Los gigantes europeos del acero advierten del «riesgo inminente para miles de empleos»

p Carta abierta. 45 directores ejecutivos de compañías siderúrgicas y patronales reclaman a la UE medidas de salvaguarda comercial y una reunión urgente para buscar soluciones a la crisis que sufre el sector del acero. / E. C.
p Carta abierta. 45 directores ejecutivos de compañías siderúrgicas y patronales reclaman a la UE medidas de salvaguarda comercial y una reunión urgente para buscar soluciones a la crisis que sufre el sector del acero. / E. C.

45 ejecutivos de las grandes compañías del continente piden en una carta abierta a la UE políticas urgentes para salvar el sector

NOELIA A. ERAUSQUINGIJÓN.

Arcelor ha sido de las compañías más beligerantes a la hora demandar medidas que protejan la siderurgia europea, pero no es ni mucho menos la única. El sentir es similar en todo el sector, prueba de ello es que 45 directores ejecutivos de las empresas del acero del viejo continente hicieron pública ayer una carta abierta en la que reclaman una acción «urgente» para ayudar a esta industria ante los efectos distorsionadores del mercado y advierten de que están en peligro miles de empleos.

Los fabricantes del acero reclaman en la misiva, dirigida a los Estados miembros de la Unión Europea (UE), el Parlamento Europeo y la Comisión, «ayuda» para superar «los efectos distorsionadores» provocados en el mercado del acero por la imposición en 2018 de aranceles por parte de Estados Unidos, lo que ha llevado a que la producción de países extracomunitarios se desvíe al viejo continente, al que se califica en la carta de «vertedero para el exceso de capacidad mundial».

«Ha habido un cambio repentino y marcadamente negativo en las perspectivas de la industria siderúrgica europea», denuncia el sector, que recuerda que hay «consecuencias graves» que ya se pueden apreciar, como los cierres de plantas o los grandes recortes anunciados. «Miles de trabajos están en riesgo de forma inminente», aseguran los firmantes, que consideran que esta crisis se sustenta en tendencias a largo plazo. Según su diagnóstico, la raíz del problema se encuentra en el exceso de capacidad global y el uso del mercado de la UE como ese vertedero en la que acaban los excedentes.

Más allá de sus apreciaciones, en la carta ponen cifras a sus denuncias: las importaciones se han más que duplicado desde 2013, hasta llegar a casi 30 millones de toneladas con la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos, mientras que la demanda de acero en la UE ha aumentado solo marginalmente desde 2013 y se espera que caiga en 2019.

En este contexto, las grandes empresas siderúrgicas consideran que «el rendimiento económico de la UE está fallando» y, a la vez, alertan de que el sector sufre el alza de los precios de las materias primas y la energía, que «son altos y volátiles», y los costes extra de los derechos de emisión, que también se ha disparado. «Ahora son cinco veces más altos que a comienzos de 2018 y los soportan los productores de acero de la UE, pero no las importaciones», recuerdan, para concluir que la industria comunitaria se encuentra en crisis «por estos factores externos», sin embargo, «como sector estratégico, sostiene en Europa cadenas de valor enteras».

Ante este panorama, los gigantes del acero europeo reclaman a las Administraciones decisiones que permitan detener las importaciones que están distorsionando el mercado, entre ellas que a partir del 1 de julio se refuercen las medidas de salvaguarda comercial, y que se convoque una reunión de emergencia para discutir soluciones que permitan al sector «sobrevivir frente a las presiones externas que lo desequilibran».

Las compañías representadas en la carta suponen alrededor del 90% de la producción en Europa y, entre ellas, se encuentran, además de Arcelor, ThyssenKrupp, Tata Steel, Acerinox, Celsa, Sidenor o los presidentes de distintas patronales, desde la europea en la que se integran, Eurofer, a la española, Unesid, o las de Bulgaria, Hungría, Bélgica, Grecia o Reino Unido.

Ajustes en Asturias

Aunque en la misiva no citan los recortes que ya están afectando a la producción y al empleo en Europa, entre ellos se encuentran los anunciados por Arcelor el pasado mes en dos ocasiones distintas y que, en ambos casos, tocan a Asturias. La multinacional informó el 6 de mayo de una reducción de la producción de 3,2 millones de toneladas: 1,5 millones en su planta de Cracovia (Polonia); un millón que no se aumenta en Ilva (Italia) y 700.000 toneladas en las factorías del Principado. El inicio de este ajuste pronto se empezó a notar en las factorías de la región, con una menor actividad de los hornos altos; paradas en la línea de galvanizado; en el tren de bandas en caliente y el taller de cilindros -ayer vivieron una nueva jornada sin actividad, de las siete programadas este mes y que afectan a más de 400 trabajadores- y en la acería de Avilés, que recorta un 20% de su producción.

Sin embargo, los ajustes no se quedaron ahí y la semana pasada la multinacional hizo pública una amenaza que ya estaba sobre la mesa, la de prolongar de forma indefinida la parada del horno alto 'B' de Gijón, programada para un mantenimiento extraordinario en octubre. Además, anunció una reducción de la producción en las instalaciones siderúrgicas de cabecera de sus plantas de Dunkerque (Francia) y Eisenhüttenstadt (Alemania) y también alargar la parada de un horno alto de su factoría germana de Bremen.

Otras compañías también están sufriendo los efectos de esta crisis. British Steel se ha declarado insolvente y se encuentran en riesgo más de 5.000 empleos, mientras que la fusión prevista entre Tata Steel y ThyssenKrupp no ha salido adelante porque las desinversiones que requería la UE fueron consideradas excesivas en el actual contexto negativo.

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