«Esta tomadura de pelo nos afecta a todos»

Una niña sostiene una bandera de Asturias mientras su padre grita para defender la continuidad de Alcoa, ayer en El Parche. / FOTOS: OMAR ANTUÑA
Una niña sostiene una bandera de Asturias mientras su padre grita para defender la continuidad de Alcoa, ayer en El Parche. / FOTOS: OMAR ANTUÑA

Familiares y amigos de los trabajadores mantienen su lucha, aunque el cansancio empieza a hacer mella

EVA FANJUL AVILÉS.

Avilésvolvió a teñirse ayer de amarillo para mostrar su apoyo incondicional a los trabajadores de Alcoa en una nueva jornada reivindicativa marcada por la amenaza del despido inminente. A las doce del mediodía, cientos de personas se acercaron a la plaza de España para recibir a la manifestación contra el cierre de las factorías de Alcoa, que había arrancado una hora antes de la entrada de la planta avilesina.

Bajo los soportales, a refugio del orbayu, los corrillos de amigos, familiares y vecinos comentaban la grave situación a la que hace frente la plantilla. En la mente de todos, la cuenta atrás para este martes 15, día en el que finaliza el plazo de consultas del ERE y en el que insisten «aún está todo por decidir».

Muchos de los asistentes acudieron a la concentración de El Parche ataviados con la camiseta amarilla emblema de la lucha contra el cierre. Es el caso de Isabel Fernández Fajardo, madre de uno de los trabajadores de Alcoa. Su cara de preocupación lo dice todo y aunque no quiere perder la esperanza, no puede evitar ponerse en lo peor. «Mi hijo lleva dieciocho años trabajando en la planta y por desgracia, el panorama no pinta bien, me parece que hay poco arreglo para esto», se lamenta.

Junto a ella, la madre y la hermana de otro operario de la aluminera asienten con la cabeza. «Además, a quién van a prejubilar en esta plantilla donde son todo chavales, si mi hijo tiene 39 años. ¿Y a dónde van a ir, si aquí cierra todo?», plantea Yolanda García Celorio.

Cuando la cabeza de la manifestación entró en la plaza de España, fue recibida con un estallido de aplausos. En un instante, una marea de banderas de Asturias y Galicia tiñeron El Parche de azul, ondeando entre el humo de las bengalas y los petardos. Para muchos ese fue un momento intenso, y algunos asistentes no pudieron evitar emocionarse al oír las proclamas que gritaban los trabajadores. «Casi no puedo hablar, me emociono, discúlpame», explicaba la esposa de uno de los operarios.

A estas alturas de la crisis, mantener el ánimo indemne exige un sobreesfuerzo a las familias de Alcoa. «Llevamos desde el 17 de octubre en tensión y es un sinvivir, porque ves al marido en casa un poco desanimado, luego vas a todas las concentraciones y manifestaciones y ves que la gente está afectada y es duro. Hay que seguir luchando, pero cuesta, es complicado», asegura Eva Suárez, esposa de uno de los trabajadores de Alcoa.

Una de las mayores motivaciones de la plantilla para seguir adelante son sus hijos. Tanto en la marcha como en la concentración de ayer, volvieron a verse muchos niños que acompañaron a sus padres en la jornada reivindicativa. Algunos tan pequeños como Sara Arobes, de cinco años, que aseguraba no tener miedo del enorme ruido de los petardos y del alboroto del gentío. «Avilés es una comarca industrial y tiene que empaparse de esto. Tenemos que mostrar a nuestros hijos que hay momentos en los que hay que luchar y estar ahí», afirmó su padre, Pedro Arobes.

Niños como Teresa Álvarez Martínez, que con apenas 7 años, se presentan voluntarios para explicar a este periódico por qué se están manifestando y lo hacen con claridad meridiana. «Vine porque quiero ayudar a papá para que no cierre su trabajo y me parece que los que están mandando que cierre lo están haciendo mal», aseguró la pequeña.

El de Teresa es un sentimiento compartido por muchos avilesinos, se vean o no afectados de manera directa por el cierre. Vecinos como Ángeles Rodríguez, que aseguraba que «lo que están haciendo con la gente de Alcoa es una tomadura de pelo que nos afecta a todos. El Gobierno no se pronuncia para nada, la empresa se está pasando tres pueblos y está jugando con el futuro de mucha gente».

 

Fotos

Vídeos