«Soy optimista ante los cambios del medio audiovisual»

Berto Romero, en el hotel Hernán Cortés de Gijón. / CAROLINA SANTOS
Berto Romero, en el hotel Hernán Cortés de Gijón. / CAROLINA SANTOS

«Todos recitábamos versos de Cuerda como si fuera Shakespeare»

PABLO A. MARÍN ESTRADA GIJÓN.

El cómico Berto Romero se confiesa fan del cine de José Luis Cuerda y emocionado de haber trabajado en su última película 'Tiempo después'. Horas antes de acompañar al director en su pase especial en el FICX nos hablaba de esta comedia a la que califica de «hito para una generación de actores».

-Decir que 'Tiempo después' es secuela de 'Amanece que no es poco' ¿ayuda o llama a error?

-No está relacionada con ella, pero tiene ese surrealismo manchego-castizo de Cuerda lleno de códigos propios. Las comedias son su línea dura y el primer impacto descoloca tanto que no sé si el público está preparado o no. Tiene también pasajes del realismo mágico de 'El bosque animado'. Son películas que se han valorado con el paso del tiempo. Aunque esta es una historia muy pertinente hoy.

-¿Una comedia con carga de profundidad?

-Habla de la lucha de clases, de cómo la izquierda sigue perdiendo muchas oportunidades en su propia dinámica y de cómo el sistema acaba absorviendo todo lo que aparentemente venía a destruirlo. Y lo hace desde esa aparente ligereza de la comedia, que no excluye la intensidad ni cierta melancolía desencantada.

-¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con Cuerda y rodeado de compañeros que lo reivindican?

-He estado desde el principio y soy consciente de que es un hito, no solo por su importancia. Ha sido maravilloso ver a toda una generación de actores dialogando con la generación anterior a la que admiran. Todos estábamos recitando textos de Cuerda como si fuera Shakespeare y teníamos en la cabeza a Saza, Manuel Alexandre o Cassen. Todos los equipos, arte, sonido, vestuario, teníamos la sensación y la voluntad de estar devolviéndole algo a Cuerda.

-Hábleme de su personaje.

-Es Agustín, uno de los dos barberos, el otro lo hace Arturo Valls. El mío tiene mucho éxito, es gracioso y su barbería está llena noche y día, mientras a la otra no va nadie. Eso desencadena el drama, todo lo peor que le puede pasar le pasa a mi personaje, pero nunca deja de ser luminoso. Y tiene con Valls una de las escenas más tiernas que se hayan rodado nunca.

-¿No se pondrá celoso Buenafuente?

-Los dos hacemos un tipo de comedia que nos hace reír: él me hace gracia y yo se la hago a él, por eso funciona. Es como en las parejas, y en el momento en que no sintamos eso, se acaba la relación. De momento no pasa y es bonito mantenerlo.

-¿En el cine español hay vida más allá de la comedia?

-La gente va menos a las salas, pero no por eso deja de consumir audiovisual en otros formatos. Es algo común al cine y a la televisión. Estamos en un tiempo de cambios y yo soy optimista. Las sorpresas no sabemos por dónde vendrán, pero llegarán.

 

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