Llamazares lamenta «haber tenido razón» en sus críticas a a la coalición Unidos Podemos

El diputado regional Gaspar Llamazares, siguiendo los resultados del domingo, en un bar de Oviedo. /
El diputado regional Gaspar Llamazares, siguiendo los resultados del domingo, en un bar de Oviedo.

Ripa reconoce el «desacompasamiento en los tiempos» del proceso de confluencia, pero cree que la campaña ha servido para mejorar la comunicación con IU

AIDA COLLADO GIJÓN.

La suma de los votos obtenidos por Podemos e Izquierda Unida en los pasados comicios de diciembre habría bastado para adelantar cómodamente a los socialistas en Asturias. Eso hacía de la coalición entre ambas fuerzas políticas un caramelo que resultó envenenado al comprobar, el domingo, que más de 45.500 votos de los que antes habían recibido por separado se habían perdido esta vez por unos caminos más alejados de la aritmética de lo previsto. Así que, ayer, cuando ya habían pasado unas cuantas horas del escrutinio que, para muchos, acabó en sorpresa, tocaba analizar las causas. Todos esperaban el 'ya os lo advertí' de Gaspar Llamazares, uno de los representantes de IU más críticos con la coalición, aunque finalmente hizo discreta campaña. El excoordinador general del partido y diputado regional se contuvo y solo lamentó «haber tenido razón» a la hora de cuestionar el acuerdo.

Sí dijo que los resultados obligan a un análisis «de fondo» en ambas formaciones. Defendió que la confluencia en la izquierda es, más que deseable, necesaria, pero insistió en que «el cómo y el cuándo siempre son fundamentales». Y parece que, con las heridas de la campaña anterior aún abiertas y con otros comicios encima, sin apenas margen para la reconciliación, no era el mejor momento. En ese escenario, reprochó, la coalición se abordó de una manera «precipitada e instrumental». Y, para Llamazares, el resultado «insatisfactorio» responde a unas razones claras: «Ante una repetición de elecciones y ante una elección previa, con confrontación entre ambas fuerzas, eso no no se podía solucionar en una campaña. En una campaña no se hace confluencia, se hace campaña».

El parlamentario asturiano explicó que el pacto electoral fue una decisión «tomada desde arriba y precipitada, que no ha conseguido sensibilizar ni movilizar al conjunto de los electores». Que no ha vencido a factores clave como «el miedo», que en su opinión «ha podido a la ilusión y a la regeneración política».

En lo que nadie parece estar en desacuerdo, tal y como asume la dirección de Podemos en la región, es que «la confluencia debería haber sido un proceso bastante más arraigado en Asturias, que partiese de la base». Su secretario general, Daniel Ripa, reconoce que «no tiene sentido un proceso para cambiar España sin un proceso para cambiar Asturias» y atribuye a un «desacompasamiento de los ritmos», con velocidades distintas en la propuesta a nivel nacional y regional, los resultados. También sabe que faltó tiempo para que la coalición se afianzase, pero extrae, al menos, un elemento positivo: «La campaña ha servido para mejorar la comunicación con Izquierda Unida».

Por eso renueva el compromiso con la creación «de un proceso de confluencia con la ciudadanía», donde se sumen más agentes sociales. Es una obligación, porque «poner en marcha una alternativa en Asturias sigue siendo necesario y los resultados electorales no cierran ese camino para nada».

Unidos Podemos recibió 140.058 votos en Asturias y aunque «no sumó todo lo que debería sumar conjuntamente», lo ocurrido en el Principado sigue, según cree Ripa, la «inercia general» de todo el Estado. Aquí se notó más, aclaró, «por el mayor peso de Izquierda Unida, pero proporcionalmente pasó algo parecido en todas partes».

La coalición mantiene, no obstante, el número de escaños y se consolida como primera fuerza política en Mieres y Langreo y como la segunda en Gijón, Oviedo y Avilés. Ripa no pierde de vista que en cada cita electoral «hemos sacado mejores resultados que en la anterior», pero no esconde la sensación «agridulce», por todos los problemas que España no verá resolverse, «como la corrupción del PP», o por el hecho de que «Areces siga siendo senador cuando, no sé si tendrá responsabilidad judicial, pero sí la tiene política» en el 'caso Renedo' y en los sobrecostes de El Musel.

Dicho todo lo anterior, cabe destacar que ni Ripa ni Llamazares ven en los resultados del 26-J una victoria absoluta de los populares. En parte, señaló Llamazares, porque mantienen «la misma incapacidad para llegar a acuerdos». Y es labor de Unidos Podemos, añadió Ripa, «hacer todo lo posible para evitar que Mariano Rajoy sea presidente».

En este sentido, el diputado de Podemos en la Junta, Emilio León, también cargó contra la «estrategia del miedo» del PP durante la campaña y lamentó que «el PSOE podría ahora encabezar un proyecto de cambio y renunció a ello».

 

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