La patronal alerta de que el control horario «penaliza» la productividad

Una trabajadora de Ence introduce su tarjeta en la máquina de registro. / E. C.
Una trabajadora de Ence introduce su tarjeta en la máquina de registro. / E. C.

Las empresas asturianas abogan por establecer un registro quincenal o mensual para facilitar la flexibilidad de jornada de los trabajadores

P. LAMADRID GIJÓN.

Una semana después de la entrada en vigor del registro horario en las empresas el descontento es la tónica general entre los empresarios asturianos. Lamentan la celeridad con la que se ha impuesto el registro de las jornadas laborales, sistema que, a su juicio, genera más trastornos que beneficios. «Dudo de que se resuelvan los problemas por los que surgió esta medida», apunta el director general de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade), Alberto González. En los primeros días de implantación del control horario, las compañías han transmitido a la organización «inseguridad, incertidumbre ante las posibles interpretaciones de una norma que es muy poco clara y, en muchos casos, cabreo».

Explica González que «no deja de ser una carga burocrática importante más para las empresas» que, para acabar con las irregularidades que se producen en «algunos sectores, está causando problemas mucho mayores al conjunto». En este sentido, el director general de Fade pone de manifiesto las dificultades que afrontan las empresas cuyos trabajadores no están físicamente en las instalaciones, como comerciales, transportistas, trabajadores de la limpieza... «En la época del teletrabajo y de la compatibilización de varios empleos se regula mirando al siglo XIX», lamenta.

LAS CLAVES

Excepciones
Los altos directivos, los socios de cooperativas y los autónomos quedan exentos del registro de jornada.
Sistemas
Es válido cualquier método, en papel o telemático, para controlar «de manera fiable y no manipulable» las horas.
Compensación
Las empresas están obligadas a compensar las horas extra de manera económica o bien en forma de descansos. Tienen que conservar los registros durante cuatro años.

Porque la normativa aprobada por el Gobierno central tiene una compleja aplicación en un amplio abanico de actividades e incluso puede afectar a la productividad. Así lo certifica la Federación de Empresarias y Directivas de Asturias (Feda), Begoña Fernández-Costales. «Está bien buscar sistemas para prevenir los abusos, el problema es que esta ley dificulta la gestión y las relaciones informales y, además, penaliza la productividad y el trabajo por objetivos», subraya. En ocupaciones que impliquen conseguir metas bien definidas y en los puestos directivos es «sumamente complicado medir las jornadas laborales».

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«Si tienes la visita de un cliente para firmar un contrato a las nueve de la noche, el primer interesado en quedar es el profesional que trabaja por objetivos, ¿cómo se estipula eso?», pone como ejemplo. Lo mismo ocurre con los viajes de empresa. Por tanto, la flexibilidad se ve mermada por el control horario impuesto por el Ejecutivo. Una cuestión que perjudica en mayor medida a las pymes. «Si un empleado tiene que llevar a su hijo al médico, ¿vas a pedirle que recupere ese tiempo?», plantea la presidenta de Feda, quien además apunta «la deshumanización» que provoca esta medida, tal y como se lo han transmitido las socias de la organización que representa.

Alberto González también considera que el control horario ideado afecta negativamente a las relaciones laborales. «Da la impresión de que quiere romper el equilibrio que había hasta ahora», señala, al tiempo que apunta «la colisión» que se da en ciertos casos entre la norma y los acuerdos alcanzados en la negociación colectiva. En su opinión, son preferibles los sistemas implantados en otros países europeos, que tienen un control quincenal o mensual en lugar de diario. «Al final es lo mismo, pero se permiten muchas más posibilidades y no tener que alterar el control que había hasta ahora», asegura. La misma opinión comparte Fernández-Costales, que considera esta opción más beneficiosa, ya que ofrece «mayor flexibilidad horaria y facilita el trabajo por objetivos». Una solución al problema actual pasaría precisamente por añadir una cláusula de flexibilidad «porque no puedes meter en el mismo saco a todas las empresas».

Asimismo, la presidenta de Feda alerta de que la norma puede tener el efecto contrario al que se pretende y perjudicar a aquellos trabajadores que requieren de más tiempo que sus compañeros para realizar sus tareas, de manera que podrían incluso aumentar los despidos.

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