El último carbón de Carrio y Santiago

El último relevo de la tarde en el yacimiento de Caborana. /
El último relevo de la tarde en el yacimiento de Caborana.

Hunosa cesa la extracción de mineral en los pozos de Laviana y Aller para cumplir la normativa europea | El Nalón se queda sin actividad extractiva y el Caudal solo conserva el San Nicolás. La plantilla reclama a la hullera que acelere la diversificación

PALOMA LAMADRID ALLER / LAVIANA.

Los pozos Carrio y Santiago pusieron ayer un punto final a una historia dura, aunque también alberga ciertos momentos de esplendor. Fue la última jornada en la que los mineros de ambas explotaciones extrajeron carbón de estos yacimientos, situados en Laviana y Aller y pertenecientes a Hunosa, que a partir de ahora solo mantendrá activo el pozo San Nicolás, en la localidad mierense de Ablaña. Los más de 400 mineros que trabajan en ambas explotaciones no volverán a sacar el negro mineral, aunque eso no significa que abandonarán sus puestos.

Según las previsiones de la hullera pública, se dedicarán a las tareas de mantenimiento y clausura de las explotaciones, que se prolongarán durante unos dos años. Incertidumbre y pena eran los sentimientos predominantes entre los trabajadores de los últimos relevos. «Vine a Carrio al cerrar María Luisa. Vi cerrar un pozo y ahora otro y me digo: esto se termina», lamentó Eva María Fernández, vecina de Pola de Laviana, que lleva dos años en el único pozo que quedaba en el Nalón. Tiene dos niñas y el futuro aparece desdibujado: «No les queda nada a los más jóvenes, así que habrá que emigrar; ya lo hacen ahora», aseguró resignada.

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Eduardo de Deus acumula más cierres a sus espaldas. Empezó en mina La Camocha, en Gijón, donde estuvo casi nueve años. Después, pasó al pozo Sotón, en San Martín del Rey Aurelio, que también cesó la actividad. Lo mismo ocurrió en el María Luisa, situado en Ciaño. Tras dos años y medio en Carrio, «ahora queda la recta final, a ver qué nos depara el futuro». Mantiene la esperanza de que «pueda haber alguna solución», ya que las negociaciones entre Hunosa y los sindicatos continúan, aunque el cierre de Carrio y Santiago es irremediable. «Ojalá haya el mejor arreglo posible para todos», indicó este minero delegado de seguridad que el pasado 30 de noviembre recogió uno de los premios de antigüedad que otorga Hunosa cada año a los trabajadores con una trayectoria de entre 18 y 25 años en la empresa.

David Santos, vecino de La Felguera, lleva ocho años en Carrio, adonde llegó procedente de Duro Felguera. Tenía preferencia absoluta para entrar a trabajar en Hunosa, como así lo establece la hullera, ya que su padre falleció años atrás en un pozo de El Entrego. «Si por mí fuera, no me iba de Carrio. Ya que empecé aquí, me gustaría terminar viendo cerrar el pozo», apuntó ante la posibilidad de que le trasladen a al San Nicolás o a otras instalaciones de la compañía. Por el momento, está tranquilo porque se mantiene la extracción en el yacimiento mierense para abastecer de mineral a la central térmica de La Pereda, también propiedad de Hunosa. «Luego, ver veremos en el tiempo que nos quede», añadió.

En las mismas trágicas circunstancias accedió David Vázquez a su puesto de vigilante del servicio de mantenimiento eléctrico en el pozo Santiago. Su padre perdió la vida en el pozo La Rebaldana, en Turón, donde reside. Empezó a trabajar en el yacimiento, en 2002, con 22 años. De ahí le viene su apodo, 'el Nenu'. «Estamos desanimados porque no vemos ningún movimiento. Hablan de transición justa, pero es todo humo», señaló tras su último turno. Siente una profunda tristeza porque «el concejo de Aller queda como un solar», sin alternativas. Ante esta panorama, reclamó a Hunosa y a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) que se pongan manos a la obra. Aunque desconfía de su voluntad para generar un nuevo tejido industrial: «Si en 25 años no fueron capaces de crear nuevas líneas de trabajo, no sé cómo lo van a hacer en dos».

Incertidumbre

Por el momento, reina la incertidumbre entre los trabajadores, hasta tal punto de que 'el Nenu' ni siquiera sabe a qué se dedicará al regresar del descanso. «Cuando vaya el miércoles no sé realmente lo que voy a hacer», apuntó. Las mismas dudas alberga Agustín González, especialista en Santiago (el puesto que antes se denominaba picador).

A cinco días de cumplir 38 años y después de doce en el pozo, este vecino de Pola de Lena se sintió «sinceramente triste» en la pasada jornada. «Nuestro trabajo es sacar carbón y vamos a parar; nos dicen que seguiremos dos años, como mínimo, clausurando el pozo, pero ese no es nuestro trabajo», señaló. Confesó que mantenía la esperanza de que la actividad extractiva continuara en los tres pozos de Hunosa para alimentar a La Pereda. «Pero la Unión Europea nos quiere cerrar», añadió. Hoy por hoy, desconoce si habrá un traslado de personal a otras áreas de la hullera. Algo complicado «porque requiere cambiar las formas de producción».

Con el fin de la extracción de carbón en Carrio y Santiago, Hunosa da un paso más para convertirse en un grupo de energías limpias y cumplir así con la normativa europea. Por delante le queda un arduo trabajo para potenciar la diversificación de actividades en un tiempo récord.