Alcoa solo negociará los despidos y no da alternativas a la continuidad

Alcoa solo negociará los despidos y no da alternativas a la continuidad
Trabajadores de Alcoa, con un cartel de la compañía en el que se realizó una pintada contra el cierre. / MARIETA

Anuncia un plan social para minimizar «el enorme impacto» del cierre, que justifica en «problemas estructurales» y las pérdidas asociadas

N. A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Alcoa cerró el último ejercicio con unos beneficios de 217 millones de dólares, demasiado escasos para lo que esperaban los mercados, que penalizaron los resultados con una caída inmediata del 7%. Ya entonces, su presidente, Roy Harvey, que precisamente trabajó en la planta de Avilés entre 2008 y 2009, echó la culpa del incumplimiento de las previsiones a dos territorios: Brasil y España. La escasa producción de bauxita en el país carioca y el alto precio de la electricidad aquí fueron las justificaciones que empleó. Ayer, en el anuncio de cierre de las plantas de la multinacional en Avilés y La Coruña, se amplió el argumentario y la multinacional alegó que estas instalaciones «son las menos productivas del grupo Alcoa debido a problemas estructurales intrínsecos».

Ningún alto directivo de la empresa acudió a las dos factorías afectadas para realizar el anuncio. Fueron los responsables de las propias plantas los que tuvieron que leer, al mediodía y de forma simultánea, un comunicado firmado por Tim Reyes, presidente de Alcoa Aluminium, en el que se informaba del cierre, una medida que, sin embargo, ya se había filtrado previamente, puesto que el comité europeo fue informado a primera hora de la mañana. Así que, la comunicación de que la compañía tenía la «intención de iniciar un periodo formal de consultas en el marco de un proceso de despido colectivo» para las factorías de Avilés y La Coruña no pilló desprevenidos a los trabajadores, aunque eso no evitó la tristeza y la indignación.

En el caso de la factoría asturiana, la voz a la carta de Reyes tuvo que ponerla el director de la planta, Javier Menéndez, un hecho criticado por los trabajadores, que reclamaron que alguien «diera la cara» y ofreciera explicaciones.

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En la carta, Alcoa anuncia que, en el plazo de dos semanas, iniciará el periodo de consultas con una duración máxima de 30 días y que la compañía ofrecerá un plan social «consciente del enorme impacto de este anuncio en sus empleados, familias y en las comunidades» de Asturias y Galicia. La medida afecta a casi 700 trabajadores, 317 en Avilés y 369 en La Coruña, a los que hay que añadir los de auxiliares.

El grupo alaba también «el desempeño diario y esfuerzo» de los empleados que «se han esforzado al máximo para superar las adversas condiciones del mercado, reducir los costes y asegurar el mantenimiento de la actividad», pero advierte de «problemas estructurales intrínsecos; una menor capacidad de producción, una tecnología antigua y menos eficiente y unos costes fijos elevados que hacen que no sean competitivas». También llama la atención sobre otros aspectos como el alto precio de las materias primas y el coste de la energía, que han generado pérdidas significativas en estas plantas, «pérdidas que previsiblemente continuarán», vaticina. «Todas estas circunstancias son las que explican esta difícil situación», señala Reyes en la carta leída a los trabajadores.

En otro cumunicado, en este caso a los medios, Alcoa también hace referencia a la sobrecapacidad de China e informa de unos análisis realizados en las instalaciones que «concluyen que se podrían conseguir mejoras organizativas con el cese de la producción en Avilés y La Coruña, manteniendo la producción en una sola planta, la de San Ciprián», que además de aluminio primario produce alúmina.

Reyes también reconoce a los trabajadores la «incertidumbre y preocupación» que se genera con el anuncio y se compromete a «alcanzar el mejor acuerdo posible para los empleados», a los que pide que desde el inicio del proceso hasta su conclusión, sigan otorgando la máxima prioridad a la seguridad. «Debemos mantener nuestro compromiso personal para asegurar que todos puedan regresar a casa a salvo con sus familias», concluye el texto.

Este anuncio llega 20 años después de que Alcoa se hiciera con las plantas de la antigua empresa pública Inespal y casi dos desde que la multinacional se escindió en dos: Alcoa Corporation y Arconic Inc. La primera se quedó con el nombre y el negocio tradicional -aluminio, bauxita, alúmina, fundición y energía- y en ella se integraron las plantas que la compañía tenía en España: las factorías de Avilés, La Coruña y San Ciprián (Lugo) y las oficinas centrales de Madrid. Sin embargo, fue esta la que se escindió de la compañía matriz, que pasó a denominarse Arconic y que concentró las divisiones de productos con un mayor valor añadido, especializadas en soluciones de ingeniería, transporte aeroespacial y construcción.

La capacidad de producción de aluminio primario de Avilés y La Coruña es de 93.000 y 87.000 toneladas métricas anuales, respectivamente, según la empresa. Sin embargo, los sindicatos aseguran que la fabricación en la planta asturiana, especializada en lingotes y tochos, podría aumentar a 140.000 entre la planta de electrolisis y la de reciclado, ya que funciona al 66% por una decisión empresarial y al no obtener suficientes compensaciones en la subasta eléctrica para mantener la rentabilidad de toda la planta.

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