El PSOE asturiano ve la iniciativa en Rajoy y rechaza otras elecciones

Javier Fernández y Adriana Lastra, en la noche electoral. /
Javier Fernández y Adriana Lastra, en la noche electoral.

Los socialistas entienden que los electores les han mandado a la oposición como vía para relanzar el partido y ser una opción sólida en cuatro años

A. SUÁREZ OVIEDO.

El resultado del 26-J ha dejado en el paladar del PSOE una mezcla de sabores. Predomina el gusto a victoria porque el temor a un adelantamiento de Unidos Podemos era tal que mantener la hegemonía de la izquierda, y además con solvencia, no podría interpretarse de otra manera, según una mayoría de socialistas. Pero también hay un fondo de amargor porque, a la luz de los datos, la distancia a la que se sitúa el PP es abismal, más de 50 escaños, y la Moncloa se ve muy, muy lejos desde la sede federal de la calle Ferraz. El momento actual, el de las alianzas postelectorales, tampoco es sencillo. En el PSOE asturiano se lee el dictamen de las urnas como un emplazamiento de la ciudadanía a que el partido afronte cuatro años de oposición para intentar entonces el asalto al Gobierno. Se considera que es a Mariano Rajoy a quien corresponde mover ficha en busca de los apoyos necesarios. Y se remarca que en modo alguno debe contemplarse la hipótesis de una tercera convocatoria electoral.

Nadie quiere mentar esa posibilidad de unas terceras elecciones porque el desgaste social que producirían con una ciudadanía hastiada de crisis, recortes y ahora políticos incapaces de llegar a acuerdos sería infinito y porque, además, tampoco habría seguridad alguna de que por esa vía se llegara a un desbloqueo de la situación. De ahí que los socialistas tracen en ese punto una línea roja y afirmen que tal escenario no puede producirse. La iniciativa, entienden, corresponde al ganador del pasado domingo, sin entrar a valorar a estas alturas que sobre el PSOE pueda o no en último término llegar a recaer toda la presión de la votación sobre la elección del presidente. Después de semanas de agitación interna y lucha contra el 'sorpasso', el partido busca una descompresión. Quien tiene que mover ficha, se argumenta, es el PP.

Un PP fortalecido, en opinión del senador electo Vicente Álvarez Areces, por responsabilidad única y exclusiva de Podemos y de su líder, Pablo Iglesias, cuyo «egoísmo partidario», lamentó, ha propiciado que Rajoy haya cosechado ahora un mejor resultado que el 20-D. «Podemos le dio una oportunidad al no querer apoyar la pasada legislatura un gobierno de cambio», dijo.

Areces consideró que la derecha mejoró su cosecha de votos en buena medida por su estrategia de polarización y su apelación al 'voto del miedo', un intento de fragmentación de la sociedad que, a su juicio, también buscó Podemos aunque en su caso con un resultado equivocado. El PSOE, razonó, ha navegado razonablemente bien en la tormenta y, pese a perder cinco diputados, se mantiene como «fuerza hegemónica» de la izquierda.

Ayer también se pronunció Adriana Lastra, diputada electa por Asturias, que refrendó el mensaje de la dirección federal en el sentido de dejar claro que el PSOE, «ni por acción ni por omisión», favorecerá que el Partido Popular llegue a la Moncloa.

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