«Habría que cerrar la mitad de los bares para que la medida nos saliera rentable»

El hostelero Alejandro López en su despacho./ ARNALDO GARCÍA
El hostelero Alejandro López en su despacho. / ARNALDO GARCÍA

Fade critica la escasa antelación concedida por el Gobierno y los autónomos aseguran que la normativa está provocando un «caos»

L. CASTRO GIJÓN.

Con papel y bolígrafo. Este ha sido el sistema elegido por la mayoría de pequeñas y medianas empresas de la región para cumplir con la nueva normativa de fichar el trabajo. Tienen miedo de las sanciones de la Inspección de Trabajo, que pueden llegar a superar los 6.000 euros y que en el caso de algunos propietarios de pequeños comercios y hosteleros podría, advierten, suponer su cierre.

«La medida nos da más trabajo del que ya de por sí tenemos. En una empresa tan pequeña no es necesario llevar a cabo control alguno, los horarios se cumplen», afirma Laura de Pablo, gerente de La Gijonesa. Cuenta con una empleada que trabaja desde casa y que se autogestiona su propio registro en un papel. «No podemos invertir en un sistema automático, supondría un coste elevadísimo que seríamos incapaces de asumir», señala. Por eso, si en algún momento la normativa obliga a utilizar un método más sofisticado, reclama que la Administración conceda ayudas a las pymes para que puedan instalarlo.

Más noticias

El comercio y la hostelería ocupan el segundo y el tercer puesto en la lista de sectores que presentan más horas extra impagadas según la EPA con 396,3 y 338,3 cada semana. A este último pertenece Álex López, propietario del Cafetón, Mepiachi y Nani & Co, quien da empleo a medio centenar de personas. Considera que la medida es «muy negativa» y señala que, si el objetivo que persigue es crear empleo, «habría que cerrar la mitad de los bares y subir los precios para que saliera rentable». Asimismo, recuerda que «la hostelería vive al céntimo, no está para multas de 6.000 euros» ni tampoco puede asumir el coste de un sistema de control de jornadas laborales. Y teme que la Inspección de Trabajo se 'cebe' con los pequeños empresarios. «A los grandes no tengas miedo que no las van a pillar, van a ir a por los de siempre, los más perjudicados una vez más», lamentó.

En el lado opuesto de esta opinión está Arsenio Alonso, director del Hospital Gijón. Desde que abrieron en marzo de 2017 cuentan con un sistema de registro horario con huella digital. «Tenemos 80 empleados y aunque todo el mundo tiene claro su horario -trabajan en turnos rotativos de mañanas, tardes y noches-, es necesario controlarlo», explica antes de agregar que «nunca hemos detectado problemas». La medida es, a su juicio, «perfecta, pues obligará a hacer las cosas bien, como debe ser». De hecho, puntualiza, la mayoría de residencias de Gijón, como las del Lauredal, El Carmen y Montevil, ya cuentan con un control horario.

«Genera nuevos problemas»

La nueva normativa desató un torrente de llamadas en las últimas semanas por parte de empresarios y autónomos a sus respectivas patronales, especialmente por el temor de enfrentarse a una cuantiosa sanción. «Ha creado problemas donde no los había. Las relaciones con el personal se podrían deteriorar cuando hasta ahora eran muy buenas», advierten desde la Unión de Comerciantes.

Para la Federación Asturiana de Empresarios (Fade) el problema reside en la escasa antelación concedida por el Gobierno. «Habríasido bueno que la guía estuviera publicada hace dos meses. La Administración tiene que facilitar la vida de los trabajadores y los empresarios», lamenta Ignacio García, asesor jurídico de la patronal asturiana. Señala, asimismo, que, en contra de la opinión del Ministerio de Trabajo, la norma «añade cambios importantísimos». Hasta ahora, prácticamente solo se controlaba la jornada de los temporales y las horas extra, pero la nueva ley «afectará a millones de empleados hagan o no horas extras y sean o no temporales».

García considera que la norma debería haberse aplicado primero en algunos sectores e ir implementándola de manera paulatina en el resto y no hacerlo «todo a la vez». «Hay que ponerse del lado del empresario. El ministerio estaba advertido de que esto iba a traer problemas», agrega.

Y muchos, según la Asociación de Trabajadores Autónomos de Asturias. Su presidenta, Patricia Oreña, lleva varios días «pegada» al teléfono móvil, pero ayer fue el peor de todos. «Es un caos. La gente tiene miedo a una multa y tiene muchas dudas. El Ministerio de Trabajo está saturado también de llamadas, es un desastre», lamenta. Recuerda que el 95% de las empresas asturianas tienen menos de cinco trabajadores y una multa de esa envergadura podría obligarles a cerrar el negocio. «No tiene ningún sentido todo esto», sentencia y vaticina que será un impedimento más para la conciliación, pues muchas mujeres acuden a su lugar de trabajo solo por la mañana y el resto de la jornada la hacen desde casa. «Si solo consta el registro en el lugar de trabajo o no llegan a un acuerdo con su jefe, este puede alegar incumplimiento de horario y despedir a esa persona», explica Oreña.

Tanto Fade como ATA han organizado eventos mapñana para informar a los empresarios de cómo afrontar la normativa. La patronal asturiana abordará la cuestión a las 10 horas en la Laboral Ciudad de la Cultura y los autónomos a las 19.30 en el CMI de El Coto.