Los sindicatos aspiran a paralizar las plantas de Arcelor en la segunda huelga de la era Mittal

El pasado mes de marzo fueron a la huelga trabajadores de auxiliares, que provocaron problemas en la producción y el tráfico. / MARIETA
El pasado mes de marzo fueron a la huelga trabajadores de auxiliares, que provocaron problemas en la producción y el tráfico. / MARIETA

5.000 empleados en Asturias están llamados a secundar mañana un paro de 24 horas por el bloqueo del acuerdo marco

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

ArcelorMittal afrontará mañana su segunda gran huelga en España, a la que están llamados alrededor de 7.500 trabajadores del grupo en distintas plantas del país, unos 5.000 de ellos en Asturias, los que quedan fuera de los servicios mínimos. Tendrá lugar siete años después de la anterior, la primera tras la llegada de Lakshmi Mittal a la presidencia en 2006, convocada en septiembre de 2012 durante la negociación del V acuerdo marco y enmarcada en un contexto de crisis, recortes y la amenaza de la multinacional de utilizar la reforma laboral impulsada medio año antes por el Gobierno de Mariano Rajoy para descolgarse del convenio. En este caso vuelve a ser la negociación del documento que rige las relaciones laborales en el seno del grupo el origen del conflicto. La moderación salarial que reclama la siderúrgica ante su previsión de un mal año choca de plano con las pretensiones de los trabajadores.

Las posturas están totalmente distanciadas y nada hace prever que hoy pueda haber un acercamiento. Las dos partes ni siquiera se han citado tras el fracaso de la mediación en el Servicio Asturiano de Solución Extrajudicial de Conflictos (SASEC) la pasada semana. Arcelor no acepta las reivindicaciones de la plantilla en materia de vacaciones, jornada laboral o en el seguro colectivo, pero es sobre todo la propuesta de incremento salarial la que ha creado un mayor malestar. Mientras que los sindicatos reclaman como punto de partida un aumento del 4%, la multinacional solo ofrece un 0,4%, a pesar de los buenos resultados en los últimos tres años y la pérdida de poder adquisitivo aceptada por los empleados en los últimos acuerdos -CC OO la cifra en un 5,72% entre 2013 y 2015, al hacer variable una parte del salario, y en un 0,4% entre 2016 y 2018, al ser los aumentos inferiores al IPC-. Ese 0,4% también está a años luz del al alza pactado entre CEOE y Cepyme con UGT y CC OO a nivel nacional, que registra una subida de entre el 2% y el 3%.

Ante esta situación, los sindicatos asturianos UGT, CC OO, USO, CSI y Aciaa decidieron convocar dos huelgas de 24 horas, una prevista para mañana y otra para el próximo sábado, movilizaciones a las que decidieron sumarse otras factorías del grupo, como Echévarri, Sagunto y la Acería Compacta de Vizcaya, en Sestao. Solo las factorías de Olaberría, Vergara y Lesaca, en la que tienen mayoría los sindicatos vascos ELA y LAB, rechaza la huelga.

Las organizaciones asturianas llaman a la movilización y piden a los trabajadores no acudir a sus puestos de trabajo, exceptuando el medio millar de servicios mínimos, y participar en las concentraciones previstas en las entradas de las distintas plantas para los diferentes turnos -de 5 a 9 horas, de 13 a 15 horas y de 9 a 11 horas-. En el caso de la factoría de Gijón están convocados en las porterías de Sotiello y Veriña, y en el de Avilés en Trasona, Tabaza, baterías de cok, puerto y La Granda.

El objetivo es paralizar las líneas acabadoras y, en la medida que los servicios mínimos lo permitan, también las de cabecera. Así está previsto que mañana pare prácticamente toda la factoría de Avilés, excepto las baterías de cok; mientras que la acería de Gijón seguirá en marcha, así como los hornos altos, aunque con menor producción -hoy empezará a reducirse- y no tendrán actividad los trenes de alambrón, carril y chapa. El sábado, de confirmarse la otra jornada de huelga, pararía la acería gijonesa y sí se trabajaría en la de Avilés.

No obstante, los sindicatos rechazan de plano estos servicios mínimos, que se basan en un acuerdo de 2005, cuando las factorías contaban con una estructura diferente -por ejemplo estaban activas aún las baterías de Gijón- y había más personal.

Desde que Lakshmi Mittal se hiciera con el control de Arcelor, en 2006, solo ha tenido lugar otra huelga de esta magnitud en el grupo siderúrgico en España. El 20 de septiembre de 2012, la convocatoria logró un paro total en las factorías que llevó a la empresa a retirar su amenaza de aplicar la reforma laboral y los sindicatos desconvocaron la otra jornada que tenían prevista. Finalmente, en diciembre, aceptaron rebajar los sueldos un 4% y otros recortes, aunque menos lesivos que la propuesta inicial de la multinacional.

En el seno del grupo desde la llegada de Mittal ha habido otras huelgas en distintas plantas o talleres, aunque no de carácter general, como la que tuvo lugar en la factoría de Gijón en 2015 ante el despido de una empleada, que CC OO vinculó a que se había cogido dos permisos de maternidad en poco tiempo, o la batalla laboral que hubo en el tren de alambrón en 2010 por su reestructuración, que llevó a este sindicato y a CSI a convocar paros de dos horas que derivaron en un cierre patronal que una jueza consideró después ilegal.