La doctora que tomó el bastón de mando

La doctora que tomó el bastón de mando

Carmen Moriyón deja la alcaldía de Gijón para optar a presidir el Principado

DANI BUSTO

Alejada de los protocolos, a Carmen Moriyón le gusta tomar un café y escuchar a sus paisanas y paisanos. Raro, o más bien difícil, será que ella les cuente algo propio. Es muy reservada en el plano personal -como una puerta blindada-, pero es la primera que se ofrece para echar una mano. Y en el mundo de la política, tan polarizado en ocasiones, no pide el carné de militante para decidir si aporta su ayuda. Pide buscar soluciones. Apela al consenso.

Trabajadora incansable, aseguran los que mejor la conocen que mantiene inalterable el talante con el que se sumergió en la política hace ya ocho años. Los mismos que lleva como alcaldesa de Gijón. Una conversación con Francisco Álvarez-Cascos fue el empujón definitivo que disipó las dudas y los nervios de esta candidata tan debutante como su propio partido, Foro, en 2011.

Biografía

Fecha y lugar de nacimiento
25 de octubre de 1966, en Gijón.
Profesión
Estudió Medicina. Trabajó como especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo en el Hospital de Cabueñes (1992-1996). También en Cabueñes fue responsable de su Unidad de Cáncer de Mama hasta junio de 2011.
Trayectoria política
. Se adentró en el mundo de la política de la mano de Foro, en 2011. Ese mismo año fue elegida alcaldesa de Gijón, un cargo para el que fue reelegida en 2015.

Desde entonces han sido dos mandatos consecutivos. No más. El límite que la propia Moriyón se marcó, en una lejana entrevista, semanas antes de que se celebrasen las elecciones municipales: «Mi papel en la política local tiene un tiempo. Ocho años son suficientes. No vamos a hacer lo contrario de lo que criticamos». Un mes después tomó el bastón de la alcaldía. Ahora da un paso más allá. Aspira a presidir el Principado.

Inimaginable reto para aquella joven alumna del Santo Ángel, que hizo el COU en el Colegio de la Inmaculada y que comenzó a estudiar Medicina en la Universidad de Oviedo a mediados de los años ochenta. Tuvo que esforzarse. Demostró voluntad. Y se licenció en 1990.

La hija de Maximino y Margarita eligió el Hospital de Cabueñes para las prácticas y se decantó por la especialización en cirugía. Le habría gustado la de colon, pero no había sitio. Así que tomó el camino de la cirugía mamaria, especialidad en la que desarrolló todo su potencial. Muchas horas de quirófano. Llegó a ser responsable de la Unidad de Cáncer de Mama y compaginó esas labores con el trabajo en el Sanatorio Begoña.

Se convirtió en una persona reconocida y respetada. En su profesión, a base de bisturí, y en la política, mediante el diálogo.

Consciente de que los políticos no pueden saber de todo, se aferra al trabajo en equipo. Ahí se siente cómoda. -«no sabría trabajar de otra manera que no sea escuchando a los demás», ha matizado ella en alguna ocasión-. Dispuesta a aprender de la gente. En las reuniones con sus colegas de partido y en la calle.

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La vida le dio algún revés que puso a prueba su capacidad para sobreponerse. Su marido, el también cirujano José Ramón Rodríguez-Galindo, falleció en abril de 2009.

Cuando surgió Foro Asturias se afilió. Dentro de ella había cierta rebeldía y creía que otros caminos eran posibles en la región. Alternativas a lo ya conocido, debió pensar.

Su partido valoró la gestión realizada en el consistorio gijonés y el pasado 29 de septiembre fue elegida presidenta de Foro Asturias. De nuevo sintió un hormigueo en el estómago. Más responsabilidad, pero la misma confianza en hacer equipo, en apoyarse en sus compañeros.

Refugiada en sus caminatas por el monte, escoltada por 'Ulises', su mastín, y aficionada a la jardinería, Carmen Moriyón es mujer de decisiones rápidas. Sus amistades afirman que no tiene doblez: sencilla, transparente, amable.