Ciudadanos, en el centro de las posibles alianzas

Los siete candidatos a la Alcaldía, reunidos por EL COMERCIO, posan a los pies de la plaza de El Carbayón. /  PIÑA
Los siete candidatos a la Alcaldía, reunidos por EL COMERCIO, posan a los pies de la plaza de El Carbayón. / PIÑA

El PP redobla ataques a Vox y la formación naranja tras las generales y llama a concentrar el voto de centroderecha en su candidatura Los partidos evitan concretar pactos postelectorales, con la lista de Cuesta como posible bisagra entre bloques

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

Pactos. Los días que siguieron a las elecciones municipales de 2015 fueron interesantes. El PP, con Agustín Iglesias Caunedo como candidato, ganó los comicios, mejoró sus resultados de cuatro años antes y no las tenía todas consigo. La irrupción de Somos Oviedo, con 6 concejales, y la resistencia de IU, con 3, sumaban una mayoría de izquierdas, en votos y en el Pleno, con un deprimido PSOE (5) por primera vez en 24 años. Lo de deprimido no es una licencia. Al peor resultado de la historia del partido en la ciudad, se le sumaba la sensación de que la FSA no permitiría un pacto entre los tres partidos para arrebatar la Alcaldía al PP.

Días interesantes porque las tres fuerzas llegaron a un rápido acuerdo programático, pero a Wenceslao López lo llamaron a capítulo. Un comité autonómico extraordinario, reunido en La Gruta, hoy cerrada (¡cuántas cosas cambian en cuatro años!), le ordenó frenar. «En Gijón, se ha decidido el gobierno de dos ciudades», proclamó Javier Fernández ante la negativa de Xixón sí Puede a apoyar al candidato socialista.

Días interesantes porque aún así, los cinco concejales electos por el PSOE andaban con el 'corazón partío'. Tres estaban dispuestos a apoyar a Taboada, favorecer el cambio y dimitir a continuación. Dos, se alinearon con las tesis de la FSA. Faltaban dos votos. La mañana del Pleno, Somos los buscó en Ciudadanos. Por la tarde, todo cambió. «Te vamos a apoyar», le susurró Taboada a López a la entrada del salón de Plenos y minutos más tarde salieron juntos al balcón como alcalde y hacedora del cambio.

Eran otros tiempos. Con menos líneas rojas, con menos partidos. Antes de los comicios no se hablaba de pactos, hoy no se pregunta de otra cosa y aunque los candidatos tengan mucho cuidado en evitar pillarse los dedos con las respuestas vigilan de reojo a Ciudadanos.

La voz más clara es la de Izquierda Unida. Su candidata, Concha Masa apuesta por la reedición del tripartito que ha gobernado la ciudad estos cuatro años. «Para IU es obvio, pactaríamos gobierno con las fuerzas políticas progresistas que quieran llevar a cabo políticas que tengan como horizonte el desarrollo de un proyecto de concejo de izquierdas». De naranja, ni hablar.

Es la más clara. Ante unos comicios conviene casi siempre lo contrario. No vaya a ser que se desmovilice la tropa electoral. Wenceslao López, por ejemplo, habla de «pactos de progreso, frente a la derecha que viene», pero se hizo el sordo cuando Somos Oviedo le exigió públicamente que dijese que no llegaría a acuerdos con Ciudadanos. Hace bien, puede haber votantes socialistas que se queden en casa si saben que ya hay un entendimiento atado con Somos Oviedo y otros que lo hagan ante la posibilidad de uno con la lista naranja.

Buscando aliados

Ese acuerdo entre socialistas y liberales que tanto gusta a Ana Patricia Botín, es el fantasma que agita la campaña. La posición central, de bisagra entre bloques, de Ciudadanos, sus buenos resultados en las generales (a 300 votos de adelantar al PP como segunda fuerza) y el perfil de su candidato, próximo al socialismo en el pasado, inquietan a todos. A Somos, que quería pintarle las líneas rojas a la AMSO hace ya un mes, pero también, y mucho, al PP, que, según todos los sondeos, necesitaría de su apoyo para recuperar la Alcaldía.

La novia no da nada por seguro. Dice su candidato y exdecano de los abogados, Ignacio Cuesta que «sería muy difícil pactar con ninguno de los partidos responsables de la actual situación de abandono de la ciudad», pero también que no se sentiría cómodo con el PP, «responsable de actuaciones fruto de una época de desidia y dejadez» y con «un proyecto que mira al pasado», aunque deja caer que «compartimos propuestas con ellos».

Preguntado por posibles pactos el aún alcalde repite como un mantra que «el PSOE es una fuerza que está en el centro de la izquierda» y ha demostrado que «es capaz de llegar a acuerdos y dialogar», pero que lo «primero es que vote la ciudadanía. Luego ya interpretaremos esos deseos en la formación de un equipo de gobierno».

Todos, claro, piden una mayoría suficiente para gobernar sin ataduras. «Absoluta», la llegó a reclamar el candidato del PP, Alfredo Canteli. La número uno de Somos, Ana Taboada, pide : el suficiente apoyo para «gobernar con libertad, para tomar decisiones que a lo largo de este mandato no se tomaron por la falta de valentía de algunos compañeros», porque su pacto «es con los ciudadanos, no tenemos ataduras».

La posición del PP es más compleja. Se veía líder en la derecha, pero el resultado de las generales escuece. Hasta el mes pasado, Alfredo Canteli, hablaba de mayorías absolutas y no quería pensar en pactos «hasta la noche electoral». El tono ha subido, cambiado por un llamamiento a concentrar el voto del centroderecha en las siglas del PP: «Ni un voto puede irse a Vox», proclamó hace una semana al presentar su candidatura, entre críticas a su candidata, Cristina Coto, que «nunca ganó nada» y, cómo no, a Nacho Cuesta, perejil en todas las salsas, porque «viene del PSOE».

Critina Coto, en cambio, milita en el bando de la claridad: «Los pactos tienen que plantearse sobre la base de los programas». Claro que Vox apuesta por «una potente reducción fiscal», que hace «que no pueda contar con la izquierda». Sus posibles aliados están al otro lado. No hay líneas rojas en Foro. Fernando Tejada defiende su independencia: «Somos el único partido que tiene en su ADN a Asturias». Sostiene que por eso su «planteamiento es distinto» al de los partidos nacionales. «Pactaremos con quien sume para el progreso de Oviedo».

Y eso antes de saber siquiera que opciones suman 14. La incógnita no se despejará ni siquiera el 26 M. La culpa es de Italia. 'Il bel paese' cerrará sus colegios electorales para las europeas a las once de la noche. Solo a partir de esa hora, España podrá empezar a contar votos de las elecciones municipales. La noche será larga y los días que vengan detrás puede que también.