Prendes cree que el «miedo» cosechó el «voto de la resignación»

Ignacio Prendes, en el atril, la noche electoral. /
Ignacio Prendes, en el atril, la noche electoral.

Ciudadanos culpa al PP de «polarizar» la campaña y le advierte de la necesidad de pactos

A. COLLADO GIJÓN.

«En términos generales, ganó el miedo y la incertidumbre». El diputado por Asturias que Ciudadanos ha logrado mantener en el Congreso, Ignacio Prendes, tiene una idea muy clara de lo acontecido el domingo. «Mucha gente apostó por el voto de la resignación, por lo malo conocido y no por lo bueno por conocer». Y Ciudadanos se enfrentó a «la tormenta perfecta». El huracán formado por las llamadas al voto útil, «con el PP intentando polarizar la campaña constantemente» y la incertidumbre y «vértigo» del 'Brexit' flotando en el aire los dos últimos días de campaña. En Asturias mantuvo al parlamentario obtenido en los comicios de diciembre, pero perdió más de 10.000 votos en seis meses.

A pesar de eso, evaluó Prendes tras la noche de autos, «Ciudadanos se consolida en el espacio político español, como una fuerza de centro. Hay 3.100.000 españoles con los que hay que contar para las políticas y las reformas del futuro y, todo eso, lo hemos conseguido luchando contra los elementos». Quizá su principal quimera sea una ley electoral «absolutamente injusta».

En Castilla y León, con 204.000 votos (tras perder 25.000 con respecto a diciembre), Ciudadanos solo conserva un diputado de los tres que tenía. Allí mismo, con el triple de sufragios, el PP cuenta con 18. Un «efecto injusto», que Prendes también traslada a los resultados generales. «Con 400.000 votos menos, nosotros hemos perdido 8 diputados. El PP, con 600.000 votos más gana 14. Es muy injusto», evidencia.

Aunque las reglas del juego beneficien a los grandes, lo cierto es que el Partido Popular continúa lejos de la mayoría absoluta y tendrá que alcanzar acuerdos. «Hay quien dice que no han sido castigados por la corrupción, pero no es así. Ya recibieron un castigo importante en diciembre, con respecto a 2011», recordó. Muestra de que los españoles quieren que haya que sentarse a la mesa a hablar, «no para repartirse un trozo de tarta sino para asumir diálogos y reformas».

La pregunta del millón, si Mariano Rajoy podría liderar el gobierno que acometa esos cambios, continúa siendo una incógnita. «Ya lo veremos. Nosotros lo que hemos dicho siempre es que vamos a sentarnos a hablar de políticas, de reformas y regeneración». En este sentido, amplió, «no es un problema de una persona ni de un nombre, no se trata de investir a un presidente del gobierno, sino de tener un gobierno fuerte y sólido para tomar decisiones». Así las cosas, concluyó, «poner los nombres por delante no nos hace falta, pero para hablar de cambios nosotros siempre estamos dispuestos».

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