Más de 53.000 trabajadores en Asturias, afectados por el parón en los convenios

Protesta de trabajadores de supermercados, el pasado diciembre, ante la sede del Sasec, en Oviedo. / EFE
Protesta de trabajadores de supermercados, el pasado diciembre, ante la sede del Sasec, en Oviedo. / EFE

Los empleados de la hostelería, el comercio, los supermercados y Arcelor, entre otros, están pendientes de actualizar sus condiciones laborales

P. LAMADRIDGIJÓN.

Con la llegada de septiembre, se reactivarán las negociaciones de buena parte de los convenios colectivos pendientes de actualizar en Asturias y cuya paralización afecta a más de 53.000 trabajadores. 41 de estos pactos -que regulan a 22.123 empleados- finalizaron su periodo de vigencia el año pasado, por lo que los sindicatos reclaman dar un impulso definitivo a las conversaciones con la patronal para tratar de aprobarlos en lo que queda de 2019. Otros colean desde hace mucho más tiempo.

El caso más sangrante es el del convenio de la hostelería, que lleva sin actualizarse desde 2011 y atañe a unos 21.000 trabajadores. «Estamos pendientes de la patronal para fijar una nueva fecha», señala la vicesecretaria general de la Federación de Servicios, Movilidad y Consumo (FeSMC) de UGT Asturias, Marta González. Las bajas por enfermedad constituyen uno de los principales escollos en la negociación. Los sindicatos plantearon que se abonase la nómina íntegra a partir de los quince días de enfermedad, pero la patronal no aceptó.

La pretensión de Otea es que el salario completo se pague a partir de los noventa días de baja con carácter retroactivo. En cuanto al salario, «propusimos una subida del 10% en cuatro años porque la última revisión fue en 2014 y consideramos que daría estabilidad al sector durante ese tiempo», indica González. No obstante, las posiciones están muy alejadas, ya que la última oferta de Otea, formulada hace un año y medio, fue del 1%.

«Nos hemos sentado varias veces, pero los empresarios tienen que hacer un ejercicio de responsabilidad. La hostelería es muy volátil con tantas dificultades y un porcentaje elevadísimo son ayudantes de camarero, cuyo salarios son muy ajustados», por debajo de los entre 900 y 1.200 euros mensuales que cobra un camarero, detalla la vicesecretaria general de FeSMC-UGT.

Pacto tras anuncio de huelga

Tampoco se ha actualizado el convenio de los minoristas de alimentación, que consiguieron una subida de 50 euros mensuales en 2018, con aplicación retroactiva, tras convocar una huelga en plenas navidades. Pero los trabajadores de supermercados, que suman alrededor de 12.000 en Asturias. No obstante, quedan pendientes de negociación las condiciones de 2019 y 2020. Los sindicatos reclaman elevar hasta 14.000 euros los salarios de las categorías más bajas, entre las que se encuentran los mozos de almacén y los ayudantes de dependientes. Además, las centrales piden un día más de libre disposición -tienen uno en la actualidad- y otro de vacaciones y que los 25 minutos de la pausa del café cuenten como trabajo efectivo, ya que su jornada es continua, explica González.

Otro convenio del que depende un alto número de trabajadores -cerca de 4.000- es el de montajes y empresas auxiliares del Principado, cuya mesa de negociación se constituyó en el primer trimestre y «sigue bloqueado, por lo que en septiembre hay que darle un impulso para no dilatar más la situación», subraya el secretario de Política Sindical, Negociación Colectiva y Empleo de UGT-FICA, Javier Campa. Los sindicatos partían de un incremento salarial del 5%, pero la patronal del metal «no llegó a ofrecer nada».

La firma de este convenio tiene una especial importancia ante la delicada situación que atraviesa la industria. De hecho, Arcelor plantea reorganizar los servicios que realizan estas empresas -más de una treintena trabajan para la multinacional- por los recortes de la producción de acero y el cierre de las baterías de cok de Avilés. Precisamente, los 5.500 empleados que componen la plantilla de la siderúrgica también están pendientes de la aprobación del séptimo acuerdo marco, que regula las condiciones laborales de la mayoría de las plantas de Arcelor en España. El 31 de julio tuvo lugar la última reunión entre los sindicatos y la empresa, que finalizó sin consenso. Las centrales están divididas, ya que UGT y USO abogan por aceptar la propuesta de Arcelor, mientras que CC OO y CSI la rechazan.

También hay posiciones encontradas sobre el convenio de carpinterías, del que dependen entre 300 y 400 trabajadores, según fuentes sindicales. «La patronal pretendía eliminar una serie de artículos sobre visados y finiquitos, algo de lo que no se había hablado antes tras meses de negociaciones», explica el responsable de Acción Sindical de CC OO de Asturias, Gerardo Argüelles, quien advierte de que, de no llegar a una solución en el Servicio Asturiano de Solución Extrajudicial de Conflictos (Sasec) -cita que van a solicitar los sindicatos-, convocarán movilizaciones.

Tampoco hay acuerdo, desde hace varios años, en el sector de recambios del automóvil, donde trabajan más de 300 asturianos. Los sindicatos plantean una subida salarial de, al menos, el 2%, como se recoge en el IV Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva. Por otro lado, Argüelles valora que, en lo que va de año, «se han renovado 25 convenios en los que se enmarcan 58.400 trabajadores». Entre ellos, el del sector metal, comercio general, limpieza y mayoristas de alimentación.

Recuperar poder adquisitivo

En cuanto a la subida salarial media registrada en los siete primeros meses, ascendió al 2,03%, «lo que supone avanzar en la línea de recuperar el poder adquisitivo perdido durante la crisis, que es nuestro objetivo», asegura el secretario de Acción Sindical de CC OO. Por su parte, el coordinador de la gestora de USO en Asturias, Juanjo Estrada, recalca que ya es hora de mejorar la posición de los empleados. «Han pasado diez años desde los peores años de la crisis y hay convenios que necesitan un empujón para que mejoren mucho las condiciones, tanto en medidas sociales como económicas», declara.

Reconoce que hay negociaciones «complicadas», como la relativa a los centros concertados de día, que «cuelgan de un convenio nacional», o el de la hostelería, aquejado de «una enorme precariedad», pero que es esencial resolver.