Un apasionado de la tecnología y los cómics

Infancia. En el patio del colegio Miguel de Cervantes, donde estudió y su padre ejerció como director./
Infancia. En el patio del colegio Miguel de Cervantes, donde estudió y su padre ejerció como director.

Una compañera de trabajo le animó a sumarse a Ciudadanos en Gijón

IVÁN VILLAR

El susto de su vida se lo llevó cuando, durante una protesta de los trabajadores del naval, un volador impactó contra un enorme ventanal de la oficina de empleo temporal que dirigía en la plaza del Marqués, haciéndolo caer a plomo sobre la zona donde habitualmente la gente rellenaba los test de aptitud y que, por suerte, en ese momento estaba vacía. Aunque lo atribuye a un accidente, lo cierto es que para entonces ya había visto en dos ocasiones cómo le prendían fuego al local, que otra vez destrozó por dentro un grupo de estudiantes. Nada nuevo para quien se crió entre fábricas en La Calzada y, desde niño, había visto todo tipo de movilizaciones sindicales, incluyendo las barricadas que a veces le impedían acercarse a visitar a sus abuelos en la tienda de ultramarinos que regentaban en Cuatro Caminos.

En diez días se cumplirán 52 años desde que José Carlos Fernández Sarasola vino al mundo en el Sanatorio Miñor de Oviedo -la actual sede de la Fundación Gustavo Bueno-, en una época en la que su padre, maestro al igual que su madre, daba clases en el colegio de Grullos, en Candamo. A los seis años su familia se mudó a Gijón, a la calle Central, donde su padre fue el primer director del Colegio Público Miguel de Cervantes. Él cursó casi toda la EGB en ese mismo centro, aunque el último año lo hizo en el Evaristo Valle, acompañando a sus padres en un nuevo traslado, después de que dejaran La Calzada para irse a vivir a la avenida de Portugal.

Infancia
Nació en Oviedo, cuando su padre era maestro en Candamo. Con seis años la familia ya regresó a Gijón.
Estudios
Pasó por el Miguel de Cervantes, el Evaristo Valle y el Instituto Jovellanos. Después hizo Ingeniería Industrial.
Trayectoria
Dirigió cinco años una oficina de empleo temporal y desde 1999 está en el departamento comercial de Telefónica.

El bachillerato lo estudió en el Instituto Jovellanos, y después empezó a formarse como ingeniero industrial en la actual Escuela Politécnica de Ingeniería. Por ella se pasa aún de vez en cuando para ver a sus antiguos compañeros de promoción, muchos de ellos ahora profesores, y que le muestren los últimos avances que se van logrando en su especialidad, la de Electrónica y Automática, tal es su afición por la tecnología.

Con el título bajo el brazo, su primera experiencia laboral fueron seis meses acompañando a los ingenieros de Siemens encargados de renovar las líneas de datos de la EBHI, en El Musel. De ahí pasaría durante poco más de un año a la filial de móviles de Telefónica, Moviline, como jefe de ventas para empresas, para dar después un giro a su carrera y ponerse durante un lustro al frente de la delegación que la empresa de trabajo temporal Ecco (ahora Adecco) tenía en Gijón para toda la mitad oriental de Asturias.

Traslado a Barcelona

En 1999 superó unas pruebas de ingreso en Telefónica que le depararon como destino un puesto en el departamento comercial en Barcelona, donde estuvo a cargo de cuentas empresariales y grandes clientes. En 2003 le surgió la oportunidad de regresar a Gijón, donde mantuvo responsabilidades similares hasta que hace cuatro años fue elegido concejal. Fue una compañera de trabajo quien le invitó a sumarse a Ciudadanos, partido que él ya había conocido durante su estancia en Cataluña, cuando se empezaba a trabajar en la creación de una delegación de Gijón. Su implicación en el proyecto acabó llevándole a ser propuesto para encabezar en 2015 la candidatura en la ciudad, experiencia que ahora repite.

Sarasola, quien para sus amigos, familia y compañeros simplemente es 'Jota', está divorciado, actualmente con pareja, y tiene dos hijos con custodia compartida. Dos o tres veces por semana juega al pádel en el Grupo Covadonga, donde también forma parte en una liga de padres de un equipo de baloncesto. Es un apasionado de la ciencia ficción y en sus ratos libres le gusta ver series y leer cómics, pasión esta última que comparte con su único hermano. Con los que tiene llena su actual piso en La Arena.