El éxodo de jóvenes asturianos desploma la demanda de empleo de estudiantes

Una joven entrega su curriculum en una oficina de colocación. / C. MORENO
Una joven entrega su curriculum en una oficina de colocación. / C. MORENO

Los sindicatos advierten de que «estamos ante un problema de grandes dimensiones» que requiere políticas laborales urgentes

LAURA CASTROGIJÓN.

Es un síntoma más del deterioro que sufre el mercado laboral asturiano y una consecuencia del problema demográfico que afronta la región. La demanda de empleo entre los estudiantes parados en Asturias cayó un 11,6% en el último año. Así, durante los cinco primeros meses de 2019 se registraron 789 personas de este colectivo, un centenar menos que en el mismo periodo del año anterior.

Los datos, recogidos por la empresa de recursos humanos Randstad a través del Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE), lejos de arrojar una lectura positiva, apuntan a un problema de fondo: la pérdida de población activa. Asturias fue, de hecho, la comunidad que más habitantes perdió en 2018 y en la última década perdió más de 54.000 ciudadanos como consecuencia de la baja natalidad, pero también de la fuerte emigración a raíz de la crisis económica. Y lo que más preocupa es la pérdida de población joven, especialmente, si cuenta con una titulación superior o está en proceso de conseguirla.

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«Perdemos población joven a un ritmo alarmante. Además, tal y como señaló el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades la pasada semana casi una de cada tres personas no tiene trabajo cuatro años después de graduarse», lamentó Úrsula Szalata, responsable de Empleo de CC OO. Esto supone un problema doble. Por un lado, «formar universitarios cuesta mucho dinero al sistema y esa inversión no se recupera, porque se van a otros países donde sí pueden trabajar», apunta Mar Celemín, secretaria de Política Sindical de UGT, quien añade que, además, «se pierde un pilar fundamental para el desarrollo económico de la región».

Retenerlos con el mercado laboral actual asturiano parece casi imposible, pues aunque la elevada formación incrementa sus opciones de encontrar empleo, las oportunidades laborales no satisfacen sus expectativas. «Hay poco empleo, y el que se oferta es de muy mala calidad. La ecuación es bien sencilla: la suma de menos población, escaso empleo y abrumadoramente precario dan como resultado menos personas estudiantes en búsqueda de un trabajo», sostiene Szlata. Y si retenerles es complicado, animarles a retornar más aún. Los planes llevados a cabo por el Principado en este sentido, indica Celemín, no han bastado porque el mercado laboral de Asturias «está muy degradado».

Urge por tanto, dice Celemín, «que se acabe la parálisis política y haya un gobierno de mayoría progresista que lleve a cabo políticas de empleo de calidad». Y sumar a estas medidas un pacto de Estado por la demografía, especialmente para los territorios de 'la España vaciada'. «Todas las fuerzas deben remar en la misma dirección, olvidándose de intereses partidistas, porque Asturias lo necesita», remarca Szlata.

En el resto del país la situación se repite. De hecho, la demanda de empleo de estudiantes parados cayó de media un 12,1% en el último año, una cifra que se hunde en el caso de País Vasco (-29,8), La Rioja (-34,5%) y Cantabria (-37,2%). Según el estudio de Randstad, el conjunto del país lleva cuatro años consecutivos experimentando caídas en este apartado. Así, el número de estudiantes desempleados que buscan trabajo se ha reducido un 31,7% en este tiempo, lo que supone cerca de 26.000 personas menos.

Por otra parte, casi uno de cada dos lleva menos de seis meses buscando empleo y otro21,8% menos de un año. No obstante, este colectivo también sufre el paro de larga duración, pues más del 33% de los estudiantes desempleados que demandan empleo llevan más de un año buscándolo.