El 42% de los municipios del Principado cuenta con más jubilados que cotizantes

El 42% de los municipios del Principado cuenta con más jubilados que cotizantes

Asturias solo tiene dos trabajadores por cada uno retirado y 1,3 si se incluyen otro tipo de pensionistas

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Los efectos del envejecimiento de Asturias se ven en las escuelas, en los hospitales, en los pueblos, pero sobre todo quedan patentes en las cuentas públicas. El peso de los pensionistas en la economía regional ya supera el 20% del Producto Interior Bruto y, mientras su cifra se dispara, la de cotizantes no remonta, a pesar de la caída del desempleo. De hecho, ya hay 33 municipios que cuentan con más jubilados que afiliados a la Seguridad Social, el 42% del total de 78, y en otros 23 apenas se alcanza la relación 'uno a uno'.

En el conjunto del Principado, ese cotejo se eleva por el peso de algunos concejos y hay dos trabajadores por cada jubilado, pero la relación cae en picado si se tienen en cuenta el resto de pensiones, como son las de viudedad, orfandad, incapacidad y favor de familiares. Entonces, la proporción pasa a ser de 1,3 cotizantes por cada pensionista, una ratio que no sería sostenible si el sistema fuera únicamente autonómico y no participara el resto del país, con el levante, el centro, el este y el sur mucho más dinámicos que el noroeste, unido ahora en su reclamación de más infraestructuras e inversiones de toda índole.

En España, sin embargo, la relación tampoco es halagüeña, aunque sí mucho mejor. Hay 3,3 cotizantes por cada jubilado, que se reducen a 2,2 por cada persona que recibe algún tipo de pensión. Según los expertos, el equilibrio es difícil de sostener cuando la relación entre afiliados y personas que reciben algún tipo de prestación es menor a 2.

Proporciones de este tipo hacen tambalear el sistema de pensiones, que tiene como eje la solidaridad entre generaciones, ya que son los actuales trabajadores los que financian las pensiones que se cobran en ese momento, pero cada vez hay menos trabajadores en activo para sustentar el pago de cada una de las nóminas del creciente número de jubilados. Además, con la crisis y la precarización del empleo sus cotizaciones se han desplomado.

En las cuentas asturianas no ayuda nada. Ni contar con una de las jubilaciones medias más abultadas de España (1.371 euros, frente a los 1.134 de media), ni su pirámide poblacional, ni la configuración de esta. El Principado es la séptima región más envejecida de Europa, según Eurostat, y la primera de España, con una edad media de 49,2 años, pero más allá de eso también tiene la menor tasa de población activa del país. Solo una de cada dos personas en edad laboral trabaja o está en disposición de hacerlo (50,27%), mientras que la media nacional se sitúa en el 58,61%. Por tanto, no solo hay una menor proporción de población entre 16 y 65 años para incorporarse al mercado, sino que la mitad de los que se encuentran en esta franja descartan obtener un empleo.

Pero si esta es la situación actual, las previsiones no auguran nada bueno. La baja natalidad no parece que vaya a dotar de músculo al sistema y tampoco la emigración de jóvenes, mientras que la retirada de la generación del 'baby boom', que incrementará aún más la cifra de jubilados, y el aumento de la esperanza de vida -crece aproximadamente 16 meses cada diez años- ahondarán en el desequilibrio.

Llanera, en cabeza

No obstante, el panorama por municipios en Asturias es poco homogéneo. La mayoría de concejos se sitúan por debajo de la ratio de 1,5 afiliados por jubilado y, muy pocos, aunque con gran peso sobre el total, se encuentran por encima de dos. De las tres grandes ciudades, solo Oviedo supera esa cifra, con una proporción de 3,56 trabajadores por cada jubilado, mientras que Avilés se queda con 1,82 y Gijón con 1,71.

La capital del Principado, con más de 121.000 afiliados, muchos dependientes del sector público, es la localidad que cuenta con más trabajadores de la región y la tercera con una mejor proporción entre cotizantes y personas retiradas. Por delante se sitúa Corvera (4,37) y, sobre todo, Llanera, que se dispara hasta 11,14, con sus más de 21.000 trabajadores para menos de 2.000 jubilados.

La explicación se encuentra en las empresas ubicadas en esta localidad, que con menos de 14.000 habitantes cuenta con importantes concentraciones de compañías en polígonos como los de Asipo y Silvota, el Parque Tecnológico de Asturias o centros logísticos de peso como los de Alimerka y Masymas.

Estos datos están logrados al comparar la cifra de afiliados a la Seguridad Social con la de jubilados por municipios, que se extrae de una solicitud del senador socialista Francisco Javier Oñate y que se puede consultar en la web de la Cámara Alta, y que no tiene en cuenta los residentes en cada uno de los concejos, sino los trabajadores. De ahí, que en municipios como Llanera, Corvera u Oviedo las cifras se eleven o también aumenten en Navia, donde tiene mucho peso la actividad que generan Ence, Reny Picot y Armón.

No obstante, el dinamismo demográfico suele ir de la mano del económico y es el centro de la comunidad donde se dan las ratios más favorables, mientras que las más negativas se desplazan a las alas, sobre todo a las zonas de interior y al occidente, y también a las cuencas, con permiso de Langreo. Ibias es el concejo con una peor proporción, con solo 0,38 trabajadores por cada jubilado, le siguen Riosa (0,45) y Quirós (0,54).

Según los cálculos de BBVA Research, para mantener la relación actual entre pensión media y salario medio en el futuro habrá que alcanzar los 27 millones de cotizantes en 2050, unos ocho millones más que en la actualidad. Las soluciones, más allá de impulsar la natalidad y lograr que los jóvenes no emigren, pasan, según el Fondo Monetario Internacional, por la llegada a España de 5,5 millones de extranjeros hasta 2050; reducir la cuantía de las pensiones y fomentar los planes privados, con un ahorro del 5% del salario; la subida de las cotizaciones de los sueldos más altos y el incremento de la proporción de personas que trabajan. Otras posibilidades que se barajan son crear impuestos para sufragar las pensiones, que parte de su financiación salga de los presupuestos o alargar más la vida laboral.