La motera que estudió en Estados Unidos

Infancia. Pérez Soberón, a la derecha, durante su etapa como escolar./
Infancia. Pérez Soberón, a la derecha, durante su etapa como escolar.

Carmen Soberón trabajó en empresas como Novatex, Gam y Dupont

J. F. GALÁN

Diplomada en Empresariales y con amplia experiencia laboral, Carmen Pérez Soberón llegó a la política hace cinco años casi por casualidad. Habla inglés con soltura, admite que la paciencia no figura entre sus virtudes y se considera una mujer activa y extrovertida, poco noctámbula y amante de la naturaleza y el aire libre. Es «más 'de prao' que de asfalto», con una única excepción, disfrutar de la carretera en moto, «de momento, solo de paquete».

Carmen Pérez Soberón es la candidata de Ciudadanos a la alcaldía de Avilés y su única representante en la actual Corporación, pese a que en las pasadas elecciones las urnas otorgaron dos concejales a la formación naranja. Al poco de iniciarse la legislatura el número uno, Juan Cuesta, fue expulsado del partido tras un amargo enfrentamiento interno con la ahora candidata. Se fue sin abandonar el acta. Ella prefiere pasar página, centrarse en el presente y en el futuro. Rehuye las polémicas, y sus intervenciones en los plenos acostumbran a ser breves y concisas.

Vive en Coto Carcedo y fue allí donde tuvo su primer contacto con la política como presidenta de la asociación de vecinos que ella misma fundó. «Me tocaba llamar a los políticos» y acabó entablando contacto con UPyD. «Me considero progresista en muchos aspectos y liberal en materia económica. Por eso siempre me he movido en el centro, que es desde donde mejor se ven las cosas».

«Somos un partido abierto con un plus de modernidad que no vemos en otros»

Soberón fue elegida candidata de UPyD a la alcaldía de Avilés de cara a las elecciones municipales de 2015. Poco después el partido de Rosa Díaz sufría su implosión, un estallido interno que acabó con la mayoría de sus integrantes a las filas de Ciudadanos. Y ella no fue una excepción. El resto ya se conoce. Número dos y andadura en solitario tras la marcha del candidato. La legislatura ha sido «muy intensa. La política es una vorágine que te va absorbiendo. Desde dentro se ve distinto, pero es muy importante no perder la perspectiva de puertas para afuera».

Soberón estudió en el colegio Santo Ángel, «primero con las monjas y después con los curas», y aunque no es practicante «supongo que la educación recibida me ha dejado un poso». Tras obtener su diplomatura en la Universidad de Oviedo hizo las maletas y se marchó a Estados Unidos, a la fría Mineapolis, a estudiar un curso de comercio internacional e iniciar su andadura laboral.

Estuvo allí dos años. «Fue una experiencia muy positiva. Estar fuera te cambia la perspectiva. Es una sociedad muy compleja, diversa y dinámica. Lo que más me gusta es que el acceso al trabajo y a la vivienda es relativamente fácil. Te dan muchas opciones, y no preguntan mucho. Allí el movimiento se demuestra andando. A la vuelta adaptarme de nuevo a Avilés me costó mucho».

Comenzó a trabajar en Gijón como gerente en la Asociación Una Ciudad para Todos y posteriormente desarrolló su actividad en empresas como Novatex y Gam. Tras una pausa entró en contacto con la administración pública como agente de desarrollo local en Castrillón, y en los últimos años ha trabajado en Dupont.

«Lo dejé hace unos meses. Compatibilizar trabajo y política es muy difícil». Se ha decantado por lo segundo, por Ciudadanos, un partido «poco dogmático y nada sectario. Somos abiertos, y tenemos un plus de modernidad que no vemos en otros. Nosotros nos atrevemos a plantear reformas que este país necesitada», concluye Carmen Pérez Soberón. Vive en pareja y no tiene hijos.