El Gobierno prevé crear 55.000 empleos menos que Rajoy el próximo año

La ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, junto a los líderes de CC OO y UGT y los de la CEOE y Cepyme./EFE
La ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, junto a los líderes de CC OO y UGT y los de la CEOE y Cepyme. / EFE

El Plan Presupuestario contempla generar 800.000 puestos de trabajo en dos ejercicios y rebajar la tasa del paro al 13,8% en 2019

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

Era una frase que, desde el inicio de esta misma legislatura, repetían a modo de mantra tanto el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como su ministra de Empleo, Fátima Báñez: crearemos medio millón de empleos cada año para terminar con 20 millones de ocupados en 2019, un objetivo que a día de hoy se antoja casi imposible.

En la actualidad hay 18,86 millones de afiliados a la Seguridad Social, por lo que es bastante improbable que puedan ganarse más de 1,1 millones de nuevos abonados al sistema; más cerca está de cumplirse el objetivo si se tienen en cuenta los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), que el pasado jueves notificó que se vuelven a superar los 19,5 millones de ocupados una década después, aunque también confirmó la ralentización en la creación de empleo, que está ya por debajo de los 500.000.

De cualquier forma, este compromiso ya no lo hace el nuevo Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez, en cuyo Plan Presupuestario que envió a la Comisión Europea a mediados de mes hablaba de que se generarán «más de 800.000 puestos de trabajo» en los dos próximos años. Más concretamente, prevén que el empleo equivalente a tiempo completo «aumente en 2018 a un ritmo anual del 2,5% y que se desacelere medio punto en 2019, hasta el 2%». Así, si en 2017 cifran en casi 18 millones los ocupados a tiempo completo (o su equivalente), supone que confían en que este año se generen casi 450.000 puestos de trabajo y el próximo, 368.000, lo que representa 55.000 menos que lo prometido por su antecesor, Mariano Rajoy, en sus últimas cuentas públicas. Y es que el nuevo Gobierno admite varias veces en el documento enviado a Europa que habrá «un menor ritmo de creación de empleo», aunque lo achaca a «la madurez del ciclo económico».

AVANCE DEL EMPLEO

2%
es la previsión de crecimiento del empleo para 2019 que maneja el nuevo Gobierno, tres décimas por debajo del de Rajoy.

Se trata, por tanto, de unas previsiones menos halagüeñas que las que envió un año atrás el anterior Ejecutivo del PP, cuando afirmaba que «el crecimiento de la economía española seguirá siendo intensivo en creación de empleo». No obstante, sí reconocían también una «ligera moderación» del ritmo de crecimiento. Meses más tarde, en abril de este mismo año, el Gobierno del PP realizó una actualización de su propio Programa de Estabilidad en el que se comprometía a «recuperar en 2020 el nivel de empleo previo a la crisis, veinte millones de ocupados». Para ello, calculaban que entre finales de 2017 y finales de 2021 se crearían casi 1,7 millones de puestos de trabajo, con lo que ya atisbaban que sería imposible seguir creando medio millón de puestos de trabajo durante los cuatro próximos años.

Sin embargo, en esa actualización rebajaron las previsiones que habían enviado apenas medio año antes y reducían del 2,9% al 2,5% el avance del empleo a tiempo completo en 2018 y del 2,4% al 2,3% el de 2019. Así, dieron para este ejercicio el mismo cálculo que el actual Gobierno (450.000 nuevos empleos) y ligeramente inferior para 2019, cuando preveían un total de 423.200 puestos tras desacelerarse dos décimas. Aun así, esto supone 55.200 empleos más que los previstos por Sánchez.

«Demasiado optimistas»

«Cualquiera de las dos previsiones me parecen muy optimistas», considera Carlos Martínez, presidente de IMF Business School, que rebaja hasta los 400.000 los empleos que se crearán este año y a los 300.000 en 2019, algo que -a su juicio- «sería un buen dato». Y es que este experto apunta a que la «inestabilidad política» y «los vaivenes en los impuestos» no ayudan, puesto que los inversores congelan las nuevas contrataciones a la espera de lo que pueda pasar; de igual manera, influye negativamente el hecho de que todos los indicadores apuntan a una ralentización del crecimiento del PIB, de la demanda interna, una disminución de la confianza de consumidores... y a que el Banco Central Europeo (BCE) retirará los estímulos, los tipos de interés subirán en principio a partir del próximo verano y el precio del petróleo sigue subiendo. Esta semana, el barril de Brent se pagaba en los mercados a unos 77,7 dólares.

En lo que sí coinciden tanto Sánchez como Rajoy es en que la tasa de paro se reducirá al 15,5% a finales de este mismo año y al 13,8% en 2019. Más optimista se mostró el actual Ejecutivo recién aterrizado en La Moncloa, cuando envió a Bruselas un cuadro macroeconómico en el que el paro bajaba al 15% en 2018, al 13,4% en 2019, al 12% en 2020 y al 10,7% en 2021.

Así, en los dos últimos años de legislatura preveía una tasa de desempleo inferior a la del PP, que pronosticaba un 12,3% en 2020 y un 11% en 2021. El tiempo dirá quién si alguno de los dos tiene razón. O ninguno.

Los salarios crecerán un 2% el próximo año

Y mientras el empleo se ralentiza... los salarios recuperarán al menos una mínima parte del poder adquisitivo perdido. La previsión del Gobierno es que la remuneración media por asalariado crezca un 1% este año y duplique este alza en 2019, cuando confían en que aumente un 2%, según los datos enviados a Bruselas. Esto significa que el alza salarial el próximo año multiplicará por más de seis el alza experimentado en 2017, cuando apenas se elevó tres décimas.

Y esto será consecuencia de la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) hasta los 900 euros al mes en 2019, como anticipa el proyecto de Presupuestos Generales del Estado remitido a la Comisión Europea a mediados de mes; así como del incremento de entre el 2% y el 3% pactado en el IV Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) -la subida media acordada por convenio se sitúa en el 1,67% en septiembre- y el alza del 2,25% para los funcionarios.

De esta forma, la remuneración media por asalariado (sueldo neto más cargas fiscales y cotizaciones) pasaría de los 35.200 euros brutos anuales en 2017 a los 35.500 en 2018 y se acercaría a los 36.300 euros en 2019, según datos de Contabilidad Nacional.

Será, por tanto, la mayor subida de los últimos cinco años. Y es que en 2013 la remuneración por asalariado creció un 1,4% y cayó a apenas una décima en 2014. En 2015 se recuperó un poco al avanzar un 0,8%, pero al año siguiente perdió medio punto. Sin embargo, en esos años los trabajadores no perdieron poder adquisitivo, puesto que la inflación media fue negativa, algo que ya sí ocurrió en 2017, cuando los salarios crecieron apenas tres décimas mientras el IPC se elevó una media de casi el 2%. Y volverá a suceder en 2018, pues la previsión de subida de la remuneración del 1% es menos de la mitad de lo que están subiendo los precios.

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