«A progresista no me gana ninguno de los que dicen estar a mi izquierda»

Juan Vázquez, con una de las letras de la palabra 'Asturias' con las que los candidatos posaron para EL COMERCIO. / DANIEL MORA
Juan Vázquez, con una de las letras de la palabra 'Asturias' con las que los candidatos posaron para EL COMERCIO. / DANIEL MORA

«Me gustaría que el PSOE asturiano fuera menos complaciente con el Gobierno central y supiese defender con más firmeza los intereses de la región»

ANA MORIYÓN GIJÓN.

Juan Vázquez (Aller, 1952) irrumpe por primera vez en política como independiente, pero de la mano de Ciudadanos. Sin embargo, le gusta situarse en el espectro del centro izquierda y no le importa que le vinculen con el PSOE, aunque se muestra crítico con el camino que ha tomado el partido con Pedro Sánchez y más aún con la «complacencia» que, en su opinión, está demostrando Adrián Barbón ante políticas que perjudican al Principado. El exrector de la Universidad de Oviedo aspira a sumar al menos ocho diputados y convertir al partido naranja en una fuerza decisiva en el Parlamento asturiano para «cambiar el rumbo» de esta región.

-Las encuestas le dan entre cuatro y cinco diputados, ¿cubre sus expectativas?

-Los sondeos nos dan resultados distintos según la metodología que se utilice, así que yo me guío por la encuesta real: las elecciones generales. Sé que son distintas a las autonómicas, pero con la extrapolación de aquel resultado tendríamos, por lo menos, ocho diputados. Y nosotros consideramos eso un suelo, no un techo.

-¿Ir como independiente tiene pros o contras?

-La independencia siempre es un valor, un valor positivo. Hay una tendencia errónea de considerar a los afiliados como propietarios de los partidos, cuando los partidos son un bien social. El ser independiente permite aportar cosas a un partido, unirse a un proyecto común, pero manteniendo un criterio propio de actuación y pensamiento al que nunca voy a renunciar.

-Le he escuchado decir que está abierto a pactar con todos los partidos, salvo los extremos. ¿Se refiere a Podemos y a Vox?

-Asturias va a necesitar pactos, esto es indudable, y yo creo que pactar no solo es necesario sino valiente. Por eso hablaré con todos los partidos, pero no haré políticas con cualquiera, excluyo a extremos y a políticas extremas. No tengo miedo a los pactos, tengo miedo a los frentes y algunos partidos se empeñan en generar, aunque sea artificialmente, frentes que no existen. Me preocupa encontrar aliados que permitan cambiar el rumbo de Asturias y sacar a esta región de la parálisis, y no mantener bloques ideológicos que pertenecen a otra época de la historia.

-¿Entre el PSOE de Adrián Barbón y el PP de Teresa Mallada, con cuál se siente más cómodo?

-No es un juego de elección. Lo fundamental es encontrar un programa de gobierno estable y de cambio. Como espero que tengan que pactar ellos conmigo y no yo con ellos, a ambos les pediré su programa de cambio para Asturias y veré con cuál hay más sintonía.

-Rivera ha impuesto una línea roja al PSOE a nivel nacional. ¿Supondrá eso un freno para usted a la hora de llegar acuerdos con Barbón?

-Esa línea roja tiene validez solo en el ámbito nacional, no en el autonómico. Y cuando yo me incorporé a este proyecto, Ciudadanos sabía perfectamente quién era yo, cómo soy, de dónde provengo y qué pienso. Y nadie me ha corregido hasta ahora.

-Precisamente por eso mucha gente da por hecho que usted va a pactar con el PSOE.

-Sé que existe la idea de que he sido persona del entorno del PSOE, lo entiendo perfectamente y además no me molesta nada. Pero tampoco me condiciona. De hecho, quiero aclarar que yo nunca he tenido militancia en ningún partido y he mantenido siempre colaboraciones institucionales, nunca partidistas. Sí he colaborado como presidente del Consejo Asesor con Javier Fernández, pero lo he hecho porque he colaborado con un Gobierno, una institución, no con un partido. Esta va a ser mi primera incursión partidista.

