Abbas Fahdel: «Me aferro a la esperanza de que la belleza salvará el mundo»

Abbas Fahdel: «Me aferro a la esperanza de que la belleza salvará el mundo»
Abbas Fahdel participa en el FICX con 'yara' / CAROLINA SANTOS

El director iraquí compite en la Sección Oficial con 'Yara', una película que invita a mirar con calma y pasión

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Después de la tempestad viene la calma; después de 'Homeland (Iraq year zero)', el director Abbas Fahdel decidió cambiar de palo, dar un giro de guion, y de la guerra miró a la paz, se recreó en la belleza del paisaje, de la vida, del amor en 'Yara', la cinta que compite en la Sección Oficial del FICX. «Después de aquella película necesitaba terapia, necesitaba hacer un cine que restaurara mi fe en el ser humano». Y así nació esta historia sobre una chica que vive con su abuela en un pueblo de un valle libanés que despierta al amor. «Decía un personaje de Dostoyevski que la belleza salvará al mundo, yo tengo que creer en eso, aferrarme a ello y ofrecer esperanza al público», apunta el realizador iraquí.

Confiesa que le gusta salir del cine con esperanza y eso mismo ha querido servir al público que mira su obra, ofrecerle igualmente una terapia que consiste en «lavar los ojos para mirar limpiamente al mundo». Lo ha hecho con la mirada clara de Michelle Wehbe dando vida a Yara y recreándose en todo lo que rodea y se halla en ese hermoso lugar del norte del Líbano en el que rodó este documento, que tiene algo de etnográfico. Se nutre de la belleza de lo cotidiano, se detiene en los árboles, en las casas, en planos que se prolongan como huyendo de la velocidad. Es una decisión firme y consciente. Quiere escapar de las maneras de contar convencionales que hacen de lo presuroso y acelerado bandera. «Las películas del 'mainstream' no permiten mirar, han convertido ese lenguaje rápido en universal, nos han desenseñado a mirar; yo quiero que el público pueda mirar un rostro, la rama de un árbol, incluyo planos que otros cineastas considerarían innecesarios», sostiene. Ser el propio productor de sus cintas le permite darse esos homenajes visuales.

«Las películas del 'mainstream' no dejan mirar, han convertido ese lenguaje rápido en universal»

La película se rodó en Líbano de manera casual. Una artista amiga le habló de ese hermoso valle al norte del país del cedro y allí se fue a filmar (sin permisos, lo que impide ahora que pueda estrenarse allí). Están también a orillas del Mediterráneo sus próximas aventuras. «Es un país pequeño con muchas comunidades distintas y muchas historias que contar», anota. Y añade después que trabaja ya en dos guiones que mantendrán su ideario cinematográfico: autoproducción, mezclar realidad y ficción y recurrir a actores no profesionales.

Mientras él se afana en seguir creando, el pequeño paraíso de 'Yara' seguirá su periplo por el mundo generando un sinfín de interpretaciones: «Ahora la película le pertenece al espectador».

 

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