SOMA y CC OO defienden el plan de Hunosa mientras mineros de contratas se encierran

SOMA y CC OO defienden el plan de Hunosa mientras mineros de contratas se encierran
Los representantes del SOMA, durante la asamblea. / J. C. ROMÁN

Cuatro trabajadores decidieron ayer no salir del pozo Santiago al acabar su turno por «la falta de garantías» del acuerdo

S. S. FERRERÍAS / N. A. ERAUSQUIN OVIEDO / GIJÓN.

Las bases del plan industrial de Hunosa, que acordaron el viernes los representantes de la compañía con los de SOMA-Fitag-UGT y CC OO, llenan de intranquilidad a los trabajadores de las subcontratas, a los que no les salen las cuentas. A pesar de que el acuerdo incluye la garantía del grupo de seguir contando con los empleados de estas empresas, estos aseguran que con el cierre de los pozos Santiago y Carrio -solo quedará el Nicolasa para suministrar carbón a la térmica de La Pereda- no habrá sitio para ellos. Dicen no fiarse de un compromiso que no fija el número de trabajadores e, incluso, traslada a principios de 2019 eliminar la incertidumbre actual. Además, recuerdan antecedentes y denuncian que planes anteriores de Hunosa les han tratado siempre como «mineros de segunda». Tan incendiados estaban los ánimos que cinco mineros del turno de noche del pozo Santiago decidieron encerrarse en la sala de baterías de la novena planta de la explotación como forma de protesta. Al cierre de esta edición, uno de ellos habría dejado el encierro, quedando cuatro en el interior.

Sin embargo, los representantes de SOMA-Fitag-UGT y CC OO de Industria que lideraron la negociación defendieron ayer las líneas generales que incluye el acuerdo y que, ahora, tocará desarrollar, entre ellos que se siga extrayendo carbón del Nicolasa, que si hay excedentes salgan a través de medidas no traumáticas o que, como mínimo durante dos años, se realicen las labores de clausura de los pozos Carrio y Santiago. En sendas asambleas con afiliados insistieron también en que el plan industrial, sobre todo, asegura la actividad y los puestos de trabajo, incluso de las subcontratas.

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«Es un preacuerdo que garantiza empleo y futuro», defendió el secretario general del SOMA, José Luis Alperi, que insistió en que ese compromiso es extensible a los operarios de auxiliares. «Si tenemos garantizado el futuro de la empresa publica se está de manera inherente garantizando el futuro de las subcontratas», recalcó, para recordar el epígrafe en el que se señala que Hunosa seguirá contando con los trabajadores de estas compañías.

«Seguramente no es el mejor acuerdo posible pero entendemos que es un acuerdo que cumple los dos parámetros principales que desde CC OO poníamos encima de la mesa: tener la garantía de seguir extrayendo carbon, con la dificultad tan grande que eso entrañaba, y que Hunosa sea ejemplo de esa transición energética justa, al garantizar el empleo de todo el mundo, pero en especial de la parte más débil, que son los trabajadores de contratas y subcontratas», argumentó el secretario de CC OO en Hunosa, Rubén García.

No obstante, estas declaraciones no convencen a una parte de los empleados de las auxiliares, que protagonizaron ciertos momentos de tensión durante la asamblea del SOMA, al señalar varios de ellos que se sienten abandonados.

Las diferencias entre los trabajadores de plantilla y los de auxiliares no son nuevas. Llueve sobre mojado para estos mineros, que ya vieron en planes anteriores como no podían acogerse a los mismos beneficios sociales que los de Hunosa. Incluso en el acuerdo marco para una transición justa, firmado por sindicatos, Gobierno y patronal en octubre, y que básicamente servirá para los empleados de las explotaciones privadas, se deja a los mineros de auxiliares fuera de las prejubilaciones a los 48 años o las bajas incentivadas.

«Estos compañeros sí están representados, cumplimos con la palabra que dimos. Cubrir las expectativas de todo el mundo es prácticamente imposible», reiteró, sin embargo, García. Por su parte Alperi subrayó que lo importante para sustentar el empleo de las subcontratas es garantizar la actividad en la empresa matriz. En este sentido, destacó el mantenimiento de la extracción en el Nicolasa, «algo en lo que pocos creían», para abastecer La Pereda, y la diversificación del Lavadero Batán, que aumentará su actividad con el tratamiento de carbones destinados al sector metalúrgico. «Con esos tres elementos garantizamos empleo y futuro», reiteró.

Al cierre de esta edición, seguían encerrado cuatro de los cinco mineros de subcontratas, pertenecientes al grupo Carbomec, que habían iniciado el encierro en el pozo Santiago, precisamente uno de los dos que Hunosa va a cerrar con el fin de año.

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