-¿Cree que es un error que Ciudadanos no apoye a Sánchez?

-Ciudadanos ha puesto una barrera, pero también he escuchado al PSOE decir 'con Rivera, no'. Como reflexión general creo que poner vallas reduce el campo de juego.

-Osea, ¿que le parece un error?

-Yo digo lo que digo.

-¿Cómo cree que ha dejado Javier Fernández a Asturias?

-Seguramente mejor que la encontró y peor de lo que sería deseable. Estoy convencido de que ha hecho todo lo que ha podido, como todo el mundo. Pero también sé que la política es una tenaz resistencia entre lo que tu quieres y la realidad.

-Usted dijo que el PSOE de Pedro Sánchez ha abandonado la socialdemocracia. ¿Piensa lo mismo después de la remontada electoral?

-Los votos no tienen que ver con los planteamientos. Respeto absolutamente la victoria, pero deseo que el PSOE retome un camino que nunca debió dejar porque hay muchas personas que están esperando a que se les devuelva su partido. Igual que me gustaría que el PSOE asturiano fuera menos complaciente con el Gobierno español y que supiese defender con más firmeza los intereses de la región. De momento evidencia muestras de complacencia y servilismo absoluto respecto a políticas que se dictan en Madrid y que perjudican a Asturias.

-¿Se refiere a la transición energética?

-Es un claro ejemplo. El Gobierno y la ministraRibera están haciendo políticas notoriamente perjudiciales para Asturias con la complacencia del PSOE asturiano, incluso con el propio desacuerdo de muchas personas que se sentirían próximas o vinculadas a este partido.

-¿Qué le parece esta última medida de fichar en los puestos de trabajo para controlar las horas extra?

-Creo que, como en todo, las decisiones hay que tomarlas de acuerdo con los afectados, hay que negociarlas y hay que gradualizarlas. La política es mucho equilibrio y muchas veces el error está en entrar como un elefante en una cacharrería. Máxime cuando se toman medidas que pagan otros. Es como el diésel. Yo puedo hacer todas las transiciones ecológicas que quiera cargándoles el coste a los usuarios. Así gobierna cualquiera, pero gobernar es un poco más complejo. Ese es el problema de los populismos en los que han caído muchos partidos, que creen que con recetas simples se solucionan problemas complejos.

-Usted plantea una batería de medidas para rebajar la presión fiscal. ¿Es la solución a los problemas de Asturias?

-La combinación que existe ahora en Asturias de bajo dinamismo económico y alta fiscalidad es un sinsentido y lo que hay que hacer es revertir esa combinación. Hay que conseguir un alto dinamismo y una fiscalidad más aliviada, porque es la única vía por la que se podría generar empleo e, incluso, aumentar la recaudación.

-El PSOE no está por la labor de bajar los impuestos, será difícil llegar aquí a un acuerdo...

-Hay muchas cosas en las que chocamos, muchísimas. Pero lo que yo digo es, al menos, tan progresista, si no más, que lo que dicen ellos. Generar riqueza para repartirla es mucho más progresista que decir que se va a repartir la riqueza que no existe. A progresista no me gana ninguno de los partidos que supuestamente están a mi izquierda.

-¿Conviene ahora avanzar en la oficialidad?

-Rotundamente, no. Desde el respeto a la cultura asturiana, consideramos que ya existe un marco actual, la ley de uso y promoción, en el que la lengua puede desenvolverse razonablemente bien. Pero no creemos que la oficialidad sea la solución. Es más, en Ciudadanos estamos decididos a quitar las barreras lingüísticas que ya hay en otras regiones para que haya movilidad plena de todos los profesionales en España. Estamos más por quitar barreras que por ponerlas.

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