La falta de mano de obra en el sector hostelero reaviva el choque entre patronal y sindicatos

Una camarera pone un café a una clienta en un establecimiento del centro de Gijón. / CAROLINA SANTOS
Una camarera pone un café a una clienta en un establecimiento del centro de Gijón. / CAROLINA SANTOS

Fade rechaza que sea un problema salarial, mientras CC OO y UGT recuerdan que el convenio colectivo no se actualiza desde 2011

LAURA CASTROGIJÓN.

La falta de mano de obra está siendo uno de los principales problemas que afronta el sector hostelero, pero empresarios y sindicatos difieren de cuáles son las causas. La patronal apunta a las carencias formativas y lo fundamenta en que la escasez de trabajadores está afectando también a otros sectores como el de la industria. Los sindicatos, en cambio, recuerdan que el convenio colectivo no se ha actualizado desde 2011 y los salarios, «precarios», llevan más de cuatro años congelados.

«Entiendo que no es un problema de condiciones laborales. Desconozco el sector hostelero en concreto, pero el del metal tiene uno de los convenios colectivos más altos de España y también demanda profesionales», sostuvo ayer Belarmino Feito. El presidente de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade) respaldó así la postura expresada el martes por algunos representantes del sector en este diario. Entre ellos, Javier Martínez, vicepresidente de Otea y socio fundador del Grupo Gavia, uno de los mayores de la hostelería en Asturias, quien aseguró que la situación es «dramática» y advirtió de que muchos negocios estaban «al límite».

No deja de ser paradójico, dijo Feito, que «tengamos una región con casi 70.000 parados en este momento y que no haya ninguna profesión que no esté demandando mano de obra. Hay algo que no estamos haciendo bien». Y en su opinión uno de los mayores problemas es la formación. «Insisto en que hay que formar para el empleo, ahora mismo la realidad de la empresa y la del mercado laboral viven de espaldas», remarcó. Hay, por tanto, que ajustar la oferta a la demanda y con eso, estimó Feito, se daría solución a prácticamente un tercio del paro juvenil.

Los sindicatos, en cambio, apuntan a que la falta de personal en el sector hostelero solo tiene una lectura: la «precariedad» del empleo. Confiaban en que el acuerdo alcanzado en el ámbito nacional con la patronal facilitaría la negociación del convenio colectivo del sector en la región, que lleva sin actualizarse desde 2011. Pero no hubo manera de llegar a un acuerdo. «La patronal se cerró en banda», aseguran los sindicatos, que critican la postura que adoptan ahora los empresarios ante la falta de personal. «Están poniendo excusas de mal pagador. Los salarios en hostelería son de hambre y las jornadas interminables», espetó José Manuel Zapico, secretario general de CC OO de Asturias, quien advirtió de que «el sector turístico peligra y debería apostar por el empleo de calidad». En la actualidad, tras las subidas contempladas en el propio convenio y las añadidas después, fruto de la huelga convocada en 2012, el salario bruto mensual de un camarero se sitúa en el entorno de los 1.018 euros, una cuantía que ha permanecido inamovible en los últimos cuatro años.

«La gente ya no quiere ni oir hablar del sector, es su último recurso. No lo ven como un trabajo estable, pero tampoco como una buena opción para el verano. Hacen falta salarios dignos, es un trabajo muy sacrificado y muy mal pagado, pero eso a la patronal no le preocupa», criticó Marta González, vicesecretaria de la Federación de Servicios de UGT. Destacó que son los empresarios quienes «tienen la obligación» de hacerlo atractivo, pues la gente, y más particularmente la joven, «no quiere una explotación pura y dura. No van a ir a trabajar 'semirregalado' si lo pueden evitar».

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Y además las irregularidades son constantes, afirman los sindicatos. «Hay mucha gente que cobra en 'B' y otros se encuentran con que están cotizando la mitad de lo que trabajan o menos», lamentó Miguel Rivero, coordinador de la Federación de Servicios de USO-Asturias. Y también se dan casos de trabajadores que desempeñan una función diferente a la de su cargo. Así, por ejemplo, se contratan auxiliares de camarero o de cocina, en lugar de camareros y cocineros, que tienen una categoría profesional superior y, por tanto, la remuneración es también mayor. «Es un sector muy precario y si falta mano de obra es porque los sueldos son bajos», zanjó Rivero.

Más inspecciones

Los sindicatos inciden en la necesidad de que haya más implicación por parte de la Inspección de Trabajo, máxime ahora con la obligación de fichar aprobada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez. El convenio colectivo del sector, no obstante, es claro en este apartado. Los trabajadores a tiempo parcial no pueden hacer horas extra, los indefinidos solo pueden hacer dos al día y deberán tener un incremento del 75% sobre la remuneración de la hora ordinaria. Son algunas de las premisas que recoge un convenio, que los sindicatos urgen a actualizar. Y para ello piden a los empresarios que «hagan autocrítica» y se sienten a negociar.