«Ahora resulta que soy de extrema izquierda»

El Gran Wyoming, en una reciente visita a Avilés./
El Gran Wyoming, en una reciente visita a Avilés.

actúa hoy con su grupo en la fiesta del FICX, donde se proyecta un documental que produce

MIGUEL ROJOGijón

El Gran Wyoming toca esta noche en la Sala Acapulco de Gijón (00.30 horas) con su grupo, Los Insolventes. Asistirá además, si llega a tiempo, al pase especial en el Teatro de la Laboral del documental No estamos solos (20 horas), que se presenta en el FICX de la mano de la Tertulia Feminista Les Comadres, protagonistas de una parte de la película con su Tren de la Libertad hacia Madrid.

Es usted productor ejecutivo de No estamos solos. ¿Qué le animó a embarcarse en este proyecto?

-Me mete el director, Pere Joan Ventura, con el que ya había hecho algún trabajo. Es un hombre que va grabando por la vida y me dijo que tenía mucho material con el que se podría hacer una película. Ha estado años documentando cientos de movimientos sociales por todo el país que, por cierto, yo, que trabajo en un medio de comunicación, ignoraba que existiesen.

¿Son muchos movimientos o forman parte de uno solo?

Hay una persona en el documental, Itziar González Virós, que ha hecho una cartografía de la revuelta y el mapa es espectacular. Muchos de ellos ni siquiera saben que existen los otros: los hay asistenciales, de asesoramiento, de protesta... De Gijón tenemos el relato de Les Comadres, cómo a partir de una cena surge su viaje en el Tren de la Libertad. Una concentración de gente en Madrid mucho más interesante que otros desfiles a los que les dedican un montón de horas en la tele y que en mi opinión tuvo mucho que ver con que se diese marcha atrás a la reforma de la Ley del Aborto y dimitiese el ministro Gallardón.

¿Es usted consciente que de un tiempo a esta parte se ha convertido en un icono de la izquierda?

¿Sabes lo curioso? Antes era infinitamente más radical, pero con la derechización que ha sufrido la sociedad, ahora que soy una persona mayor y más formal resulta que soy de extrema izquierda. Hasta Ciudadanos es un partido de izquierdas... Imagínate. Mi mundo, antes, era infinitamente más solidario. La reforma laboral que han hecho ahora hubiese sido imposible en los años 70 u 80. Al partido que la hubiese propuesto le habrían destrozado. Y en Europa están los Le Pen, vuelve el nazismo... Todo tiene mucho que ver con lo que nos está pasando con los yihadistas.

¿Quiere decir que hay radicalización por ambas partes?

Se aprovecha el yihadismo para tomar medidas que no tienen nada que ver con el problema. Es como cuando se va la luz en un bar y uno aprovecha para follarse a la tía buena que tiene al lado. Cuando hablan de la unión de los demócratas, de pacto de estado, en realidad están diciendo: «Firma y calla».

Esa es la posición de Podemos. ¿Ya no le gustan los partidos clásicos?

Ha habido una dejación de funciones tremenda por parte de los partidos políticos clásicos. Hay cientos de miles de personas protestando en la calle, millones de parados, 400.000 jóvenes con estudios superiores en el extranjero, decenas de miles de desahucios, algo que solo pasa en España. Y los partidos políticos, demasiado profesionalizados en mi opinión, no se pusieron de parte de la gente.

¿Y tiene Podemos la solución?

En solo un día, tanto Ada Colau como Carmena pararon los desahucios. Los partidos convencionales llevan 20 años trabajando en ese temas y solo lograron firmar un código de buena conducta bancaria no vinculante.... La explicación es que si Bankia quiere, mañana se cierran todas las sedes de los partidos tradicionales. Tienen unas deudas enormes con la banca. Y cuando llegan las preferentes, por ejemplo, esos partidos no pueden abrir el pico. Yo estoy encantando de que surjan otras alternativas.

Acaba de firmar un manifiesto contra la actuación en Siria...

Suscribo todas las palabras que vienen en él. Si alguien tiene interés, le pido que vea los resultados del primer bombardeo de los franceses en Siria, matando niños. No podemos hacer los mismo que ellos. Sé que dirán que vuelve el canto progre del No a la guerra y dirán que soy un buenista. No se trata de eso. Con las acciones selectivas contra los terroristas, vale, pero no me gusta que bombardeen a la población civil. Que yo recuerde, cuando ETA mataba nadie propuso bombardear Bilbao. No se mata a los niños, esa es mi postura. Así no se soluciona el problema del yihadismo.

¿Qué soluciones hay entonces? ¿Entrar con tropas terrestres?

Probablemente el único que tienen posibilidad de hacerlo es el ejército sirio, pero como eso es apoyar a Bashar el-Asad, tampoco mola. Y deberíamos dejar de comprarles el petróleo a los terroristas. Pero casi que prefiero cambiar de tema, que no quiero convertirme en el adalid del No a la guerra...

Hablemos de cine. ¿Qué le parece el tema de los engaños a la hora de contar espectadores para llevarse más subvenciones?

Si alguien ha hecho trampas, que lo pague. Eso sí, no se puede generalizar. El cine es la industria menos subvencionada de todas las industrias de España y sin embargo, se traslada a la opinión pública que los del cine nos roban... Todo empezó a partir de la guera de Irak y el No a la guerra.

Ya estamos otra vez hablando de política... ¿No echa de menos a veces ser médico, que para eso estudió?

No, porque no hubiese soportado el maltrato y el desprecio de Madrid o Cataluña de los últimos años contra los profesionales de la sanidad. A mí me ha ido muy bien con lo que he hecho. Soy muy querido, me han dado todos los premios y vivo muy bien.

¿Y qué van a tocar en Gijón?

Rock and roll y rock. Un recorrido desde los años 60 hasta la actualidad. Ya tocamos en El Casino hace un montón de años, y otro par de veces en el Savoy. Echaremos de menos al maestro Reverendo... Estuve 30 años con él dando tumbos por ahí.

 

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