Dominga Sotomayor: «Quise mostrar el estado de ánimo colectivo en Chile tras Pinochet»

Dominga Sotomayor: «Quise mostrar el estado de ánimo colectivo en Chile tras Pinochet»
Dominga Sotomayor, en el Centro de Cultura Antiguo Instituto. / CAROLINA SANTOS

La directora chilena ofrece «un puzle de sensaciones» en 'Tarde para morir joven', que compite en la Sección Oficial del FICX

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

La única presencia latinoamericana en la Sección Oficial del FICX llega desde Chile con 'Tarde para morir joven', una película que se desarrolla en exteriores y da voz a un grupo heterogéneo de personas, fundamentalmente jóvenes. Es un filme coral que mira hacia el pasado de Chile sin otro ánimo que dejarlo ver y estar en pantalla grande, con una mirada existencialista y vaciada por completo de ideología. «He querido retratar el estado de ánimo de todo el país tras Pinochet y la llegada de la democracia», resume la realizadora Dominga Sotomayor (Santiago de Chile, 1985), que vuelve con esta obra seis años después de su ópera prima, 'De jueves a domingo'.

Ha querido en realidad establecer un juego de palabras, gentes, encuentros para captar algo tan etéreo como un estado de ánimo. Y por eso la adolescencia, la juventud, una época que transitan algunos de sus personajes, y en especial Sofía, la protagonista (Demian Hernández), encaja a la perfección en ese espíritu general del filme. Reúne a un grupo de personas en torno a una comunidad que busca en el medio rural una vida alternativa. Es un espacio que remite a la infancia, a la libertad. «He querido capturar el colorido, las referencias de mi infancia», subraya.

Ese lugar, retratado con mimo en la fotografía de la cinta, esa naturaleza, juega su propio papel principal. No hay apenas interiores. Todo sucede de puertas afuera. Y con ello, para Dominga Sotomayor era más fácil aún transmitir sensaciones: «Quiero mostrar que es algo a lo que no se puede volver, que es lo que sucede con los adolescentes», anota. Ellos sienten en un momento que son demasiado jóvenes y de la noche a la mañana sienten que ya son lo suficientemente mayores.

Ese juego ayuda a recoger ese estado de ánimo, grabado con absoluta libertad y sin querer lanzar ningún tipo de enseñanza. No hay truco: «No hay un discurso, no quiero dar mensajes». Hay preguntas, muchas palabras, aunque lo cierto es que el tono de los actores se entiende con dificultad en estos lares y en otros. En Argentina la cinta se acompañó con subtítulos en castellano para facilitar la comprensión. «Quería captar la manera de hablar», justifica la directora, que subraya lo apolítico del filme pese a ese contexto. Son otros los asuntos que ha querido poner ante los ojos del espectador esta película con miras existenciales. Las relaciones entre padres e hijos, la nostalgia por dejar un tiempo atrás. «Es un puzle de sensaciones», que, a medida que el proyecto avanzaba y se hacía más grande, iba ganando capas. La película es en realidad una atmósfera en la que conviven muy diferentes personajes con sus emociones, sus identidades, sus alegrías y sus dolores. Y con Sofía en el centro de todo ello.

Es una coproducción con Brasil y Argentina esta película con fotografía de Inti Briones que se llevó el Leonardo a la Mejor Dirección en el Festival de Cine de Locarno. Y lo es porque en este caso se ha antojado para ella la mejor vía, pero en general no hay queja de la salud del cine en Chile. «Hay un fondo de ayudas y el cine está en un momento bueno y expansivo», asegura. Y añade que si hace no mucho tiempo se hacían tres películas al año ahora son 46. Ella, junto a tres colegas, cuenta con su propia productora para hacer realidad sus sueños, Cine Estación.

Hay posibilidades de hacer películas desde el punto de vista económico y hay talento. Pero algo falla: «Hemos perdido la relación con la audiencia, las películas duran muy poco en las carteleras», afirma. No tienen tanta visiblidad en su país todas esas producciones que sí entran en los circuitos de festivales. Se airean fuera y vuelven a casa. La suya está previsto que se estrene en abril o mayo del próximo año. Para tratar de recuperar a esos públicos, Dominga Sotomayor y otras personas están trabajando para hacer un cine de barrio en Santiago de Chile.

 

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