Una todoterreno con conciencia de clase

Montaña. Fue su gran afición durante unos cinco años, pero no ha podido mantenerla./
Montaña. Fue su gran afición durante unos cinco años, pero no ha podido mantenerla.

Covadonga Barroso lideró la protesta en la multinacional Autotex en 2006

CRISTINADEL RÍO

Ha trabajado los últimos cuatro años como secretaria del grupo municipal de Ganemos Avilés y ahora encabeza la candidatura del partido a la alcaldía. Lo hace con el respeto y la seriedad con la que siempre ha afrontado cada paso en la vida a pesar de haber nacido en un día tan dado a bromear como el de los Santos Inocentes. Licenciada en Magisterio y técnica superior de informática de gestión, su llegada a la arena política era cuestión de tiempo desde que se erigió en una de las cabecillas de la lucha laboral en Autotex Airbag, la multinacional ubicada en Llanera en la que trabajó durante casi cinco años y que clausuró sus instalaciones en 2007. Con una aplastante mayoría femenina en la plantilla, ella fue una de las líderes de una protesta con encierros, manifestaciones y concentraciones protagonizadas por primera vez por mujeres y que solo sirvió para que perdiera su fe en unos sindicatos que ignoraron el conflicto.

Hasta llegar ahí, Covadonga había ido encadenando trabajos variopintos, ninguno de los cuales le brindó una oportunidad superior a los cinco años. Compaginó sus estudios en la Universidad de Oviedo con trabajos de azafata y relaciones públicas y, tras licenciarse en Magisterio, ha impartido clases particulares hasta hace poco tiempo. Trabajó de obrera en Saint Gobain, en Carrefour, como vigilante de seguridad para Seguritas y de celadora el Hospital Álvarez Buylla, de Mieres. Sin plaza fija, permanece en bolsa y acaba de presentarse a las últimas oposiciones.

Firme defensora y militante de la democracia participativa, a Covadonga nunca le gustó dejar nada de lado, ni siquiera el funcionamiento de las asociaciones de madres y madres. ¿Desde dónde mejor que desde dentro se puede saber cómo funcionan las cosas y cómo se pueden cambiar? Es una máxima que si bien no proclama a los cuatro vientos sí sigue a pies juntillas. A parte de la Red de Apoyo al Colectivo Africano, siempre se ha mostrado muy activa dentro del movimiento de defensa de los animales. No es su única militancia activa, también el feminismo, sufrido el machismo en carne propia cuando empezó a trabajar en sectores no acostumbrados (y, por lo tanto, no adaptados) a emplear a mujeres.

Militó en IU hasta que el rumbo adoptado en relación con el conflicto vasco la desilusionó y la llevó a buscar otras opciones. Con la irrupción del 15M, sus simpatías se dirigieron a Podemos. Le gustaba el aire fresco que proponía, la forma de trabajar asamblearia y abierta, en círculos. Estuvo inscrita hasta el último momento, antes de decantarse por Ganemos por la mecánica interna.

Siempre en continua formación y con un interés intacto por el mundo que le rodea, Llanes es su lugar de reconciliación con el mundo y el Grupo de Baile de Pendueles, con el que toca la pandereta, su cordón umbilical con las tradiciones de la tierra. De allí es su madre y allí acude siempre que puede. Sus padres, ambos asturianos, se conocieron en Madrid, se casaron en Llanes y se instalaron en El Otero, en una zona que se tragó el cinturón medioambiental de Valliniello y en la que Covadonga aprendió abruptamente qué era el medio ambiente y el ecologismo, en una casa con hórreo y terreno para vacas, pero con plásticos por cristales, dado que se rompían de forma constante por los vapores de la cercana industria.

Poco después se mudaron a Versalles, donde Covadonga ha vivido el resto de su vida. Madre de dos hijos de 19 y 26, acaba de abandonar recientemente en nido familiar (sí, ella) y a su querida gata Blanca, que sabe que queda en buenas manos. Las mismas que ella brinda para trabajar por sus vecinos.