Los sindicatos amenazan con medidas legales si Arcelor no retira la regulación

Los sindicatos amenazan con medidas legales si Arcelor no retira la regulación
La acería de la factoría de Arcelor en Avilés. / J. SIMAL

Insisten en que el ERTE, que empezará a aplicarse el viernes, no se puede utilizar para rebajar los costes y no descartan movilizaciones

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Las relaciones entre los representantes sindicales en Arcelor y la dirección de la multinacional se han enrarecido en las últimas semanas. No ha hecho ni falta sentarse a negociar el próximo acuerdo marco y enfrentar las posiciones de unos y otros para que el ya de por sí frágil entendimiento saltara por los aires. La reducción de costes que esgrime como argumento la empresa para regular a 1.624 trabajadores durante siete jornadas del primer trimestre y la aplicación unilateral de un calendario de vacaciones fragmentado han sido las gotas que han colmado el vaso y puesto a la defensiva a la parte sindical, que amenaza con tomar medidas legales e, incluso, con movilizaciones si no retira su decisión de aplicar el Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE).

«No descartamos nada», reconocen fuentes del comité, que hoy se reunirá para analizar las últimas respuestas ofrecidas por los máximos responsables de la compañía en la región. Entre ellas, minimizan su responsabilidad en este asunto y apuntan a sus superiores. La aplicación del ERTE vendría impuesta directamente por la división de negocio Suroeste de ArcelorMittal Europa, dependiente del asturiano José Manuel Arias, según se justificaron ayer ante los sindicalistas.

Entre los representantes de la plantilla existe un malestar evidente que, en parte, no es nuevo. La negativa por parte del grupo a ofrecer datos económicos y de producción del año pasado, un aspecto al que está obligado por convenio, lleva meses provocando las quejas de las centrales, que han denunciado ante la Inspección de Trabajo este incumplimiento del derecho de información y consulta.

La imposición del calendario de vacaciones fragmentado ha azuzado las hostilidades

Desde finales del año pasado, Arcelor ha recurrido a reorganizaciones, paradas y ahora a la aplicación del ERTE, medidas que justifica por una peor coyuntura del negocio de la que el comité no tiene cifras, ya que carece de cualquier tipo de información sobre el desempeño de las factorías desde mediados de 2018. «Nos exige confianza ciega», se queja otro sindicalista.

Ante este panorama, la regulación de trabajadores prevista para el viernes y otras seis jornadas hasta abril, bajo el argumento de la necesidad de reducir costes, ha supuesto todo un terremoto en las relaciones entre ambas partes. «El ERTE no es una medida de ahorro de costes ni está ideado para cuadrar las cuentas de resultados», señaló ayer en una nota a sus afiliados CC OO. Lo cierto es que la prórroga del ERTE señala literalmente que la suspensión de contratos solo se puedeaplicar ante una «falta de pedidos que obligue a una bajada de actividad o parada de instalaciones».

Por tanto, podría utilizarse en casos como los de algunas líneas de Avilés (hojalata y galvanizado) con ceses de actividad temporales durante las últimas semanas, pero no de forma indiscriminada en las dos factorías. «No entendemos esta aplicación», reconocen desde UGT, sobre todo en la planta de Gijón, que está produciendo prácticamente a plena capacidad. Tampoco encaja en las baterías de Avilés, en las que se trabaja a destajo en su recuperación retras el incendio de octubre.

A estas decisiones se ha unido en este inicio de año la decisión de la multinacional de mantener el calendario de vacaciones fragmentado para la plantilla, uno de los aspectos más controvertidos del último acuerdo marco, ya vencido y denunciado. Todos los sindicatos piensan llevar a la negociación del nuevo recuperar la posibilidad de concentrar los descansos vacacionales en verano, pero Arcelor ya ha enviado a los departamentos el documento para que vayan asignando las tandas correspondientes de forma partida, una premura que justifica en que si no podría incumplir el Estatuto de los Trabajadores. Además, también ha recordado el coste que supondría contratar personal para sustituir al grueso de la plantilla en verano.

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