Uno de cada cuatro asalariados asturianos trabaja para la Administración pública

Trabajadores del área de Urgencias de Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). / ÁLEX PIÑAGráfico
Trabajadores del área de Urgencias de Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). / ÁLEX PIÑA

El Principado es la tercera comunidad autónoma con la proporción más alta de funcionarios en el mercado laboral

LAURA CASTROGIJÓN.

El primer trimestre de este año cerró en Asturias con 385.400 ocupados, unos 5.000 más de los que había a cierre de 2018. Prácticamente uno de cada cuatro pertenecen al sector público (24%), lo que sitúa al Principado como la tercera comunidad con la proporción más elevada de funcionarios sobre el empleo total, superada por Extremadura (30,2%) y Castilla y León (24,4%) casi cinco puntos por encima de la media nacional. La mayor presencia de la Administración en el mercado laboral se da en aquellas autonomías con menor economía manufacturera, como es el caso de Asturias, donde tiene más peso la industria primaria. Esta no es, no obstante, la única explicación para la situación que se da en la región.

La población envejecida -casi uno de cada tres asturianos supera los 60 años- y el problema demográfico exigen una mayor inversión en servicios públicos como el de la sanidad, al que se destinan más de 1.460 millones de euros al año, y los relacionados con la dependencia. A esto hay que sumar el hecho de que el sector privado ha sufrido una merma notable a raíz de la crisis económica. Asturias tiene ahora unas 4.400 empresas menos que hace una década y crea compañías nuevas a la mitad de ritmo que el resto del país. En 2017, se creó una empresa por cada 766 habitantes, una cifra que, de nuevo, se aleja de la media nacional, donde se reduce a una por cada 486. De haber crecido al paso del resto de comunidades, estima la Federación Asturiana de Empresarios (Fade), la región habría creado 3.600 nuevas firmas en 2018.

De nuevo, la espera por el desarrollo de infraestructuras fundamentales para impulsar la comunicación de Asturias con el resto de España y también con Europa hace mella en el atractivo de la región de cara a los inversores. Además, en la última década una de cada cuatro empresas de más de 100 trabajadores han desaparecido y las que persisten lo hacen con numerosas dificultades, tal y como ejemplifica el sector industrial con la amenaza de cierre de Alcoa y los continuos recortes de Arcelor.

Y todo ello repercute inevitablemente de forma negativa sobre el mercado laboral asturiano. Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), el empleo privado se ha incrementado solo un 4,6% en los últimos cinco años, siendo la comunidad donde menos ha crecido. La variación en el caso del sector público ha sido aún más pequeña, con un 0,95% de aumento. En este caso, el peor dato lo arroja La Rioja, con una pérdida de funcionariado del 5,5%.

A tenor de estos datos, el director general de Fade, Alberto González, explica que el problema de fondo reside en la tasa de empleo de la región, «una de las más bajas de Europa». «Asturias tiene un problema en el reparto laboral de la población, uno de los más peculiares del todo el país, y que en parte se explica con la gran cantidad de prejubilaciones que se dan», explica. El sector privado, asimismo, ha hecho «muchos esfuerzos» por digitalizarse y hacerse competitivo en un mercado laboral cada vez más cambiante. «Se ha hecho una apuesta muy fuerte desde las empresas y está reclamación de eficiencia tiene que llevarse también a la Administración pública», sostiene.

Los sindicatos, por su parte, apuntan: el problema no es que haya demasiados funcionarios, sino que falta iniciativa privada. «El hecho de que el peso del sector público sea notable no es necesariamente algo negativo. Es una apuesta por servicios de calidad, como la educación y la sanidad que son fundamentales», defiende Mar Celemín, secretaria de Política Sindical de UGT. «Si hubiera más proyectos empresariales, habría más empleo privado», señala. No se trata, subraya Celemín, de «demonizar» al sector público, sino de resolver la cuestión de fondo. «La pregunta que debemos hacernos es ¿por qué no se está generando más empleo de calidad?», plantea.

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En términos similares se expresa Fernando Sánchez, secretario general de la Federación de Servicios a la Ciudadanía, quien asegura que contar con un mayor peso del sector público en el mercado laboral dificulta la privatización de determinados servicios. «Cuesta mucho revertir esto después y se ve muy claro con un servicio público tan básico como el del agua», apunta. Asimismo, incide en que a través de los datos aflora la mala situación económica a la que Asturias lleva años sobreviviendo. «Tenemos la tasa de actividad más baja del país, la edad media de la población más elevada y el menor número de nacimientos. Es el momento de atajar todo esto y de sacar adelante un pacto por Asturias», afirma.

E insiste en que «el sector público debe ser estable y tener calidad. «Lo que hay que hacer es mejorar el tipo de empleo que se crea en Asturias y recuperar todo el que se ha destruido en el sector privado, que ha sido mucho». Es más, la región solo ha recuperado uno de cada tres puestos perdidos con la crisis económica. En el periodo comprendido entre 2008 y 2013, los años más duros de la recesión, se perdieron casi 100.000 empleos. Se han ido recuperando las cifras, pero aún están lejos de los 463.000 trabajadores que había antes del estallido de la crisis.

Y las perspectivas de futuro «no son nada buenas», alerta Juanjo Estrada, coordinador de la Gestora de USO-Asturias. «La dependencia del sector público irá a más. Tenemos una población envejecida que aumenta cada año y que irá demandando más cuidados y servicios», explica. Esto sumado a la «paulatina desaparición del sector primario y al creciente peso del de servicios nos lleva a una pérdida de tejido industrial importantísima, pues es donde reside el empleo de más calidad», añade.

Similar a Finlandia

Si se compara el peso del sector público en el mercado laboral de Asturias con el de otros países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la región ocuparía el quinto lugar. Noruega (30%), Dinamarca (29,1%), Suecia (28,6%) y Finlandia (24,9) la superan, según los últimos datos registrados por la OCDE correspondientes al año 2015. España, con una tasa del 19,6% estaría séptima en este ranking, justo por detrás de Francia (21,4%).

Otros países del entorno, como Alemania, Italia, Reino Unido y Grecia se sitúan en los peldaños inferiores de la tabla con un peso del sector público sobre el empleo total comprendido entre el 10,6% y el 18%.