Hunosa prejubilará a más de la mitad de la plantilla en los próximos cinco años

Asistentes a la asamblea celebrada por SOMA-Fitag-UGT, en la Casa del Pueblo de Mieres./J. M. PARDO
Asistentes a la asamblea celebrada por SOMA-Fitag-UGT, en la Casa del Pueblo de Mieres. / J. M. PARDO

Unas 400 personas saldrán hasta 2021 y otro centenar en los dos ejercicios siguientes; el plan de empresa destina 56 millones a inversiones

NOELIA A. ERAUSQUINGijón

Los trabajadores de Hunosa respaldaron ayer el plan de empresa 2019-2027 suscrito el viernes por la dirección de la hullera y los sindicatos SOMA-Fitag-UGT y CC OO. Lo hicieron tras sendas asambleas de afiliados en Mieres en las que conocieron los detalles del documento, que incluye prejubilaciones para aquellos que alcancen la edad resultante de 51 años en el periodo 2019-2023, es decir, 51 años de edad física de los que hay que restar los logrados por el coeficiente reductor. Esta medida supondrá la salida de más de la mitad de la plantilla en el próximo lustro. El grueso de prejubilaciones, alrededor de 400, tendrán lugar hasta 2021 y otro centenar en los dos ejercicios siguientes.

El plan de empresa pactado cuenta con cuatro apartados –plan industrial, de recuperación y actuaciones sobre recursos mineros y ambientales, de diversificación y social–, pero fue, sobre todo, este último el que más preguntas suscitó durante las asambleas. La previsión es que se empiece a aplicar antes del verano. Los prejubilados se irán para casa con las mismas condiciones que en el plan anterior, el 80% del sueldo bruto. Además, la hullera pública se compromete a no realizar salidas traumáticas.

En el acuerdo para lograr una transición justa de la minería del carbón, firmado en octubre del año pasado por el Gobierno, los sindicatos y la patronal Carbunión, se pactó una edad de prejubilación inferior, en concreto de 48 años, pero aquel otro documento estaba destinado principalmente a la minería privada y al cierre de las explotaciones, mientras que en este, defienden los sindicatos, se busca la supervivencia de Hunosa, aunque vaya a ser con la mitad de la plantilla actual.

«Hubiéramos deseado pactar incorporaciones a la empresa, pero no fue posible», reconocía el secretario general de CCOO en Hunosa,Rubén García.

No obstante, el documento sí recoge el compromiso de contar con los trabajadores de subcontratas, como se estableció en el preacuerdo sobre el plan industrial alcanzado el pasado 20 de diciembre, pero también en los proyectos de diversificación y en la restauración de los espacios afectados por la actividad minera. Además, tendrán una discriminación positiva en los proyectos que surjan al calor de la reactivación que se establezca en las comarcas mineras y en los que participe Sadim Inversiones.

Precisamente, el otro gran punto que destacan los sindicatos del plan acordado el viernes es el de las inversiones para las comarcas. Unos 56 millones, según cuantifica el SOMA, de los que 20 estarán destinados a la térmica de La Pereda, con el objetivo de realizar las modificaciones necesarias para asegurar su futuro más allá de 2021. Lo que implicaría extender la vida de la central más allá de ese primer periodo de transición de la actividad de la empresa (2019-2021), tras el que habrá que volver a negociar el futuro de la actividad hasta 2027, cuando finalizaría la vigencia del plan.

«Como sucede en cualquier otra empresa», defendió el secretario general de SOMA-Fitag-UGT, José Luis Alperi. No obstante, el futuro de la térmica estaría condicionado también por el régimen retributivo y el mercado de las emisiones de CO2. Además, se incluyen casi cuatro millones de inversión para el pozo Nicolasa, para garantizar que se encuentre en las mejores condiciones para seguir extrayendo combustible fósil para térmica. Uno de ellos se destinaría en 2021, lo que podría implicar que se prolongue la actividad más allá de ese año. También se establece un plan específico para garantizar la actividad del Lavadero Batán en el futuro, para el que se plantea una nueva línea de negocio relacionada con el tratamiento de carbones para el sector metalúrgico y químico.

Estos aspectos, llamados a impulsar la actividad de la hullera en el tiempo, suponen también cierta tranquilidad para la otra mitad de la plantilla, la que no podrá acogerse a las prejubilaciones por edad y que, según se hizo saber en las asambleas, esperan que doten de viabilidad a Hunosa. Por otro lado, el plan de empresa prevé también una dotación económica de 18 a 24 millones de euros para que Sadim impulse la implantación de proyectos económicos alternativos para las cuencas. «Es muy importante este compromiso», destacó García, aunque también reconoció que estas partidas quedan supeditadas a que haya empresas interesadas en asentarse en la zona.

Diversificación

Los representantes de ambos sindicatos se mostraron «razonablemente satisfechos» por un acuerdo que, según Hunosa, permitirá «la transición de la hullera hacia actividades de energía, servicios energéticos y restauración medioambiental» y que desde el SOMA y CC OO ven como un elemento clave para garantizar el futuro de la hullera pública y mantener su actividad mientras se ponen en marcha también las bases para la diversificación de su negocio. «Lo importante es que no es un plan de cierre, sino de futuro», apuntó Alperi.

El plan de empresa se cerró en forma de preacuerdo el viernes en Madrid, después de cinco meses de negociaciones y, tras la ratificación de los afiliados, se espera que vaya a ser firmado próximamente en Oviedo. En el documento suscrito en diciembre, solo referente al aspecto industrial hasta 2021, ya se pusieron las bases de esta transición con los cierres de los pozos Carrio (Laviana) y Santiago (Aller), que cesaron la actividad a fin de año, y mantener únicamente la extracción en el Nicolasa (Mieres) para suministrar carbón a la térmica de La Pereda, mientras que se diversificaba la actividad del Lavadero Batán.