Guillaume Nicloux: «Sentimos fascinación por el horror, por lo abominable»

Guillaume Nicloux: «Sentimos fascinación por el horror, por lo abominable»
Gaspard Ulliel y Guillaume Nicloux presentan su película en Gijón. / CAROLINA SANTOS

El director francés Guillaume Nicloux lleva 'Les confins du Monde' a la guerra de Indochina con Gaspard Ulliel como protagonista y Gérard Depardieu en el reparto

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

La acción se sitúa en la guerra de Indochina. El infierno de la jungla toma la pantalla y en ella no faltan las imágenes dramáticas, duras, impactantes. Escenas que en algunos momentos remiten a los Desastres de la Guerra de Goya. «Todos sentimos fascinación por el horror, atracción por lo abominable», apunta Guillaume Nicloux, el director de 'Les confins du monde', película francesa que compite en la Sección Oficial del Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX) y que cuenta con la participacón de Gérard Depardieu.

Claro que no es el célebre actor el protagonista de la cinta. Ese rol lo ocupa Gaspart Ulliel, un guapo actor francés que sufrió, como el resto del equipo, la dureza de cuatro meses de rodaje en Vietnam. «Inicialmente la íbamos a rodar en Camboya, pero de pronto supimos que era posible hacerlo en Vietnam y cambiamos el plan para ir allí», afirma el director. Era importante para el epuipo filmar en el mismo lugar donde se desarrollan los acontecimientos que se narran y con población local que emplea la lengua del país. «Fue una experiencia humana muy fuerte, una vida en la autarquía», anota el director, que en absoluto ha querido mirar hacia otras películas y personajes míticos del séptimo arte que han posados sus huesos en el sudeste asiático. «Sí, he visto películas como 'Apocalypse Now', pero mi mirada es otra», aclara. Más que imágenes de batalla, se recrea en soldados en una permanente espera. «Me preocupa el conflicto humano», asegura el director francés, que ha jugado al «horror íntimo».

Ha sido esta película muy especial para el actor Gaspard Ulliel. Su personaje inicia el filme apareciendo redivivo entre una fosa de cadáveres. «La película fue una experiencia extraordinaria en muchos aspectos», apunta el joven intérprete galo, para quien a la aventura de trabajar en Vietnam se une la de hacerlo a las órdenes de Guillaume Nicloux. «Su método de trabajo juega con el destello en todo momento, no impone nada, todo está abierto para que la película pueda ir cambiando continuamente», explica. Él no lo dudó y tomó una decisión: «Aceptar, abonarme al método y alimentar la confianza en el cineasta», afirma el intérprete, que da vida al soldado Robert Tassen, que mantiene en la ficción una relación con una prostituta y comparte sus momentos de paz con Saintonge, el papel de Depardie.

«Rodar cuatro meses en Vietnam fue una experiencia humana muy fuerte»

Trabajar en Vietnam durante tanto tiempo dio al equipo la oportunidad de reflexionar sobre las guerras coloniales y ser testigos de que aún no hay cierta desconfianza hacia el extranjero. «No sentimos que fuera algo exacerbado, traumático, pero sí una cierta distancia», asegura el director, muy crítico con la manera en que su país ha ido dejando su huella por el mundo, no solo en Indochina sino también en África.

 

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