El Principado rechaza la propuesta de Alcoa y exige el completo mantenimiento del empleo

La asamblea celebrada ayer en la factoría de Avilés decidió en bloque rechazar la propuesta de Alcoa. / E. C.
La asamblea celebrada ayer en la factoría de Avilés decidió en bloque rechazar la propuesta de Alcoa. / E. C.

La plantilla de Avilés permanece unida en el rechazo a la oferta de la empresa y decide en una «tensa» asamblea plantarle cara hasta el final

LAURA CASTRO GIJÓN.

La propuesta de Alcoa de quedarse únicamente con un tercio de la plantilla ha recibido un 'no' tras otro desde el jueves. Los primeros en rechazarla fueron los representantes sindicales de los trabajadores y ayer se sumaron también la plantilla de Avilés en bloque y el Principado. No van a aceptar nada que no sea el pleno mantenimiento del empleo y de la actividad de las plantas, sea con Alcoa o sin ella.

Así lo aseguró ayer el consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, quien aseguró que «la propuesta de la empresa no es aceptable». La postura del Gobierno de Asturias no ha cambiado desde que comenzó el conflicto y así se lo trasladó también el consejero de Industria, Isaac Pola, a la multinacional en la reunión del pasado martes con el Ministerio de Industria, la Xunta y los sindicatos. «Queremos que se mantenga la actividad y que, como mínimo, la empresa facilite que otro inversor pueda hacerse cargo de las factorías. Y en ese planteamiento la respuesta de Alcoa no encaja», remarcó Martínez, quien volvió a incidir en la necesidad de ganar tiempo, hasta el 30 de junio, para poder buscar un nuevo inversor para las factorías.

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La alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín, se expresó en términos similares aunque elevó el tono crítico al afirmar que «Alcoa ha sido una depredadora con nosotros» y advertir de que «se acabaron los paños calientes». Monteserín reconoció que su paciencia se está agotando y criticó el planteamiento de la multinacional. «Es un despropósito. Seguimos empeñados en lo mismo, en que el Gobierno necesita tiempo y la empresa está obligada a dar esos seis meses y descartar el ERE», remarcó la regidora avilesina. Insistió en que el Estado ha cumplido con todas sus obligaciones durante este proceso, al contrario que la empresa, que «está demostrando que no es seria ni responsable».

También lo tiene claro la plantilla de la factoría asturiana, que tras una «tensa» asamblea, decidió en bloque rechazar la oferta de la multinacional y plantarle cara hasta el final. «Es verdad que hubo tensión porque están todos muy preocupados por lo que está pasando, pero tienen claro que vamos a permanecer unidos pase lo que pase. Nuestra idea es la misma que al principio y no vamos a aceptar nada que no garantice el empleo y la actividad en la fábrica tal y como está ahora», explicó Alberto Grijalbo, representante de USO en el comité de empresa, tras la asamblea de ayer. «Seguimos en la misma dinámica. Las cubas no pueden pararse, es capital», incidió el presidente del comité, José Manuel Gómez de la Uz (CC OO), quien agregó que «lo que hace falta es un plan inversor para modernizarlas».

Los representantes sindicales son conscientes de que en un proceso como este la unidad de la plantilla puede tambalearse, especialmente ahora que Alcoa ha planteado mantener algunos puestos de trabajo y despedir a otros, la gran mayoría. «La empresa juega a dividirnos, pero no va a lograrlo. Estamos todos juntos en esto», incidió Daniel Cuartas (UGT), vicepresidente del comité avilesino.

Los trabajadores tienen ya la vista puesta en la próxima semana, especialmente en lo que suceda el martes, cuando expirará el ERE presentado por Alcoa. «Se avecinan dos días muy intensos. El lunes y el martes van a ser muy complicados», indicó Grijalbo. Los representantes de las plantillas de Avilés y La Coruña solicitaron una reunión de urgencia con el Ministerio de Industria el pasado jueves al finalizar el encuentro con Alcoa y confían en que se celebre el lunes antes del que tienen fijado con la empresa. Quieren saber cuál es la postura del Gobierno tras la oferta de la empresa y exigir, una vez más, que incremente su presión para forzar a la multinacional a mantener el empleo y la actividad hasta que llegue un nuevo inversor.

No a la nacionalización

Por su parte, el Ejecutivo central se limitó ayer a animar a la empresa y a los sindicatos a llegar a un acuerdo que garantice los empleos y la capacidad industrial de las plantas.Fuentes de la Secretaría General de Industria aseguraron que el Gobierno «no contempla soluciones contrarias a la normativa europea, como sería la nacionalización de las plantas».

Es la respuesta del Estado a la propuesta planteada el jueves por los trabajadores en la que instaban a Alcoa a cuantificar económicamente el plan social y entregarle esa cantidad al Gobierno cediéndole, a su vez, la titularidad de las plantas para ganar tiempo en la búsqueda de un inversor. Fuentes de la empresa que el jueves ya había calificado el planteamiento de «irreal», remarcaron ayer que «no es una alternativa posible».

 

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