Nicolasa, el último baluarte del carbón

Mineros en el pozo Nicolasa, dispuestos a bajar a la mina. / J. C. ROMÁN
Mineros en el pozo Nicolasa, dispuestos a bajar a la mina. / J. C. ROMÁN

Desde la pasada Nochevieja, el pozo mierense es el único del que aún se puede extraer este combustible en Asturias

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

No tiene himno, como el pozo María Luisa, pero tampoco le hace falta. El San Nicolás, en Mieres, el Nicolasa, es todo un emblema de la minería en la región, cuna de la 'huelgona' del 62, fue protagonista del peor accidente del sector en Asturias, en 1995, y por el que se impulsaron nuevas medidas de seguridad. Desde la pasada Nochevieja, cuenta con otro hito en su haber: ser el último baluarte de la minería en la región, el último ejemplo de una actividad que llegó a serlo casi todo, que empleó a miles de personas y atrajo a grandes industrias, al calor del combustible que necesitaban, pero que lleva décadas de agonía.

La escasa rentabilidad del carbón local frente al de importación, los avances tecnológicos que han ido permitiendo prescindir de este mineral y, ya a última hora, el proceso de descarbonización, que lo ha puesto en la diana como uno de los causantes del cambio climático, han provocado la lenta muerte del sector.

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Las explotaciones de compañías privadas del suroccidente asturiano cayeron primero, ante la falta de demanda por parte de las eléctricas, que nunca llegaron a cumplir el compromiso de consumir un 7,5% de carbón autóctono en su mix, y el pasado viernes lo hicieron los pozos Carrio (Laviana) y Santiago (Aller), ambos afectados por la Decisión 787 del Consejo Europeo relativa a las ayudas estatales destinadas a facilitar el cierre de los yacimientos no competitivos. A ellos seguirán bajando los mineros, pero para realizar labores de acondicionamiento y clausura.

El Nicolasa, sin embargo, ha recibido un indulto por parte de Hunosa, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), de la que depende la hullera pública, y en última instancia, del Gobierno, aunque surgen aún dudas de si la Unión Europea estará de acuerdo con él. No obstante, este tiempo extra no parece indefinido y la burocracia comunitaria no tiene entre sus virtudes la rapidez.

El plan de la anterior dirección de la compañía, con la presidencia de la dirigente popular Teresa Mallada, planteaba continuar con la extracción hasta 2021, momento en el que contaba con haber puesto en marcha una explotación a cielo abierto. Del proyecto de la actual ejecutiva no ha trascendido el margen temporal, aunque sí que cuenta con dos fases y que, precisamente, el ecuador en el que se retomará la planificación de la segunda se sitúa en ese mismo ejercicio. Podría ser entonces cuando Asturias despida definitivamente su minería de interior y parte de su historia, en la que el Nicolasa tuvo varios papeles protagonistas.

En 1962, el despido de siete mineros de este pozo que reivindicaban mejoras laborales y salariales supuso la mecha que prendió un conflicto mucho mayor, una huelga que se desarrolló entre abril y junio y que se extendió por el resto de Asturias, España e incluso Europa. En plena dictadura, tuvo sus consecuencias en forma de detenciones e incluso torturas, pero aquella 'huelgona' permitió también mejorar las condiciones de los trabajadores.

El otro episodio en el que, por desgracia, esta explotación se hizo famosa fue el que sucedió el 31 de agosto de 1995 y que supuso el peor accidente de la historia de la minería moderna en Asturias, con catorce víctimas mortales -diez asturianos y cuatro checos- tras una explosión de grisú. Aquel siniestro marcó un antes y un después en la seguridad, sobre todo en lo referido a la ventilación y al funcionamiento del minador.

Sin embargo, Hunosa no ha 'librado' al pozo mierense por su historia, sino por motivos más prácticos. Situado cerca de la térmica de La Pereda, argumenta la hullera que no tiene que reintegrar ninguna ayuda, como exige la UE, ya que el carbón fue destinado exclusivamente a esta central, que no ha participado en el proceso de resolución de restricciones por garantía de suministro y, por tanto, la actividad en este yacimiento puede continuar.

Bruselas tendrá la última palabra, pero de momento los mineros seguirán bajando cientos de metros en las jaulas al pozo Nicolasa. Hoy será el único del que se saque ya carbón en Asturias.