Trabajo anuncia inspecciones más rigurosas sobre las horas extra en las empresas asturianas

En el acto organizado por la patronal asturiana participaron Ignacio García, asesor jurídico de Fade; Valentín Bote, director de Investigación de Randstad; Adelia García, directora territorial de la Inspección de Trabajo; y Andrés Menéndez, director regional de Randstad. / ARNALDO GARCIA
En el acto organizado por la patronal asturiana participaron Ignacio García, asesor jurídico de Fade; Valentín Bote, director de Investigación de Randstad; Adelia García, directora territorial de la Inspección de Trabajo; y Andrés Menéndez, director regional de Randstad. / ARNALDO GARCIA

El 40% de la denuncias a Inspección de Trabajo son por exceso de la jornada

LAURA CASTRO GIJÓN.

El 40% de las denuncias que llegan a la Inspección de Trabajo desde 2017 tiene que ver con incumplimientos horarios. Es la segunda mayor causa de conflicto laboral por detrás de los desacuerdos salariales. Por ello, este organismo laboral llevaba tiempo reivindicando la necesidad de establecer una norma que permitiera diferenciar la jornada laboral de las horas extra. De ahí que el Ministerio de Trabajo decidiera que fichar sea algo obligatorio para todas las empresas, independientemente de su tamaño y sector, y para la práctica totalidad de los trabajadores desde el pasado domingo.

Es la explicación que dio la directora territorial de la Inspección de Trabajo, Adelia García, quien aseguró estar «muy sorprendida» por el revuelo desatado con la aplicación de la norma. «No es nueva la obligación de registrar la jornada laboral, ya estaba antes establecida para determinados supuestos. La regulación no ha variado, el registro solo es un instrumento, no un fin en sí mismo», indicó. Se trata, pues, de una herramienta que permitirá a la inspección laboral determinar qué horas son ordinarias y cuáles son extra y exigir a las empresas que compensen estas últimas económicamente o con descansos. «Sin este instrumento, no podríamos investigar los excesos de jornada», subrayó García, durante el acto organizado en la Laboral por la patronal asturiana (Fade) para resolver las dudas de los empresarios respecto a la nueva normativa.

Ahora tendrán, por lo tanto, los medios para atajar el problema, pero no contarán con recursos humanos adicionales. En Asturias hay 17 inspectores de Trabajo y no se prevén aumentos. «Esta es la eterna reivindicación que hacemos en el ámbito interno, porque tenemos muchas competencias», reconoció García. No en vano, advirtió de que «aunque en un principio actuaremos de oficio, es decir, bajo demanda, más adelante es probable que haya actuaciones programadas».

Es decir, que la Inspección de Trabajo realizará visitas «sorpresa» a aquellas empresas de las que sospechen que se está incumpliendo la norma. «La actuación de la Inspección de Trabajo será muchísimo más exigente y rigurosa cuando detectemos indicios de que se están ocultando horas extra», afirmó antes de recordar que la norma se aplica desde su entrada en vigor, es decir,el pasado domingo.

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La incertidumbre desatada en el mundo laboral asturiano a raíz de la normativa llevó a la patronal asturiana a organizar un evento como el de ayer en el que expusieron las principales dudas planteadas por los empresarios de la región. Una fórmula que repitieron también ayer desde la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), que organizó un encuentro con sus asociados para resolver los pormenores de la norma. Su presidenta, Patricia Oreña, reconocía que la implantación de la medida había desatado el «caos» entre sus asociados, especialmente el día de su entrada en vigor y por el temor a una sanción.

El absentismo

A la jornada organizada por Fade acudieron también Andrés Menéndez, director territorial de Randstad, y Valentin Bote, director de Investigación de esta firma. Este último indicó que la media española de absentismo laboral se sitúa en el 4,5%, mientras que la de Asturias está en el 5,1%. Esto se debe, dijo, al peso que tiene la industria en la economía regional, puesto que es un sector con una elevada tasa de absentismo. De hecho, País Vasco es la comunidad con la tasa más alta.

Así, Baleares, con un gran peso de la hostelería, está por debajo de la media nacional, pues es un sector con menos absentismo.

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