«En Génova me encargaron refundar ideológicamente el partido y ganar el 26-M»

El candidato popular a la Alcaldía de Gijón, Alberto López-Asenjo, en el Puerto Deportivo. / DAMIÁN ARIENZA
El candidato popular a la Alcaldía de Gijón, Alberto López-Asenjo, en el Puerto Deportivo. / DAMIÁN ARIENZA

«Estoy acostumbrado a trabajar con o sin ruido y siempre cumplo mis compromisos»

AIDA COLLADO GIJÓN.

Ese aire de profesionalidad y de experiencia en la alta administración con el que Pablo Casado ha querido insuflar al PP asturiano se personifica en Gijón en su candidato a la Alcaldía, Alberto López-Asenjo (Ávila, 1961). Nació en tierras castellanas, pero pació en la villa de Jovellanos, la ciudad a la que guarda sentimiento de pertenencia pese a que su carrera le ha llevado por muy diferentes ciudades. Y diferentes países. De ahí su visión global de la política local. En España, fue secretario general de Pesca.

-Aborda las elecciones municipales con «ilusión y coraje» tras unos resultados catastróficos en las Generales. ¿Qué lectura hace?

-La que el sentido común marca. Los resultados han sido malos, pero la dinámica de las municipales no tiene nada que ver. La ventaja que tienes al ser un candidato independiente es que te mueves en unas claves que no son las del partido, que son las del análisis. Hay que saber reconocer los mensajes que ha enviado la ciudadanía. También creo que la ciudadanía se está dando un margen de reflexión sobre el voto de cabreo, de castigo, y lo que luego supone en la gestión. El hecho de presentarte como un candidato que lo que acredita es gestión, confianza y capacidad de atraer los elementos novedosos y atractivos que están desarrollándose en otros países es confianza e ilusión.

-Entonces, ¿cuál es su previsión para estos comicios?

-El optimismo es la característica de los negociadores. Yo espero ganar las elecciones.

-Todos aseguran estar preparados para gobernar. ¿Lo está para no hacerlo, en la oposición?

-Sí. La ventaja que tengo es que acredito 33 años de gestión en la Administración. Eso me permite poder trabajar con normalidad en distintos puestos. He estado en algunos de primer nivel y en otros que no lo eran. Le puedo decir que soy muy disciplinado. A mí las dos consignas que se me dieron desde Génova es que tenía que refundar y armar ideológicamente el partido y que tenía que ganar las elecciones. Estoy dispuesto a hacer lo que se me ha encargado.

-¿Teme el sorpasso de Ciudadanos o de Vox?

-No. En democracia nunca hay sorpassos. Hay decisiones que toman los ciudadanos. Yo estoy convencido de que los proyectos que presento son los más ilusionantes. Por ejemplo, esta semana voy a Madrid a presentar a distintos grupos empresariales y de emprendimiento mis iniciativas. No tengo ningún miedo a que se puedan hacer coaliciones, porque cuando uno está convencido de su proyecto lo que quiere es que salga adelante con el mayor apoyo posible.

-El suyo quizá ha sido el partido que más fuego amigo ha recibido. La relación entre la presidenta regional y la candidata es cuanto menos tensa. ¿Influirá en lo local?

-Estoy acostumbrado a trabajar con o sin ruido. Siempre cumplo los compromisos que se me han encargado. El PP es un partido serio, solvente. Puede haber distintos puntos de vista y opiniones... Pero cuando tienes las ideas claras, las ejecutas. No he cambiado en absoluto mi hoja de ruta frente a los ruidos o situaciones externas que se han vivido.

-Tanto como externas... Quizá uno de los que más «ruido» hizo fue su predecesor, Mariano Marín. Dijo que se les había impuesto su nombre y que su candidatura estaba formada por gente afiliada anteayer.

-Como he dicho, yo soy un candidato independiente. La único que dije cuando afronté este proyecto es que tenía que tener libertad a la hora de conformar la lista. Lo que he recibido por parte de afiliados y simpatizantes es que les ha gustado mucho la candidatura, en la que destacamos la profesionalidad, el espíritu de equipo y la experiencia en los distintos ámbitos donde vamos a tener que trabajar: el deporte, la excelencia, la educación y el asentamiento de valores.

-Le ocurre lo que a la candidata socialista: se cuestiona su vínculo con la ciudad y, en su caso, si permanecerá en Gijón tras las elecciones.

-Yo me quedaré en Gijón. Tengo la enorme suerte de trabajar en el Centro Oceanográfico de Gijón, por lo que esas dudas quedan despejadas. Soy una persona de disciplina y honro mis compromisos. Que no gane la Alcaldía por mayoría no quiere decir que renuncie a los compromisos que he adquirido.

-Cuando todo el mundo tiene 'la vanguardia' en la boca, usted apela a volver al Gijón de los años setenta para adaptarlo al futuro.

