Los comités de Alcoa en Avilés y La Coruña discrepan por la negociación del ERE

Los comités de Alcoa en Avilés y La Coruña discrepan por la negociación del ERE
Algunos trabajadores de la planta de Avilés acudieron a la manifestación organizada por el comité gallego en La Coruña. / CAROLINA SANTOS

El de La Coruña se niega a asistir a las reuniones, mientras que el de Avilés quiere cumplir con el oficio de Trabajo en el que se les insta a constituir la mesa

LAURA CASTRO GIJÓN.

El objetivo es el mismo: evitar el cierre de las plantas de Alcoa. Pero difieren en las formas de conseguirlo. Los comités de empresa de las factorías de Avilés y La Coruña toman posturas diferentes a la hora de afrontar el proceso de negociación con la multinacional, que se muestra de por sí bastante reacia a abrir nuevas vías de diálogo. Los de Asturias han ido hasta el momento a todas las reuniones convocadas por los representantes de Alcoa en España para dejarles claro que no piensan negociar los despidos, pero los gallegos optaron directamente por no acudir y dar plantón a la empresa. Defienden que el ERE presentado el 31 de octubre por la multinacional es ilegal y se niegan, por tanto, a negociarlo.

La constancia del comité avilesino, sin embargo, dio algunos frutos en el último encuentro mantenido el pasado martes, cuando la multinacional dio un ligero atisbo de esperanza al ofrecer una ampliación del plazo de negociación del ERE y mostrarse dispuesta a escuchar y analizar ofertas «sólidas» de viabilidad para las dos plantas. Un giro inesperado, pero no lo suficientemente claro para los trabajadores de Avilés que insisten en la necesidad de obligar a Alcoa a revertir los despidos colectivos y a sentarse a negociar con el Ejecutivo central.

Los comités de las dos factorías difieren también en el análisis que hacen del escrito remitido por la Dirección General de Trabajo. Ambos interpretan que el órgano ministerial les da la razón: hubo falta de «buena voluntad» por parte de la multinacional en todo este proceso y el tiempo de negociación no es lo suficientemente amplio para un conflicto que supondría la pérdida de casi 700 empleos directos. Sin embargo, el escrito de Trabajo también insta a los comités a constituir la mesa representativa para negociar las condiciones del expediente. Y es precisamente en este punto donde los de Avilés y La Coruña vuelven a discrepar.

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Los primeros quieren cumplir con la petición del órgano ministerial. «Más de lo que se nos dice en ese documento no podemos hacer. O nos agarramos a esto o sino iremos a un juicio, pero cuando las fábricas ya estén cerradas y eso es un agravio a su responsabilidad», lamenta José Manuel Gómez de la Uz, presidente del comité de Avilés. Los gallegos, en cambio, consideran que la Dirección General de Trabajo «nos da más razones aún para seguir demandando que el expediente de Alcoa es ilegal y exigimos, por tanto, que lo retiren». Con estas palabras resume Juan Ramón Paseiro (UGT), miembro del comité gallego, la postura de su colectivo sindical en una conversación telefónica con este diario.

Así las cosas, de cara a la próxima reunión con la multinacional cada comité seguirá su propia hoja de rutal. El de Avilés acudirá al encuentro del jueves dispuesto a presionar a la empresa y los de La Coruña volverán a darles plantón. «No vamos a ir. Si Alcoa quiere constituir una mesa tendrá que ser una por cada planta», añade. Este es otro de los principales reclamos que salieron a la luz tras la presentación del ERE. Alcoa plantea que la mesa de representación de los trabajadores esté compuesta en total por trece miembros, siete de una planta y seis de otra. «Al ser impar siempre va a haber una factoría que tenga más peso», critica Paseiro. Entiende, asimismo, que cada planta es independiente, por lo que las negociaciones deberían ir por separado. En un primer momento, el comité de Avilés compartía este pensamiento e incluso propuso que la mesa estuviera formada por trece trabajadores de cada planta, pero con menos de quince días de margen y con el guiño recibido por parte del Ministerio de Trabajo, se muestran más dispuestos a ceder. Siempre y cuando la empresa lo haga también y se siente a negociar con el Gobierno central alternativas de viabilidad para las dos factorías.

Sin cambios

El escrito remitido por la Dirección de Trabajo no ha tenido efectos hasta el momento en Alcoa, que sigue firme en su postura y se remite a lo transmitido tras la reunión del martes. Ampliarán el plazo de negociación del ERE si los trabajadores de la mesa representativa lo solicitan y estudiarán las ofertas que se les pueda plantear para garantizar la viabilidad de las dos plantas, propuestas que, según indicó la multinacional, aún no ha habido. Rechazan, en cambio, formar parte de esa mesa tripartita, con Gobierno y sindicatos, que tanto reclaman los comités. Ante esta constante negativa por parte la multinacional, los trabajadores piden al Ejecutivo central que la obliguen «por todos los medios» a abrir el diálogo. Ellos, Gobierno y Alcoa, «son los que tienen que mover ficha ahora», insisten.

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