La docente que dejó su pasión por la política

Con su hijo. La candidata junto a su hijo en el pueblo de su madre, Montejo de Cebas, en 1990. /
Con su hijo. La candidata junto a su hijo en el pueblo de su madre, Montejo de Cebas, en 1990.

Concha Masa sucede a Roberto Sánchez Ramos en la lista de IU

ROSALÍA AGUDÍN

Burgalesa de nacimiento, estudió la carrera de Matemáticas en Valladolid y consiguió la plaza en la Universidad de Oviedo en 1991. Concha Masa no entiende la vida sin la docencia. Es su pasión. Se desvive por sus alumnos, les ayuda tanto que para muchos es una de las profesoras más queridas de la facultad de Ciencias, donde es profesora titular y llegó a ser la decana nueve años. Con algunas familias de sus estudiantes ha entablado una importante amistad, y comparte con ellas más de una charla en las sidrerías de su barrio, El Cristo.

Pero hace cuatro años decidió dar un giro, dejar su pasión por la política. Fue Gaspar Llamazares quien le propuso ir en la lista al parlamento asturiano en el otoño de 2014 y tras pensárselo durante unos días, accedió. Durante cuatro años ha sido diputada en la Junta General y su carácter ha sorprendido a muchos. Es una persona «relajada, pausada y con una gran empatía hacia los demás», la definen sus conocidos, quienes también destacan su «capacidad negociadora».

Negociar será fundamental el próximo mandato en el Ayuntamiento. Las encuestas avanzan un escenario de pactos para el próximo alcalde o alcaldesa. El que elijan las urnas tendrá que acercarse a algunos de sus rivales para tener mayoría, y Masa está dispuesta a hablar con todos. Eso sí, ella quiere que Oviedo tenga de nuevo un gobierno de izquierdas.

Fue nueve años decana de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Oviedo

Fueron los miembros de Izquierda Unida de Oviedo quienes se fijaron en Masa para que liderara la lista a las elecciones municipales. El histórico político Roberto Sánchez Ramos, más conocido como 'Rivi', decidió dejar la primera línea, y puso los ojos en Masa. También, entre las filas del partido había ganas de que una mujer fuese la alcaldable. Masa recibió la petición con los brazos abiertos, aunque puso una condición: que hubiese consenso alrededor de su nombre, y lo consiguió. Fue la única persona que se presentó a las primarias. No tuvo rival. Sus compañeros hablan maravillas de ella.

La campaña electoral le ha restado tiempo a dos de sus grandes aficiones: la lectura y la música clásica. Asegura que le gusta echarse en el sofá para leer y siempre tiene un ejemplar encima de su mesilla de noche. Destaca, entre todos sus libros, uno de 'La Rexenta', con el que posa para EL COMERCIO. Es una apasionada lectora, pero también amante de las melodías. Recibió clases de violín, que dejó cuando nació su único hijo, que ahora reside en Francia por motivos laborales, y después le cogió el gusto al piano.

La música asturiana figura entre sus preferencias. En las estanterías de su casa no faltan las composiciones de Xuaco Amieva y Tejedor. Intenta escuchar todo lo que puede, y no le gusta perderse ni un conciertos del ciclo Primavera Barroca, aunque este año no ha podido asistir a las actuaciones tantas veces por culpa de sus compromisos políticos.

Amante de la lectura, de la música y también de la sidra. Si hay que comer fuera de casa, elige siempre una sidrería. El vino lo ha dejado de lado y las comidas las rehoga con el caldo asturiano. «Muy llambiona», el centollo es su plato favorito. Entre los dulces, duda: le es imposible decantarse entre una moscovita o un carbayón.

A Masa es fácil verla paseando por la plaza de El Fontán. «Me emociona salir de la biblioteca y ver esa plaza tan guapa», añade mientras propone un plan cercano: una visita al Museo de Bellas Artes un «domingo por la mañana» y un «concierto o una conferencia en el salón de actos» del Arqueológico para la tarde. Ya es una ovetense más: veintiocho años en la ciudad le han dejado huella.