Vasco-Leonesa cierra en plena negociación por el futuro del carbón

Pozo Emilio del Valle, explotado por Hullera Vasco-Leonesa, en Pola de Gordón. / EFE
Pozo Emilio del Valle, explotado por Hullera Vasco-Leonesa, en Pola de Gordón. / EFE

La falta de contratos y el fin de las ayudas lleva a la administración concursal a presentar un ERE extintivo para los 65 trabajadores, veinte de ellos asturianos

P. LAMADRID / A. CUBILLAS GIJÓN / LEÓN.

Hullera Vasco-Leonesa pone fin a 125 años de historia mientras el Gobierno y los sindicatos negocian, con posiciones claramente enfrentadas, el futuro de la minería en España. La administración concursal presentó ayer al comité de empresa un ERE de extinción para la totalidad de la plantilla con fecha de 31 de diciembre del 2018. Una decisión que no ha caído por sorpresa entre la parte social tras los últimos movimientos efectuados desde el Ministerio para la Transición Energética y su negativa a negociar con la Unión Europea la devolución de las ayudas para la continuidad de las explotaciones después de que acabe el año.

Durante la reunión, que se prolongó durante casi dos horas, los administradores concursales entregaron a la parte social la documentación del ERE que afectaría a 65 de los 68 trabajadores que conforman la plantilla, una veintena de los cuales son asturianos, «mayoritariamente de la zonas de Aller y Lena», tal y como explicó el responsable del área de minería de la Federación de Industria de CC OO en Asturias, Jaime Martínez Caliero. Los tres trabajadores restantes se salvarían del despido colectivo por causas medioambientales y organizativas. En la actualidad, los empleados de Hullera Vasco-Leonesa centraban su labor en el lavadero, así como en las tareas de recuperación del yacimiento. Los 65 mineros afectados por el ERE se acogerían inicialmente a la baja indemnizada, aunque se abre la posibilidad de que una gran parte de ellos se beneficien de las ayudas por prejubilación si los sindicatos firman el borrador presentado la semana pasada por el ministerio que encabeza Teresa Ribera.

Una posibilidad que no parece cercana, puesto que los sindicatos rechazan las ayudas sociales ofrecidas por el Gobierno central. «Queremos que se mantenga el carbón, bien como energía de respaldo o como reserva estratégica, y más en este momento; es una vergüenza que el carbón de importación esté a cien dólares y se quiera acabar con los combustibles fósiles autóctonos, que están mucho más baratos», apuntó Martínez Caliero.

Más liquidaciones

Respecto al cierre de Vasco-Leonesa, consideró que es «una consecuencia de la propuesta que hizo el Ejecutivo socialista en la reunión de la semana pasada», por lo que es responsabilidad del Gobierno de Pedro Sánchez y las repercusiones «probablemente vayan en cascada en Asturias». Según el documento facilitado por Vasco-Leonesa, la medida extintiva busca ajustar la actual plantilla a la situación concursal -en fase de liquidación de la sociedad- a la finalización de las labores de cierre de la unidad productiva a 31 de diciembre. Asimismo, alega la falta de contratos de suministros y el fin de las ayudas sociales contempladas en el Plan Social del Carbón como causas directas a la presentación del ERE de extinción que supondría el fin de una de las empresas de referencia de la minería privada de España.

A pesar de que supo capear los primeros años de crisis, el consejo de administración de Hullera Vasco-Leonesa presentó, en septiembre de 2014, ante el juzgado de Primera Instancia de León una solicitud de ERE suspensivo para 347 trabajadores. Solo un mes antes se cerraba la subcontrata Minerplan, surgida tras la desaparición de 2M Meseck. Era el principio del fin de su lenta agonía. La suspensión colectiva de empleo se fundaba en causas objetivas económicas y de producción, en cierta manera, por el bloque de las térmicas y la falta de apoyo al carbón nacional por el entonces ministro de Industria, José Manuel Soria.

Meses después, en mayo del 2015, la minera leonesa era declarada en concurso voluntario de acreedores. Fecha en la que sumaba una deuda total de 53,2 millones de euros y un déficit patrimonial de 2,14 millones. Aunque la fecha clave hay que situarla en febrero de 2016, cuando el consejo de administración de la hullera solicita la liquidación de la compañía al juzgado de lo Mercantil de León tras varios intentos para diseñar un plan de viabilidad y que garantizase el pago de la deuda.

A pesar de que fueron varios los compradores que se postularon para adquirir la unidad de producción interior de la hullera, la exigencia establecida por los administradores concursales de presentar un aval de 72 millones de euros -se preveía como un freno para una posible inversión- finalmente hizo inviable la venta. De esta forma, en junio de 2016 y tras más de un año sumida en una absoluta parálisis y sin mover ni una sola tonelada de carbón, se ponía oficialmente punto final a la minería interior de una de las empresas señeras del país, que no podía hacer frente a la crisis que arrastraba y que se ha traducido en la merma continuada de la plantilla que, por aquel entonces, rozaba los 300 trabajadores.

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