Las paradas de la próxima semana se unirán a la primera regulación de personal importante que se produce en Asturias desde 2015, cuando una bajada en los pedidos hizo que la empresa enviara a casa a 1.800 trabajadores durante varios días. En este caso serán los 1.624 empleados de jornada normal de las dos factorías los que dejen de trabajar siete días del primer trimestre, el primero el próximo viernes, día 18.

La multinacional reconoce que el objetivo de esta medida es intentar reducir sus costes fijos ante una coyuntura del negocio menos favorable. Los sindicatos rechazan de plano esta justificación y defienden que el documento del ERTE que aplicaron indica claramente que solo se podrá usar ante una bajada de pedidos que obligue a realizar paradas o a reducir la actividad, argumento que en este caso no se emplea. «No se puede usar para ahorrar costes», defendió ayer José Manuel Castro, secretario general de CC OO en ArcelorMittal, que asegura que la regulación se va a usar de forma arbitraria, mandando para casa a todo el personal, incluso el que lleva meses trabajando a destajo para recuperar las baterías de Avilés, algo que «no tiene lógica». Además, denunció también que esta medida se aplica sin ofrecer los datos económicos a los que está obligada la empresa, ya que la última información data de junio de 2018. «Nos exigen un acto de fe», afirmó, para creer realmente que el negocio va mal.

Campaña contra el ERE de CSI

Por su parte, CSI, junto a CGT y los sindicatos vascos LAB y ESK llevarán a cabo campañas para denunciar la prórroga del ERTE, «sin descartar» movilizaciones y acciones sindicales unitarias en las factorías. Así lo aseguraron ayer sus representantes en Bilbao, en un acto conjunto en el que calificaron este mecanismo de «un fraude y un abuso», sobre todo, cuando Arcelor ha comprado acerías como la italiana Ilva y casi todas las instalaciones de sus plantas «se hallan al 100% de ocupación». Consideran también que UGT, CC OO y USO practican «un sindicalismo derrotado».