-Es que es el Gijón donde todos nos sentimos identificados. Un Gijón con espíritu empresarial, dinámico, abierto, donde a nadie le piden el carné para bañarse en la playa. Está claro que vamos a tener que cambiar de modelo productivo, pero podemos desarrollar la milla del conocimiento náutico y ser la vanguardia de la innovación y el desarrollo. Hay que adaptar modelos y en eso es donde yo daré un salto a donde está la capitalidad de los centros de negocios: en Madrid, en la City de Londres, en Bruselas. Es una manera distinta de hacer campaña: convencer al tejido empresarial de que invierta en Asturias.

-¿Se aprovecha poco la mar? ¿Vive Gijón de espalda a sus fortalezas?

-Creo que Gijón tiene que mirar al mar como fuente de negocio. De aquí a veinte años tenemos que conseguir 40.000 empleos ligados a la economía azul. Hay 19 millones de turistas náuticos, pero en 2035 serán 62 millones. Las energías mareomotrices producen hoy 9 gigavatios, pero para entonces producirán 800 gigavatios. El centro de formación náutico pesquera de Gijón es el mejor. Todos los años forma a 200 personas. Al día siguiente de ser nombrado alcalde, pienso coger un avión con dos colaboradores para ir a la Organización Marítima Internacional y lograr el campus de excelencia IMO. El centro de Salvamento Marítimo de Jovellanos ya es un punto de referencia a nivel mundial. Tenemos que saber aprovechar nuestros potenciales y en eso creo que soy una persona experta.

-Hace propias las palabras de Pablo Casado sobre una «revolución fiscal». Habla de pago a la carta.

-No puede ser que líes y ralentices a alguien que quiere montar una empresa. Debe poder crearse en cinco días. Cuando un empresario quiere una licencia de obras el proceso ha de ser rápido y ágil. En lo que se refiere a impuestos, nosotros vamos a eliminar el de plusvalías. Hay otros como el IBI, con un margen de maniobra reducido, que por ley solo podríamos bajar del 0,47 al 0,43. Lo que no puede ser es que un pensionista tenga que renunciar a la paga extra para hacer frente al IBI. Si eres capaz de poner en el calendario el pago de estos tributos, él podrá programarse. Queremos facilitar las cosas. Por eso, también abogamos por la implantación de un complemento familiar. Hay tal dispersión de ayudas que vamos a crear la oficina de gestión y presupuesto para trabajar de forma coordinada todo este mecanismo.

-¿Cree que bajando los impuestos se evita la deslocalización a países con menos costes y garantías laborales?

-Estoy convencido. Lo que está claro es que el Ayuntamiento, junto a la comunidad y el Estado, tiene que hacer un polo de inversión atractivo. El coste energético de las electrointensivas es un 80% más caro en España que en cualquier país con actividad industrial. Lo tenemos que corregir inmediatamente. Otro tema a corregir es el de las infraestructuras y la conectividad, con un enfoque serio como el que se ha logrado ahora, con un pacto de todas las fuerzas políticas. No podemos mantener una comunidad con unos niveles de población pasiva y paro tan altos. Gijón tiene un 34% de población activa frente a un 66% de pasiva.

-Propone intensificar la agenda social. ¿Qué hará con la renta social?

-Cuando tienes una ciudad empobrecida, con la renta social -que pasaré a denominar complemento familiar- lo que haces es acompañar de manera temporal a las personas que están pasando un momento crítico. Estableceremos medidas incentivadoras para la creación de empleo. La mejor medida social es dar trabajo, la segunda es rebajar impuestos para que haya más posibilidades de crear empleo y la tercera es que cuando las familias caen en una coyuntura difícil la administración les acompañe. Tenemos que pedir que la asistencia social que da autonomía se haga efectiva en enero o febrero, en vez de en octubre o noviembre. Eso es gestión.

-¿No marca líneas rojas en lo referente a pactos postelectorales?

-Las líneas rojas las marca el inmovilismo. Quiero pensar que todos los candidatos que se están presentando, de manera honesta, buscan lo mejor para Gijón. Tenemos que saber afrontar las necesidades de la ciudad. En política municipal no hay tanta ideología como gestión y saber cómo abordar los compromisos.

-¿Ve en Vox su socio natural?

-Mis socios naturales son los que aboguen por el entendimiento, el respeto y conseguir lo mejor para Gijón.

-Un ejemplo de ese entendimiento es el consenso alrededor del plan de vías. El PP fue muy criticado por no dotar económicamente sus compromisos desde la Moncloa.

-En este proceso que ha durado 17 años tanto el PP como el PSOE han ido apuntando las necesidades en función de los requisitos. Lo que destacaría es la talla y visión de Estado, como la que también tuvo el fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba, con quien tuve la oportunidad de trabajar en alguna ocasión. No es el momento de decir quién tuvo cada parte de responsabilidad. Lo que se ha aprobado se tiene que ejecutar. En lo que se refiere a las cuantías que tendrá que afrontar el Ayuntamiento, ya estoy en contacto con responsables del Banco Europeo de Inversiones en Madrid y no tendría problema en ir a Luxemburgo para conseguir los recursos económicos y hacer frente a esos compromisos de 90 millones. Es importante que el acuerdo se pueda ejecutar. Confío en que todos los estudios estén acordes a las prescripciones técnicas para poder trabajar cuanto antes.

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