«Todos vivimos en una sociedad vigilada»

Vivian Qu, directora de 'Trap Street', estuvo ayer en Gijón defendiendo su película. /
Vivian Qu, directora de 'Trap Street', estuvo ayer en Gijón defendiendo su película.

directora de 'Trap Street' y Oso de Oro en Berlín 2014 como productora

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El nombre de Vivian Qu, una de las invitadas estrella del FICX, está unido al aparato productor del cine. Su último trabajo en ese territorio, 'Black coal', de Diao Yinan, era proclamado el pasado febrero mejor película de la Berlinale 2014. El Oso de Oro es uno de sus muchos avales. Sin embargo, a Gijón Vivian Qu ha venido como directora. Ayer confesaba aquí que «es lo que ha querido ser siempre». Y es su sueño cumplido, su ópera prima, una impresionante película que toca varios registros y emite una crítica feroz a sus orígenes chinos, el que compite en la Sección Oficial. Su título es 'Trap Street' y sus mimbres están, dice la propia Qu, «en la vigilancia». Ese es su tema central. Y lo es porque «todos vivimos en una sociedad vigilada».

Su historia construida en una ciudad china sin identidad concreta, que observa todas las exploraciones posibles de la crítica al sistema de la República Popular China y a los aparatos del partido es, apunta la directora, una reprobación «a la sociedad actual». No a la que ella representa, sino a todas las del presente.

Según la cineasta, «con las nuevas tecnologías la vigilancia se ha convertido en una costumbre para todos, en todos los lugares del mundo». Es éste, asegura intentando extrapolar su crítica fuera de su territorio, «un problema general, inherente a nuestro tiempo. Nos volvemos tan maniáticos del control, cuando lo entendemos como protección, que nos acabamos sometiendo a él sin saberlo».

'Trap Street' da cuenta de esa realidad a cada paso, dibujando «la fina línea que separa la libertad del intrusismo y el control», en palabras de Vivian Qu. Quería la directora y lo ha conseguido hacer reflexionar a los espectadores no solo sobre el «problema que representa la vigilancia», sino también sobre cómo ha llegado a ser «aceptada de una manera natural».

Pero, insiste, no son solo en las ciudades chinas. «Son las metrópolis de todo el mundo las que se han llenado de rascacielos, centros comerciales y cámaras, y eso no parece preocupar a nadie».

Apunta Qu constantemente a que su ejercicio es una mirada general a ese estado universal. De hecho, tras varias preguntas insistiendo en la localización de su reproche a su propio país, siguió negándolo, aunque acabó explicando que, en realidad, «la censura en China todavía dificulta la crítica». A pesar de todo 'Trap Street' consigue construir una tremendamente elocuente. «Nada simple», añade la invitada del FICX. «Es algo complejo de lo que quería que la gente tomara conciencia».

Mejor dirigir que producir

Cada año, cuenta Vivian Qu, en China salen a la luz «unas 600 películas» y entre ellas muy pocas historias de denuncia. «Ese tipo de cine se limita a unos pocos documentales y algunos trabajos de ficción que requieren de presupuestos mínimos porque es imposible conseguir financiación. Quien quiere criticar no encuentra recursos y tiene muchas dificultades para abrirse camino». Y de eso ella sabe más que nadie, porque su trabajo como productora la ha tenido persiguiendo dineros durante años. «Es muchísimo más cómodo dirigir», dice segura. «Siempre me impliqué en la parte creativa de la película, además de en la producción y en este rodaje dejé de lado lo material para centrarme solo en dirigir sin producir. Ha sido maravilloso. Mucho más divertido y mucho más satisfactorio».

En realidad, todo el proyecto lo fue. Desde la localización de exteriores. «Necesitaba una gran ciudad y dentro de ella una calle recóndita, pequeña, casi escondida». También la elección de los actores principales fue toda una aventura. El protagonista -un joven topógrafo que está cartografiando la urbe y su vida, cuando halla una calle que no aparece registrada en los mapas-, responde a una búsqueda de meses. «En China todos los jóvenes actores de veintitantos parecen adolescentes y yo necesitaba que los nuestros tuvieran cierta madurez, que supieran guardar secretos». Se refiere con esa característica Qu sobre todo a la protagonista femenina de la que se enamora el topógrafo. Y tan necesaria era esa condición que acabó rechazando a todas las actrices que se presentaban al casting para quedarse con una joven directora de cine que también es intérprete: Guan Lifen.

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